El actor Rafael Álvarez 'el Brujo' ha presentado en Madrid El asno de oro, una reflexión sobre la corrupción y el momento en que el ser humano descubre que aquello en lo que cree es mentira. Y lo hecho sin eludir asuntos espinosos de la actualidad política, ya sean los atentados contra Charlie Hebdo o en España la irrupción de Podemos.

Alusiones en la obra al 'pequeño Nicolás'
El asno de oro, que se estrena en los Teatros del Canal el día 8, es, ha dicho el actor, un relato "en el que el hombre cobra de nuevo la forma humana después de haber asimilado la lección de haberse visto en la piel de un burro"."Estos, los de Podemos, todavía no se han dado cuenta de que son tan asnos como Bárcenas", ha subrayado el actor sobre el monólogo que nunca se había representado hasta que él lo estrenó en 2013 en el Festival de Mérida. En su adaptación del texto del neosofista Lucio Apuleyo (125-180), considerado un filósofo, mago y narrador, el Brujo hace referencias a personajes de actualidad, como el pequeño Nicolás, para, ha confesado, "predisponer" al público y "hacerle reír".

"La verdadera terapia consiste en la aceptación de la sombra"
Álvarez defiende la dimensión del teatro al tocar "zonas ocultas del ser humano, que no por ser ocultas son menos reales" y, cree que "la verdadera terapia consiste en la aceptación de la sombra". "Todos llevamos dentro a un Aznar y a un Willy Toledo", ha asegurado, y por eso se debe hacer "una síntesis armónica de esos dos disparates", aconseja.

Si no se controlan las voces "sale el animal"
El Brujo ha criticado también "el psiquismo colectivo" de los debates políticos actuales: "Es el de un papagayo conectado a un ordenador, el ordenador pasa información y el papagallo repite sistemáticamente". Sobre los ataques terroristas a la sede de la revista Charlie Hebdo, el Brujo cree que "el que oye voces tiene dos opciones, o el psiquiátrico o la cárcel, o la célula terrorista o el misticismo, pero el que oye voces tiene que hacer algo". Para el Brujo, si uno no se controla "sale el animal", y "se viste islámico, o de lo que se quiera", "molesto" por algo que cuestione sus principios. "Otra cosa -aclara- es que el humor de Charlie Hebdo te guste más o te guste menos".

"Lo importante es que al mismo tiempo que se lanza la provocación haya por debajo otra lectura que le da a esa provocación humorística cierta calidad", ha dicho, la cual ha descrito como "el sentimiento de la compasión humana".