Esta semana la cosa va de juicios. Como si de un spin off de ‘De buena ley’ se tratase, la actualidad del corazón viene marcada desde los juzgados de nuestro país. El primer foco de información judicial esta semana tenía su epicentro en la Audiencia Provincial de Madrid. Kiko Matamoros y Makoke se veían las caras para declarar en el caso que dirime un posible caso de ocultación de bienes ante Hacienda para eludir el pago de impuestos. El ex matrimonio llegaba para declarar en su juicio mostrando perfiles bajos y asegurando estar tranquilos, sin embargo, alguien acaparaba la atención a la puerta de la Audiencia dispuesta a robarse el show: Lydia Lozano.

De rojo y descojonada llegaba la colaboradora televisiva a la cita con la justicia. “¡No sé a qué vengo!”, admitía entre risas a la prensa allí apostada. De entre la nube de periodistas alguien acertaba a responderle, “de testigo”. A veces la vida es mucho más inverosímil y surrealista que un capítulo de ‘Paquita Salas’. En sus declaraciones a los compañeros de agencias que cubrían el juicio Lydia continúo explicando que se le había pasado por completo venir en la anterior jornada del juicio, que ya podrían habérselo recordado, que vaya coñazo que justo le coincidiera en el único día en la semana que trabaja (los viernes), que no les va a molestar a ninguno lo que pueda decir en sede judicial de ellos después de haber contado de todo en ‘Sálvame’ durante años.

“Estamos curados de espanto”, aseguraba Lydia, a lo que un compañero de prensa respondía “pero piden penas de cárcel”, en ese momento Lydia mostraba otro registro para responder con un serio y taciturno “ya”. España no te la acabas. La pena en Lydia duraba un nanosegundo y al momento de nuevo se mostraba al borde de la carcajada para asegurar que “bueno, yo ahí no me meto. ¡Si tengo que llevarles algo a la cárcel, se lo llevo!”. En este momento de paroxismo absoluto, Sergi Ferré, quien en otra vida fuera reportero de ‘Sálvame’, apuntó con esa rapidez para la chanza que uno desarrolla en la ‘Escuela Sálvame’: “¿has valorado si sale una sentencia desfavorable bailar un chuminero para alegrarles?”. Lo que yo os diga, esto no te lo escriben ni en un guion de los Javis.

Horas más tarde, una vez celebrado ya el juicio, a la espera de sentencia tras admitir los delitos tanto Kiko como Makoke en sede judicial y de que el Ministerio Fiscal rebajase las penas de cárcel alejando así toda posibilidad de dormir en villa barrote, en ‘El Tiempo Justo’ se producía algo llamativo. Tras explicar en pantallón las posibilidades que se abrían ante Makoke de ahora en adelante tras admitir los delitos por los que se le acusaba, César Muñoz preguntaba a Marta López por su amiga. “Makoke está tranquila, está en paz y está contenta porque lleva ocho años de calvario que no se los desea a nadie”, respondía la López.

Si alguien no supiera de qué se acusaba a Makoke pensaría por las declaraciones de Marta López que la pobre estaba siendo objeto de una caza de brujas. Hay defensas que son una soga al cuello. Si Makoke no le desea ese calvario a nadie basta con que le pida que no cometa un presunto delito de ocultación de bienes para evitar el pago de una deuda de más de un millón de euros a Hacienda. ¡Fíjate tú qué sencillo! Ante el pasmoso speech de Marta López solo se escucha una voz en plató, la de Luis Pliego diciendo: “Pues podría pagar, ¿no?”. Cierro mis comentarios sobre el caso Kiko vs Makoke vs Hacienda adelantándoos en exclusiva que Makoke ya está negociando llorar sus penas en ‘¡De Viernes!’, que Hacienda somos todos y no se paga sola.

El otro foco de la actualidad jurídica de nuestros famosos estaba en los Juzgados de Alcobendas. Silvia Bronchalo y Rodolfo Sancho se veían las caras por la denuncia que Silvia interpuso contra su ex marido por un supuesto delito de vejaciones. El actor envío una serie de mensajes a la madre de su hijo que la Bronchalo consideró lesivos. Lo sorprendente de este disparate legal se produjo a la salida cuando el actor se encaró con un compañero de prensa que cubría el juicio. Alejadro Rodríguez, reportero de ‘El programa de Ana Rosa’, era el agraciado en la lotería de impertinencias de Sancho de hoy.

El actor afeaba al reportero que no hiciese su trabajo como a él le gustaría. Lo trataba de “prensa sensacionalista e inhumana” para acabar cuestionando la capacidad intelectual del compañero para interpretar un fallo judicial mientras le golpeaba repetidamente el hombro de forma paternalista. Yo me pregunto qué pensará este señor de participar en un documental que explica pormenorizado el crimen que cometió su hijo, que recordemos que está cumpliendo cadena perpetua en Tailandia por asesinar y descuartizar a otra persona. ¿Creerá Sancho que esas declaraciones también son “sensacionalistas e inhumanas”? Para acabar, trascienden unas declaraciones de Rodolfo en sede judicial; “Lo que más me duele es que me hayan llamado machista, porque tengo una madre, una mujer y una hija”. Argumentos de peso, sin duda. En fin, que todo sigue manga por hombro, aunque esta semana los juzgados hayan estado repletos de lo más granado de nuestro star system.

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