Ha pasado más de una semana desde que Felipe VI encargó a Feijóo la investidura, pero no ha sumado ni un nuevo apoyo. Sabe que fracasará; él mismo lo reconoce. Perderá como cuando soñaba obtener 160 o más diputados para el PP en las elecciones del 23 de julio. Perderá como cuando aspiró a la Presidencia del Congreso. ¿Y si sabe que va a perder por qué nos hace perder el tiempo a los españoles? ¿Si sabe que no va a conseguir más apoyos, para qué necesita un mes? España no está para perder el tiempo, porque tiene importantes retos de futuro.
El aún lider del PP sabe que está al borde del precipicio. Los suyos lo están esperando. Hace pocos días reunía a los máximos dirigentes del PP para el arranque del curso político en Galicia, pero hubo sonadas ausencias como la de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o la del presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón. A lo que se unen las duras críticas a Feijóo del líder de los populares en Cataluña, Alejandro Fernández, por su estrategia negociadora.
Feijóo improvisa, inventa y trata de rellenar su agenda. Esta semana le pidió una reunión a Pedro Sánchez y éste por cortesía y por altura democrática aceptó de forma inmediata. Todos sabemos que se trataba de una maniobra dilatoria. Porque si el aún líder del PP ha asegurado durante meses que quiere derogar el sanchismo; si ha cuestionado desde el primer minuto la legitimidad del actual gobierno; si ha insultado un día sí y otro también al PSOE; si incluso ha hecho llamada al transfuguismo a los diputados socialistas y ha descalificado a sus votantes. ¿Qué resultado esperaba obtener de la reunión? ¡No nos tome el pelo Sr. Feijóo a los españoles!
La reunión en el Congreso ha durado menos de una hora. Sánchez ha aprovechado para plantear la renovación del Consejo General del Poder Judicial antes del 31 de diciembre. Porque Feijóo está todo el día hablando de la Constitución, pero no la cumple. Este órgano lleva casi cinco años, un total de 1.727 días bloqueado por el PP, esperando ser renovado.
Feijóo como si se tratara de una película de Berlanga le ha rogado a Sánchez en dicha reunión que le deje de gobernar dos años y luego que se convoquen elecciones. ¿Qué clase de propuesta es ésta? No se ha enterado que la democracia no se negocia y que los resultados electorales, tampoco. ¡En el PP han pasado de derogar el sanchismo a rogar al sanchismo! Como ha ironizado la portavoz socialista Pilar Alegría.
El aún lider del PP se ha “inventado” sobre la marcha un papel con seis pactos de Estado. Y ha vuelto a insistir en dejar gobernar a la lista más votada; en otra gran mentira, porque él no lo hizo ni en Extremadura ni en Canarias ni en 140 Ayuntamientos donde el PSOE ganó, pero no gobernó, quienes sí gobiernan son Vox a la sombra del PP, recortando derechos y libertades. ¡Barbaridad tras barbaridad! ¿Quién pilota el PP?
Feijóo está resultando poco resolutivo, pero sobre todo poco serio, porque ¿cómo pretende conseguir el apoyo de otros grupos, si quiere silenciar su voz en las Cortes? ¿Cómo aspira a obtener el apoyo de PNV o de Junts si se niega a que puedan formar grupos parlamentarios en la Cámara Alta? No sabemos si es ignorancia o mala fe. Pero sí sabemos que lo que plantea el PP va en contra del Tribunal Constitucional en su sentencia 76/2017, va en contra del reglamento del Senado y va en contra de las prácticas de todos los grupos. No hay que olvidar que la pasada legislatura el PP sí facilitó grupo a Ciudadanos porque no tenía los 10 senadores.
Nuestros lectores deben saber que si algunos de estos partidos no constituyen grupo parlamentario entrarían a formar parte del Grupo Mixto ¿Y esto que supone? Pues, que no podrían intervenir en muchos de los debates de la Cámara, y cuando lo hagan tendrán un tiempo mínimo para exponer sus propuestas. ¿Se imaginan que se debatan leyes de empleo o cuestiones sobre el País Vasco o Cataluña en el Senado donde no puedan hablar ni PNV ni Junts? ¡Es una auténtica barbaridad, es un insulto a sus votantes y a la propia democracia!
Nadie quiere pactar con Feijóo. El PNV siempre le dice que “no” cada vez que el PP le pregunta si va a apoyar su investidura. El partido vasco tiene muy claro que donde esté Vox, ellos nunca estarán, por eso no lo respaldarán. ERC le ha dicho que no se sentará con el líder del PP.
Y luego queda Junts. Feijóo ha pasado de llamar “prófugo” a Puigdemont a estar dispuesto a dialogar con Junts para su investidura. Ha pasado de atacar al PSOE por hablar con el partido del expresidente de la Generalitat a intentar que el grupo catalán le permita la llegada a La Moncloa. Hasta el líder del PP catalán, Alejandro Fernández, ha criticado con dureza que el PP quiera hablar con Junts para la investidura de Feijóo, pidiendo “ser coherente con tu pasado, tus principios y tus opiniones”.
Quedan cuatro semanas para la sesión de investidura de Feijóo y aún no hay calendario para la ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios anunciada por el PP. También planteó reunirse con los presidentes autonómicos, no sabemos para qué. En cualquier caso todos los que no son del PP le han plantado. Y así sigue pensando cómo rellenar las próximas semanas.
Serán largas semanas para Feijóo, cuatro largas semanas de parálisis para España, que impedirán tener unos Presupuestos Generales del Estado para 2024, esenciales para seguir con la positiva línea de creación de empleo y de riqueza en España.
Sr. Feijóo deje de confundir de una vez. No tiene votos y España necesita conformar cuanto antes una mayoría parlamentaria que permita gobernar durante toda la legislatura, durante los 4 años y sabe que la única opción posible es la de Pedro Sánchez como presidente. Porque la ciudadanía decidió que no quiere un pacto PP-Vox. Porque los españoles y españolas desean seguir avanzando en derechos y libertades, en fortalecimiento de políticas sociales y en más y mejor empleo.
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