En España vamos dejando lo judicial en escándalo judicial. La sentencia que se ha conocido este lunes es una vergüenza; una vergüenza porque el jefe de la trama corrupta, el principal, corrompedor y corrupto, Víctor de Aldama, no va a entrar en prisión.

Así de contento estaba esta mañana cuando sabía que tendrá que devolver todo el dinero robado, ni tendrá que entrar en prisión. La suerte judicial de Víctor de Aldama es muy diferente a la que tendrá José Luis Ábalos y el propio Koldo García. No es que la condena hacia ellos sea injusta, aunque sí que podría parecer muy desmedida y exagerada. Lo que está claro es que no se corresponde en absoluto con la de Víctor de Aldama.

Cuando se habla en España de dos justicias y de una justicia a dos velocidades, precisamente se explica por este tipo de decisiones judiciales que, sin duda, benefician la agenda política del Partido Popular. Alberto Núñez Feijóo esta mañana del lunes se encontraba así de contento y de contundente tras conocerse una sentencia por la que vuelve a pedir de nuevo adelanto electoral.

Por tanto, nada nuevo bajo el Sol. Por una parte, una justicia que vuelve a tomar una decisión a todas luces injusta y que beneficia, en este caso, al corrupto Víctor de Aldama y, por otra parte, a Alberto Núñez Feijóo pidiendo un adelanto electoral y pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez; pero un Alberto Núñez Feijóo que no se atreve a hacer lo que los suyos le piden: ser valiente y convocar una moción de censura.

En cualquier caso, la conclusión está clara. Hoy es un poco más difícil creer en la justicia española.

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