El affaire del cierre de la RTVV ha desencadenado una insólita reacción de arrepentimiento por parte de los periodistas que durante años callaron ante la censura de la que eran cómplices y ejecutores; reacción que me confunde hasta el extremo de no saber por cual de estos dos refranes populares decidirme: “Mas vale tarde que nunca” o “A buenas horas mangas verdes”.


A título personal, consideraría respetable la postura de los periodistas de Canal 9 que ahora denuncian al ente público si se hubiera producido cuando tenían un puesto de trabajo seguro aunque su ética profesional cuestionada. Habría sido plausible que los profesionales que ahora denuncian la manipulación informativa de la RTVV se hubieran atrevido a plantarse, micro en mano y hace años, en la estación del metro de Jesús (ahora Joaquín Sorolla) para manifestar su oposición al silencio que se les impuso respecto al trágico accidente de la línea uno. Que lo hayan hecho ahora puede ser digno de encomio (mas vale tarde…), pero chirría que sea justo a los cinco minutos de haberse quedado en la calle y sin trabajo, una circunstancia que resta credibilidad a quienes fueron la voz de su amo al servicio del PP y nada hicieron por evitarlo.