Urna de elecciones / EP
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El ciclo político del gobierno progresista de coalición ha terminado con el desahucio de Mari Carmen y la recuperación de las plazas buscando presionar al gobierno y disputar los fundamentos del orden sociopolítico. Sin embargo, el ciclo de movilizaciones viró del antirracismo a la vivienda llegó a una situación de bloqueo en el parlamento y empezó a perder fuerza ya disiparse por su incapacidad para desarrollar una impugnación sistémica al neoliberalismo y una alternativa viable al régimen de acumulación neoliberal que pudiera expresarse en un plan de acción de la vivienda capaz de organizar la justa indignación de las mayorías no propietaria. La izquierda transformadora, los movimientos sociales, el movimiento libertario fueron incapaces de modificar la relación de fuerzas y de desbordar los límites del régimen político y social. Cautivos de sus análisis derrotistas y desarmados estratégicamente, no lograron y en gran medida ni siquiera intentaron construir una alternativa de organización a la vivienda y lucha contra el proceso de recomposición del poder constituido. Exceptuando la regularización de migrantes y la posición geoestrategica de España con Palestina, la depresión en que estaba asumida la izquierda, les hizo ir a la zaga de los acontecimientos y les invitó a entrar sin una estrategia real dentro de los márgenes del cretinismo parlamentario que tambien se ha traducido en un fracasos. Aquí en medio de una crisis orgánica y del liderazgo de la izquierda llegó la convocatoria electoral en un contexto de fascistización de la opinión pública que se tradujo con los fracasos de los decretos de los desahucios. Pasada una semana concluyó el plazo formal para que las coaliciones que concurren a las elecciones del 29-N, presenten sus candidaturas. Y más allá del descubrimiento por parte de Enric Juliana de las dotes dramatúrgicas del de Santa Coloma quien ha pedido perdón por el espectáculo mezquino dado. En fin, sin querer contribuir directa o indirectamente al Sound System creado con Djs, Mcs y grafiteros. La lamentable muerte de Mari Carmen, introduce un signo ético de duelo pero también de indignación que hace que esta corriente de opinión vaya a resistir más allá de una anécdota dando fuerza y posibilidades electorales a la izquierda.
Para muchos como el frente migrante, está suponiendo en la praxis el abandono de cualquier combate retórico sobre la crisis mundial de fondo que es la fasticización. El frente amplio debería sentirse interpelado por el frente migrante quien les ha invitado a una reflexión verdadera, sincera, justa y necesaria, por la defensa de la democracia frente al Rap del fascismo. Es importante remarcar que el debate no es para que el Eurocentrismo se siga pensando desde, por y para los inmigrantes en la idea de que desde nuestra superioridad blanca intrínseca debemos hacer algo por ellos. Sin embargo, no quiero generar una reflexión para se siga pensando como Kipliin, pobre de los migrantes tenemos que hacer algo por ellos en el marco de la paz y la democracia. De forma que la democracia siga siendo paternalista, colonialista y supremacista ocultando las estructuras racistas europeas. Y si eso es así, estaríamos reflexionando de una manera equivocada. Y lo digo con cierta autoridad de alguien que asume la pluralidad de las realidades normativas que nos atraviesa y habita como negros, mujeres, españoles, musulmanes, LGTBIQ, colombianos, europeos y catalano parlantes. La afirmación de un sujeto político que no se expresa desde un carácter subalterno: marginal.¿por qué ?
Porque las luchas migrantes ahora son una palanca para la renovación del paradigma y la epistemología libertaria, es decir como un poder constituyente que es palanca de la democracia transformada de la propia ilustración europea, y no en los márgenes de la civilización Tarzán, Tin-Tin en el Congo. Sino el reflejo de ese carácter del nuevo poder constituyente étnico y clase europeo. Que no quiere confundirse con la decadente y recurrentemente vacío de interpretación que es la guerra híbrida. Un sujeto que no quiere ser el armamento para alimentar las viejas narrativas neocoloniales y lógicas del Apartheid que se pretende imponer en lo cotidiano. Es decir, un sujeto que se niega a seguir creando realidades paralelas, sumamente perversas. Porque de nada sirve hacer una política de la totalidad que se limita a nominalizar la totalidad, pero que no tiene un arraigo con las diferentes situaciones específicas que componen ese todo social. Cuando los movimientos sociales hablan de políticas de clase, enseguida se piensa en el obrero blanco industrial, masculino y se considera que por tanto dicha política si es absoluta, excluye al paradigma interseccional. Esto es falso. Si las política de clase son puramente eurocéntrica no pueden ser de clase sino corporativas que existió históricamente. Y la prueba de ello es que siempre se luchó por el salario familiar, imponiendo de paso el modelo familiar burgués. Para ello hubo que excluir a los negros de los derechos sindicales politicos. Cuba, Puerto Rico, Guinea y El Sahara. Y la clase obrera euroblanca entendió que eso le convenía. Entonces esa política permitió la consolidación del sistema neoliberal en un momento de oleada insurreccional sindical. Eso exactamente sigue pasando con la migración hoy. Cuando se excluye a los trabajadores racializados, se sigue haciendo una política corporativa, con la que se entra muy fácilmente en las formas de gobernanza específicamente fascistas actuales. Que es la única manera de proteger verdaderamente la diversidad reconociendo que la raza es inseparable de la clase. La clase nunca fue un eje más, sino que es el eje que explica las formas específicas del dominio social y el privilegio blanco. Y eso ha sido demostrado por los marxismos negros y las acciones afirmativas, es decir incorporar la interseccionalidad. Este es un gran problema sobre todo, para mucha gente migrante parte de esa subjetividad mestiza progresista que sin embargo percibe -a pesar de los discursos- no percibe la voluntad de componer un proyecto totalizante que conecte en una misma estrategia, diferentes situaciones, necesidades, deseos específicos. ¿Cuántas mujeres migrantes, algunas con cuatro hijos han sido y son desalojadas de sus hogares? y aquí ni siquiera sabemos sus nombres... Ese es el fundamento del llamado al diálogo del frente migrante ¿pero cómo avanzar?
Urge descolonizar los campos de la política y reconocer esa subjetividad mestiza como un poder constituyente dispuesta a enfrentar el debate del racismo sin ambages ni sofismas. Generando una cohesión social en defensa de la vida y su desjerarquización. Un paradigma que supere las lógicas fascistizantes de los partidos que impone que las vidas sean las armas de los conflictos geoestratégicos que padecemos en un horizonte de miedo paradigmático al calor del odio. Ante ello, la izquierda blanca precisa urgentemente asumir una nueva subjetividad política que emerja desde la pluralidad y la diversidad, algo imbuida de una soberanía tanto en lo político como en su representación que, si bien todavía está invisibilizada en las tertulias, podscats y medios, existe en la sociedad. Se requiere una reflexión en el marco que va más allá de este proceso electoral. Pasa también como decía Bob Marley por emocionarse poniendo en marcha una descolonización mental que descubre una hermenéutica anticolonial. Y eso pasa ante todo por reconocer que la decisión de matar el tema migratorio del debate electoral después de una regularización ejemplar y heroica, que nadie nos regaló pues tuvimos que pelearla, constituye una traición a los esclavos que aspiran a la ciudadanía. Como decía Martín Luther King: ¿Porqué no podemos esperar?. Aparcar del debate el tema del racismo, fingiendo que no es decisivo y sustituirlo por la vivienda es un suicidio. La definición de un suicidio no se refiere a un deseo de morir, sino a la aceptación consciente de arriesgar o perder la vida como un acto de resistencia inquebrantable frente a un sistema opresor o injusto. En un contexto de fascistoide, ello implica que el ciudadano está tan oprimido por las condiciones sociales que luchar contra el sistema ya pone su vida en peligro constante; por tanto, el verdadero "suicidio revolucionario" es ceder a la pasividad ante la violencia cotidiana del fascismo, mientras que enfrentar al sistema con dignidad es un acto de afirmación de la libertad que determina a la izquierda y que han decepcionado a mucha gente que creyó en la regularización, que peleó por los asesinatos de El Tarajal y por los más de 200 negros asesinados como perros en Melilla hace dos años en plena cumbre de la OTAN, como consecuencia de esta decepción el voto migrante como ha pasado en Brasil irá a la abstención al PP-Vox y sobre todo al PSOE que es quien está capitalizando la regularización. Podemos aprender de lo sucedido en Brasil, cuando Dilma dio la espalda a la campaña Rheaja, y se rodeó de Afroestar, renunciando a enfrentar el genocidio negro en las favelas porque era más importante proteger la macroeconomía de la industria de la seguridad-militar; las familias afros, empobrecidas por el neoliberalismo, sin empleo, destrozadas ayer por la esclavitud y hoy por el terrorismo policial, profundamente decepcionadas se entregaron a las iglesias evangélicas y votaron a Bolsonaro. Esa misma industria a través del Low fear, acabó asaltando las instituciones y expulsando a la presidenta electa democráticamente de las instituciones.
2Pac en Me against the world canta que este suicidio no es solo de clase, sino que es parte de la violencia colonial recurrente porque esos votos de gente no blanca son decisivos en muchos municipios y pueblos de España. Al reducir todo el mensaje electoral sólo a la vivienda es un error táctico pues como en su día Bolívar se está matando la única opción discursiva real de participación para que los cimarrones estén en el debate desde la movilización política leal y comprometida contra el racismo y la fascistización de la utopía. Lo otro es la típica merienda de blancos que huye del conflicto buscando una contradicción que es un suicidio. Porque se olvida algo que dijo Angela Davis en Barcelona en 2017, y es que el racismo no constituye en ninguna de sus fases una contradicción con la democracia ni una excepción de sus reglas de convivencia sino su antagonismo más perverso. Por tanto, es un error hablar solo de la vivienda como algo aislado apelando a esas vieja forma corporativista, por miedo a disputarle a los fascistas el sentido común.La democracia no puede desarmarse frente al fascismo, sino que debe y puede defenderse de la barbarie desde la inclusión y diversidad, alcances de la participación y representación política de todas las personas, no es un privilegio sino un derecho y una expresión de la fortaleza de las democracia frente a la colonialidad del saber y los ejes de poder. Esa es la famosa descolonización del conocimiento, los paradigmas de la economía política. En un contexto en que la gran mayoría seguirán en la limpieza, cuidados y en la punta de mira de Silvia Orriols, es importante que los frentes sean ampliamente conscientes del valor de la pluralidad donde las caras y voces sociales que escuchamos, y las que dejamos de escuchar refleje los peligros que se ciernen sobre la posibilidad de participación política hagan de ello una realidad vigente. Si se quiere realmente combatir esta fascistización debemos acabar con el despotismo ilustrado y permitir voces diversas y plurales exentas de la caramba, gente que nos ayuden a comprender que significa que te pidan los papeles tres veces al día en compañía de tu familia. Abordar sin miedo el debate, ya que Santiago Abascal puede ser ministro del interior mañana y tú y yo sabemos lo que va a hacer. Porque como decía Nelson Mandela no es solo una cuestión de votar contra Frederick Deckler para desarmar el Apartheid sino de cambiar el diagnóstico, la manera y enfoque de ver las cosas. Malcolm X, demostró que hay dos opciones: el voto o la bala. Por tanto, en esta cita electoral los migrantes deben afilar el voto, no lo malgasten, debe salir caro, no se lo des gratis porque las vidas, y sobre todo el voto migrante importa. La situación es grave pero no apocalíptica, todavía estamos a tiempo de rectificar y elegir con el voto entre la convivencia o la barbarie.




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