Todo el mundo ha oído alguna vez hablar del “efecto llamada” referido a uno u otro tema. De vez en cuando, cuando un acontecimiento o un problema nos desborda, alguien, en ese afán tan humano de buscar culpables, saca a pasear la tesis del efecto llamada como la causa de todos los males. Y se quedan tan a gusto.
Ahora ha sido con lo que ha ocurrido en Ceuta, esa llegada masiva de personas migrantes que se lo juegan todo a una carta. Se ha dicho que la última sentencia del Tribunal Supremo respecto a las llamadas “devoluciones en caliente” ha sido la chispa que ha encendido el polvorín de las migraciones masivas y, por qué no decirlo, desesperadas.
Pero confieso que me resulta realmente difícil imaginarme a los muchachos y muchachas de Marruecos y otros países leyendo nuestro BOE e interpretando una sentencia y ponderando sus consecuencias como si fuera lo más normal del mundo. Y no digo yo que alguien no les hiciera llegar alguna noticia que les hiciera agarrarse a un clavo ardiendo, pero que la decisión de un magistrado provoque algo de semejantes características me resulta increíble.
De todas maneras, no es la primera vez que se alega ese “efecto llamada” para justificar una política restrictiva con las personas migrantes. Hemos leído y escuchado a políticos e influencers varios culpar al gobierno o a sus medidas de provocar lo que ellos llaman una invasión, y que no es más que una suma de acciones individuales de personas que buscan n un futuro mejor si no, simple y llanamente, un futuro. Y no se puede culpar a nadie de eso, desde luego. Como tampoco se puede culpar a ningún Estado de poner en marcha políticas respetuosas con los derechos humanos.
No es esta la única materia donde se culpa de todo lo que ocurre a un supuesto efecto llamada. Se viene haciendo desde hace mucho en el ámbito de la violencia de género, en el que hay quien se empeña en insistir que es la retransmisión de noticias sobre asesinatos machistas la que provoca que estos existan, en vez de culpar al machismo y a quienes lo ejercen en sus más terribles manifestaciones.
También recuerdo un tiempo en que las noticias sobre suicidios se silenciaban, en una especie de pacto suscrito por los medios para evitar ese riesgo de imitación que llaman “efecto llamada”. Y lo bien cierto es que no ha dado resultado y en los últimos tiempos se llama a la visibilización de un problema que, hasta ahora, permanecía invisible. Y es que no hablar de las cosas no hace que no existan.
Así que, en este y en cualquier tema, busquemos soluciones y no culpables. Solo así avanzaremos.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.