Ya lo anunciaron cuando llegaron a muchos de los ayuntamientos de España Podemos, las mareas y demás confluencias ciudadanas: los cambios iban a llegar. Llegaron y con ellos las críticas.

Algunos de los más polémicos vinieron con las Navidades. De los Ayuntamientos del Cambio, nacieron las también llamadas cabalgatas del cambio. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y su responsable de cultura, Celia Mayer, fue una de las que más modificaciones impuso y también la que más golpes recibió. Quizás por ello, ahora que se acercan de nuevo las Navidade, ya ha anunciado que se ocupara ella, personalmente, de supervisar todos los preparativos para las celebraciones y rescatar aquellos detalles más costumbristas que había eliminado. Para ello, ha suspendido un viaje que tenía programado a México.

Los más tradicionales la acusaron de haber acabado con la Navidad y todo porque Camena decidió eliminar los palcos especiales para las personalidades Vip, para tener más espacio para que las personas discapacitadas pudieran disfrutar de la cabalgata; prohibir la participación de animales, una demanda repetida por los grupos que luchan por los derechos de los animales; o que, por primera vez, más de una mujer encarnase a un page o a un mago de oriente.

Pero sin duda el detalle que más críticas despertó fue la innovación en la vestimenta de los Reyes Magos con unas túnicas coloridas que muchos calificaron como hípsters. La directora de Área Internacional de la fundación FAES, Cayetana Álvarez de Toledo, se erigió como defensora de las tradiciones navideñas y católicas al grito de: “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás".

Para evitar que se puedan repetir situaciones parecidas, parece que Carmena ha tomado las riendas del área de Cultura, coincidiendo con que Mayer está de baja por maternidad.

El Ayuntamiento de Ahora Madrid ha prometido que no habrá más sorpresas. Es más, Carmena pondrá especial empeño en saber en cada detalle de las vestimentas de los Reyes Magos y en que vuelva los rasgos. En definitiva: se vuelve a “la estética habitual”.

Menos espacio para los Vips y más igualdad

Pero no todos los cambios y pasos adelante de Ahora Madrid serán olvidados.

Con Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid, los altos cargos y los famosos podían ahorrarse las incómodas esperas, los paraguazos y empujones para ver pasar a los Reyes Magos. Ellos lo tenían mucho más fácil. Bastaba con recibir una de las invitaciones del Consistorio y disfrutar sentado en una de las 1.800 sillas VIP de la Plaza de Cibeles.

El año pasado la cabalgata se abrió “a todo el público y esa zona donde los famosos podían verla sentados y sin necesidad de guardar colas como el resto de madrileños”, se destinó a instalar más gradas para los madrileños y ha reservar una zona para discapacitados. Lejos de desaparecer esta iniciativa, Camena apuesta por impulsarla. De hecho, la mayor parte de las invitaciones serán repartidas entre familias en riesgo de exclusión social o hijos de presos.

De las 1.800 sillas, el Ayuntamiento sólo se guardará 240 para hacer frente a compromisos institucionales y para sus trabajadores.

Las ocas de Miguelín volverán a quedarse fuera de la Cabalgata. Es cierto que, durante más de 20 años, estos animales han sido parte y protagonistas, pero también que las organizaciones en defensa de los animales llevaban años exigiendo su salida.