Durante tres años largos, desde que estalló la crisis, la derecha reprobó constantemente -con ocasión y sin ella- la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero y sus ministros. Y, mientras, proclamaba Rajoy que la única solución frente al desastre económico era él y su partido. No quisieron en absoluto asumir entonces que, en efecto, estábamos ante una “realidad tan dura”. ¿Pues qué creían el actual presidente y su camarilla de pregoneros que era una crisis cuyos precedentes nos conducen al año 1929?

A la medida de sus intereses
Diagnosticaron sistemáticamente que la culpa de la apabullante recesión económica era del PSOE y, como acostumbran de forma inveterada, manipularon la realidad a la medida de sus intereses electorales. Les salió bien tan monumental engaño, cuajó el embuste en la ciudadanía y vencieron en las urnas de modo abrumador. Pero la realidad es tozuda y acaba imponiéndose a los fulleros de turno.

El favorito Cameron
En octubre de 2010, Rajoy declaró en una entrevista a El País que su político favorito era David Cameron. “El plan de Cameron da confianza; yo haría algo similar en España”, subrayó con la frivolidad que le caracteriza. Este Cameron, a cuyo lado Margaret Thatcher -resucitada gracias al cine- podría ser Santa Teresa de Calcuta, es un creciente peligro para los británicos, obviamente para los más débiles y los más pobres. ¿Qué debe de entender Rajoy por “confianza?”

El Gran Guindos
¿Se refiere tal vez a la “confianza” que ha triturado estos días el Gran Guindos, ese ministro de Economía que contribuyó directamente al inicio de la crisis y que ahora hace declaraciones periodísticas que ayudan a que la bolsa se hunda y a que la prima de riesgo se haya disparado? El Gran Guindos además ha conseguido que Javier Arenas, candidato a presidente de la Junta de Andalucía, le haya tenido que rectificar en su idea de convertir a los dirigentes de las Comunidades Autónomas en meros contables.

A trancas y barrancas
Este Gobierno ha arrancado a trancas y barrancas y con abismal torpeza. Se agarran a la “herencia” de sus predecesores como coartada infame. Sáenz de Santamaría rasca en la Seguridad Social para desacreditar al Gobierno socialista y dice que le ocultan datos. Pero el exsecretario de de estado de Seguridad Social, Octavio Granado le ha demostrado a la vicepresidenta de pitiminí que se equivoca o miente.

Actitud patética
“Mala dirección y el consiguiente desorden”. Así está resultando que es -nada más formado- el Gobierno popular. Afirma Sáenz de Santamaria que le han escondido datos. Pero aquí el único de verdad que se divierte, por lo visto, jugando al escondite es Rajoy. La actitud del nuevo presidente es patética. Se ha hecho un lío y se ha metido debajo de la cama. ¿Confianza? ¿Cree, Sr. Presidente, que usted genera “confianza”? Todo lo contario.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM