El verano es sinónimo de vacaciones, pero también es una de las épocas del año en las que más fácil resulta que los planes se compliquen. Vuelos que acumulan horas de retraso, cancelaciones de última hora, maletas que nunca aparecen en la cinta de equipajes o una visita inesperada al médico pueden convertir en cuestión de horas unas vacaciones soñadas en un auténtico quebradero de cabeza.

El problema es que muchos viajeros siguen sin saber cómo actuar cuando se encuentran ante una de estas situaciones. ¿Cuándo podemos reclamar a una aerolínea? ¿Cuánto nos corresponde? ¿Qué hay que hacer si la maleta no llega? ¿Y cuánto puede costarnos recibir atención médica fuera de España?

Aunque los problemas relacionados con los vuelos y el equipaje suelen acaparar buena parte de las preocupaciones, los datos históricos de Heymondo muestran que la necesidad de recibir atención médica es la incidencia más frecuente entre los viajeros. "Por suerte, la mayoría no son por accidentes graves, sino por problemas del día a día como fiebres, infecciones o heridas leves", explica Adrián Esteban Aranda, responsable de Gestión de Riesgos en dicha entidad. Una circunstancia que adquiere especial importancia cuando se viaja a países donde la asistencia sanitaria puede implicar un desembolso considerable.

Un vuelo retrasado puede darte derecho a recibir hasta 600 euros

Uno de los grandes temores cuando se viaja en avión durante la temporada alta es mirar la pantalla del aeropuerto y descubrir que nuestro vuelo aparece como retrasado o, peor todavía, cancelado.

Los pasajeros, sin embargo, cuentan con una serie de derechos. Esteban Aranda recuerda que existen normas específicas, entre ellas el Reglamento (CE) n.º 261/2004 y, en el ámbito internacional, el Convenio de Montreal, que establecen la responsabilidad de las compañías aéreas ante determinadas incidencias. "Estas leyes prevén indemnizaciones de hasta 600 euros en caso de demoras, cancelación o pérdidas de conexión ocasionadas por la compañía aérea en determinadas circunstancias", señala el experto.

En todo caso, no todos los retrasos dan automáticamente derecho a cobrar una compensación. Para poder reclamar por un retraso conforme a la normativa europea deben cumplirse una serie de condiciones, entre ellas que el viajero haya realizado el check-in a tiempo, que llegue al destino con más de tres horas de retraso y que la aerolínea sea responsable de la demora. También es necesario que el vuelo esté comprendido dentro del ámbito de aplicación de la normativa. En estos supuestos, explica Esteban Aranda, "se tiene derecho a solicitar como máximo 600 euros de indemnización".

¿Y si la aerolínea cancela el vuelo?

La cancelación también puede generar derecho a una compensación económica. Según explica Aranda, el pasajero puede solicitar hasta 600 euros cuando la compañía le comunica la cancelación menos de 14 días antes de la salida, siempre que concurran los requisitos correspondientes. No obstante, remarca, hay excepciones. "No habrá lugar a reclamación si la aerolínea ofrece un vuelo alternativo que cumpla ciertos requisitos de preaviso y horarios", matiza el experto. Por eso resulta fundamental comprobar las circunstancias concretas de cada cancelación antes de dar por hecho que no tenemos derecho a reclamar.

Tu maleta no aparece en la cinta: esto es lo primero que debes hacer

Otra escena demasiado habitual en verano: todos los pasajeros recogen sus maletas, la cinta deja de moverse y nuestro equipaje sigue sin aparecer. "Las demoras o pérdidas de maletas por parte de las aerolíneas son muy comunes en temporada alta debido a la máxima capacidad de los vuelos", explica Esteban Aranda, que añade que es imprescindible ocuparse en ese momento de reclamar el equipaje perdido.

"No [hay que] abandonar el aeropuerto sin acudir antes al mostrador de la compañía aérea o de su agente de handling para solicitar y cumplimentar el PIR (Parte de Irregularidad de Equipaje)", advierte el responsable de Heymondo. Una vez hecho esto, el segundo paso sería conservar todos los tickets y facturas de las compras de primera necesidad realizadas como consecuencia de la demora. Además, si se dispone de un seguro de viaje, también habrá que ponerse en contacto con la compañía para comprobar las coberturas y comenzar el procedimiento correspondiente.

El problema que puede salir mucho más caro que perder una maleta

Más allá de las incidencias relacionadas con aerolíneas, uno de los mayores riesgos económicos de viajar al extranjero aparece cuando necesitamos acudir al médico. "Un incidente menor puede costar más que todo el viaje, vuelos y alojamiento incluidos", advierte Esteban Aranda al hablar de destinos como Estados Unidos, donde los costes de la asistencia sanitaria pueden ser especialmente elevados.

Los ejemplos que aporta Heymondo permiten hacerse una idea. Un traslado en ambulancia puede costar aproximadamente entre 400 y 1.500 euros y una sola noche de hospitalización, entre 2.000 y 4.000 euros. Una cirugía de apendicitis puede elevar la factura hasta los 10.000-20.000 euros, mientras que un parto natural puede alcanzar los 30.000 euros. Por eso, Esteban Aranda recomienda prestar atención a la cobertura sanitaria antes de contratar un seguro y adaptarla al país al que se viaja. "Las coberturas estándar de 50.000 o 100.000 euros que pueden servir para Europa, en países como EEUU, México, Japón o Indonesia se pueden esfumar en apenas tres días de hospitalización", concluye.

El error que cometemos al contratar un seguro de viaje

Precisamente, contratar un seguro sin detenerse a leer sus condiciones es otro de los errores que pueden terminar saliendo caros. No basta con comprobar la cantidad destinada a gastos médicos. También hay que detenerse en aquello que no está incluido. "El viajero siempre debe leer al detalle lo que cubre y también lo que no cubre un seguro", insiste Esteban Aranda. Entre otras cuestiones, recomienda comprobar si existe asistencia médica ante complicaciones derivadas de enfermedades crónicas, si están incluidos los deportes de aventura y cuáles son los límites económicos de cada cobertura.

La antelación también importa, especialmente cuando queremos proteger el dinero que hemos desembolsado en las vacaciones. «Es preferible hacerlo en el momento de reservar los vuelos y hoteles para proteger la inversión desde el inicio ante posibles imprevistos que impidan realizar el viaje», explica sobre la contratación del seguro cuando se incorpora una cobertura de cancelación.

Tres precauciones antes de cerrar la puerta de casa

Buena parte de estos problemas pueden gestionarse mejor si hemos hecho los deberes antes de viajar. Para Esteban Aranda, la primera recomendación es sencilla preparar el viaje con antelación e informarse en fuentes oficiales.

Si se toma medicación, aconseja llevarla siempre en el equipaje de mano y acompañada del correspondiente informe médico, especialmente cuando se padece alguna enfermedad crónica. De esta forma, un retraso o pérdida de la maleta facturada no nos dejará sin medicamentos. Si viajamos por Europa, también recuerda la conveniencia de llevar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE).

A ello se suma otra recomendación que muchas veces olvidamos: no depender de una única forma de pago. "Recomendamos viajar con al menos dos tarjetas de pago de distintas entidades", explica, además de disponer de una pequeña cantidad de moneda local en efectivo al llegar al destino. Por último, conviene comprobar que el seguro está correctamente contratado, revisar la cobertura de anulación cuando proceda y garantizar que tendremos conexión a Internet mediante roaming o una eSIM.

Porque los imprevistos durante las vacaciones no siempre pueden evitarse, pero conocer nuestros derechos y saber cómo reaccionar desde el primer momento puede impedir que un vuelo cancelado, una maleta perdida o una visita al médico termine arruinando el viaje.

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