La película Rondallas se adentra en una de las tradiciones más singulares y menos visibilizadas del folclore gallego: las rondallas, agrupaciones musicales intergeneracionales que sobreviven gracias al esfuerzo comunitario y al amor por la música y la tradición. A partir de esta realidad, el filme construye una historia coral que reflexiona sobre la identidad, el duelo, la pertenencia y la necesidad de lo colectivo en una sociedad cada vez más individualista.

Pregunta (P): Las rondallas son muy poco conocidas, incluso dentro de Galicia. ¿Creéis que la película puede llegar a todo el público o que es algo demasiado segmentado?

Daniel Sánchez Arévalo: "La idea de que esté segmentada yo no la contemplo. No estamos hablando de algo local que se queda en lo local, sino de algo que trasciende. Las rondallas sirven como pretexto para contar muchas otras cosas. Es una película muy divertida, con una base dramática, pero sobre todo con vocación de entretener y de concienciar al público".

María Vázquez: "Al final es extrapolable. Es un grupo de personas que se reúne para algo y esa reunión les ayuda a olvidarse de sus problemas, a compartir con gente diferente y diversa. Es identitario por la música y los instrumentos, sí, pero también es cultura de todo el mundo".

Carlos Blanco: "La prueba la tuvimos en San Sebastián: más de 2.500 personas, que no eran gallegas ni invitadas, acabaron en pie durante diez minutos. Eso demuestra que lo local puede conectar con cualquiera".

P: La película tiene un fuerte componente colectivo. ¿Creéis que el cine tiene una deuda pendiente con las historias corales frente a las más individualistas?

Javier Gutiérrez: "No solo el cine, la sociedad en general. Vivimos abocados al individualismo, a encerrarnos. Se han perdido cosas tan básicas como charlar, mirarnos, abrazarnos. Esta película tiene mucho que ver con eso, con el poder del colectivo".

María Vázquez: "El cine también tiene una deuda con el cine popular en mayúsculas, con hablar de la gente normal. A veces, desde cierto supremacismo cultural, lo popular se denosta, cuando en realidad necesitamos historias que hablen de nosotros y nos permitan identificarnos".

Judith Fernández: "Ir al cine también es crear comunidad. Sentarte en una sala con más gente y vivir una historia juntos forma parte de esa experiencia colectiva que estamos perdiendo".

P: Muchas rondallas sobreviven gracias al esfuerzo voluntario. ¿Eso refleja una precariedad cultural y una falta de apoyo institucional?

María Vázquez: "La cultura falta en general, y más aún en zonas rurales. Es importante defender una cultura de todos y para todos. Vivir en un pueblo pequeño no debería significar menos acceso cultural. La igualdad de oportunidades también va de esto".

Daniel Sánchez Arévalo: "Para mí, la cultura es identidad. Estas rondallas se sostienen por amor al arte, tocando por los barrios, pasando el platillo. No ganan dinero y trabajan en condiciones muy precarias. Cualquier apoyo institucional, desde lo local hasta lo estatal, es fundamental para cuidar lo nuestro".

Javier Gutiérrez: "Gracias a las asociaciones culturales, muchas veces en sitios pequeños sobrevive lo cultural. Por eso es importante hacer un llamamiento al apoyo de la cultura en zonas rurales, donde todo es más complicado".

P: ¿Contar historias como esta es una forma de resistencia frente a la obsesión por la productividad y el olvido rápido?

María Vázquez: "Ojalá. No creo que tengamos tanto poder, pero sí que es un granito de arena. Estas comunidades existen de verdad. La gente se apoya, convive y es mejor persona porque se cuida".

Javier Gutiérrez : "No sé si la película va a hacer que la gente se vaya a vivir al pueblo, pero sí invita a pensar que hay otra vida más allá de la productividad constante y de la rueda del hámster".

Fer Fraga: "En los sitios pequeños aprendes a respirar, a aceptar otros ritmos. Al principio desespera, pero luego es un aprendizaje maravilloso".

P: En el trabajo actoral, ¿qué porcentaje diríais que había de guion cerrado y cuánto de aportación personal?

Javier Gutiérrez: "En nuestro caso, el guion estaba cerrado al 99%. Hemos sido muy escrupulosos con el texto. Otra cosa es dotar a los personajes de carne y alma, pero sin jugar a ser guionistas".

María Vázquez: "El guion dialoga muy bien, es muy característico de Dani. Los diálogos parecen improvisados, pero están muy trabajados. A veces ni nosotros sabíamos qué era del guion y qué había surgido en el proceso".

Tamar Novas: "Había un espacio de confianza para proponer. Algunas frases nacen de experiencias personales y Dani las integraba. Eso hace que la película respire verdad".

Un cine que abraza al espectador

Rondallas es una reivindicación de lo común, de la cultura compartida y de la vida vivida a un ritmo más humano. Una película que mira al mundo rural sin paternalismo y que defiende el valor de juntarse, crear y celebrar sin esperar nada a cambio. Frente al individualismo, la película propone el “nosotros”.

La película llegará a los cines el 1 de enero, invitando al público a reencontrarse con la fuerza de la comunidad y con una tradición que, lejos de ser pasado, sigue muy viva.

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