Un votante deposita su voto en las urnas durante una jornada electoral. Europa Press.
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A un mes y medio de la convocatoria del 29 de noviembre, y cuando todo parece indicar que el programa electoral de las derechas se resume en derogar todos los avances sociales del Gobierno de coalición progresista, y el de la izquierda, en seguir fortaleciendo el estado de bienestar y los derechos conquistados, quiero airear algunas propuestas para una oferta electoral valiente y disruptiva que aborde problemas graves de la sociedad española, aunque no sean los más comentados en las tertulias y en las redes
Eliminación progresiva del dinero en efectivo. Con incentivos para su utilización frente al papel moneda, cuya gestión es más cara y que pagamos todos con mayores comisiones bancarias. Asegurar la trazabilidad del dinero, eliminaría la economía sumergida y permitiría bajar los impuestos al reducir el fraude fiscal
Prohibición de las criptomonedas. Desde 2021 se han contabilizado 46.000 denuncias formalizadas en España vinculadas directamente con inversiones en criptomonedas. Los expertos estiman que solo un porcentaje minoritario de las víctimas denuncia este tipo de delitos debido a la vergüenza, el desconocimiento del proceso legal o la dificultad de rastrear activos en redes blockchain. La mayor concentración de perjudicados en España se recoge en las macro estafas investigadas en la Audiencia Nacional por esquemas piramidales o de falso arbitraje, con más de 50.000 víctimas afectadas. Sumadas las dos cifras son más de cien mil motivos para abordar la prohibición de las criptos, que se emplean mayoritariamente en las transacciones implicadas en los ciberdelitos, tráficos ilícitos diversos...
Implantación de un seguro obligatorio contra el impago y de protección frente a desperfectos en la vivienda de alquiler. Aquí cabe la introducción de cláusulas en los contratos que contemplen una inspección anual del inmueble para evaluar si el arrendatario cumple con las condiciones pactadas: correcto mantenimiento, cambios de uso o subalquiler. Se evitaría así la cronificación de los problemas detectados y se estimularía la responsabilidad del arrendatario.
Supresión del anonimato digital. Desde la falta de identificación en las llamadas telefónicas y SMS hasta la eliminación de los millones de cuentas falsas y anónimas de plataformas como X, Tik Tok y Meta, que son las que alimentan la crispación, la polarización y la desinformación con las consecuencias conocidas: fraudes, negacionismos y erosión de las democracias en beneficio de las propuestas ultras.
Implantación urgente de la historia clínica única. Cuando cerca de la mitad de los usuarios de la sanidad pública tienen ya un seguro de salud privado, no se puede permitir el disparate que supone no contar con una historia clínica única de cada paciente que incorpore todos los actos médicos tanto del sistema público como de los operadores sanitarios privados.
Regulación de los productos y servicios que generan adicciones y dependencia. Este es el caso de las apuestas y el juego online, que Brasil acaba de prohibir por los informes de su Banco Central que revelaron que los brasileños llegaron a gastar más de 20.000 millones de reales al mes (alrededor de 3.500 millones de euros) en plataformas de apuestas. En España, este sector mueve en torno a los 5.000 millones de euros anuales con crecimientos cercanos al 20% al año.
Implantación progresiva del autoconsumo en todos los inmuebles y de la agrivoltaica en el medio rural. Esta medida implica la sustitución de los actuales parque solares a ras del suelo por otros con los paneles en altura que permitan la agricultura y la ganadería bajo sus estructuras.
Stop al crecimiento infinito en todos los ámbitos. Ni la agricultura y la ganadería intensivas, ni el turismo, ni los aeropuertos, ni la concentración de la población en metrópolis... pueden seguir creciendo sin límites porque vivimos en un planeta finito.
La gobernanza de un país no admite simplezas y soluciones fáciles a problemas complejos, pero las medidas aquí sugeridas funcionan en decenas de países que ya las han adoptado. Las buenas prácticas de otros merecen una oportunidad, ahora que solo se pregonan propuestas belicistas e involucionistas que perjudican a la inmensa mayoría.




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