Mientras escribo esta columna las redes comentan lo mucho que dio de sí el estreno de la nueva edición de Supervivientes: All Stars en Telecinco. Y es que esta temporada del formato abre muchos frentes, quizás precisamente se deba a que son conscientes del actual momento del grupo. En términos de audiencia el estreno fue aceptable, teniendo en cuenta las audiencias actuales de Telecinco. Eso sí, el programa fue pertinentemente troceado para poder maquillar el dato. Mientras troceándolo en tres el grupo saca pecho de un 15% de share, lo cierto es que sin trocear se quedaba en un 12%, un dato que por otro lado ya quisieran muchos formatos del grupo.
Pero más allá del dato del estreno en términos de audiencias, lo cierto es que el programa ha generado conversación en redes. Por un lado, ha supuesto la vuelta de personajes que juraban ser anónimos, como Chayo Mohedano. Otra que sufre el síndrome del anonimato Guadiana: a veces sí, a veces no. Ahora toca “a veces no” y comparte plató con gente de la que ha dicho de todo y por su orden y que, también para ser justo, han dicho de todo y por su orden sobre ella y sus padres. Pero oye, si mamá dice ven, tú lo dejas todo. Y si encima haces caja, pues mejor que mejor.
También esta edición de Supervivientes ha dado a Beatriz Trapote la oportunidad de seguir facturando sentada en un plató en el que jurará estar por su condición de periodista y no por su filiación como esposa de Víctor Janeiro, como ocurría en De lunes a viernes por su papel de tía política de Juls Janeiro. Justamente esta última, Juls, salió a colación cuando en un momento dado Jorge Javier le pidió a Víctor que se la presentara a su vuelta a España, porque era una reina y le había alegrado el verano. Lo veo complicado por dos motivos, entiendo que Juls, que tan justa es, tendrá a Jorge en la misma consideración que al resto de Sálvame y creerá que ha hecho mucho daño a su familia y, por otro lado, para que Víctor presentara a Juls y a Jorge tendría que tener contacto con su sobrina.
Porque la realidad es esa, que Beatriz Trapote y Víctor Janeiro no tienen relación con su sobrina. ¿Por qué no cuenta Beatriz cuándo fue la última vez que quedó con ella? ¿Por qué no explica cuándo entró por última vez en Ambiciones? Es mejor no entrar en detalles, porque si no su interés como personaje sería bastante relativo. Prueba de esto que os digo es, por ejemplo, la no participación de Julia en el vídeo que Beatriz ha preparado con familiares y amigos animando a Víctor Janeiro en la aventura de Supervivientes: All Stars. ¿Por qué no aparecen los sobrinos de Víctor en ese vídeo?
Justamente, hablando de Juls, esta semana volvía a protagonizar un nuevo episodio de su particular reality con la prensa. En unos totales a agencias aseguraba que “hay dos versiones de la historia, me mantengo en lo mismo y mi familia se mantiene en lo mismo. Que hable lo que quiera, la realidad es la que es y ausencias no ha habido”. Seguir fomentando la narrativa de que hay dos versiones de esta historia se me hace un movimiento extraño. ¿Por qué no la cuentan de una vez? ¿Esta cebando que lo cuenten sus padres en un ¡Hola! a la vuelta de María José de Hasta el fin del mundo? Algo se nos escapa.
Lo que no se me escapa es la incoherencia de asegurar “querer y respetar” a una hermana que ha decidido no hablar, pero luego invalidar sus vivencias personales sin despeinarse afirmando de forma tajante que “no ha habido ausencias” en el papel de padre de Jesulín de Ubrique con su primogénita. Entiendo que es difícil asumir que quien ha sido maravilloso contigo lo ha sido menos con tu hermana, o que quien ha estado en todos los momentos más importantes de tu vida ni siquiera sabe dónde vive o dónde ha estudiado su hija mayor, pero no puedes negar la realidad de un plumazo solo porque sea incómoda.
Más allá de lo que Juls haya podido escuchar en su casa, más allá de lo que sus padres hayan podido decir de Belén Esteban o su hija en la intimidad de su hogar, Julia Janeiro tiene 23 años y la capacidad suficiente para poder hacer un examen de conciencia sobre si está siendo justa con su hermana o no. Julia tiene la capacidad de pensar fríamente si decir que “no ha habido ausencias” se ajusta o no a lo que ha podido vivir su hermana mayor. Porque Julia, al igual que sus padres, sabe perfectamente la diferencia entre estar o no estar, entre preocuparse o ignorar y, sobre todo, entre ser un padre presente o ausente. Como veis, todo sigue manga por hombro.
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