Pablo Iglesias dijo hace unas cuantas semanas: “Si Pedro Sánchez obliga a votar a los españoles otra vez, no será presidente nunca”. Parece más un chantaje o una amenaza que un acercamiento al futuro socio. Lo que no dijo es qué pasaría si es él el que nos aboca a unas nuevas elecciones. Parece que la culpa siempre la tiene el otro: Se puede llamar Errejón, Carmena, Sánchez o Bescansa. Todos menos él. Como en el viejo chiste del conductor que escucha en la radio “Hay un loco circulando en sentido contrario por la autopista”, y el conductor dice: “Cómo que uno, son cientos”.

El líder de Unidas Podemos insiste en que el PSOE nunca ha querido un gobierno de coalición, debido a las presiones de la CEOE o del IBEX 35. Olvida que sí hubo una propuesta de Pedro Sánchez que incluía cuatro carteras para el partido morado. Eso desmiente la afirmación de Iglesias. Podía gustarle más o menos la propuesta, pero estaba en su mano aceptarla.

Cuando se mira a Europa y se dice que en 20 de los 28 países hay gobiernos de coalición, no se lee la letra pequeña. Si el espejo en el que reflejarse fuera ese, habría que tener en cuenta que en la abrumadora mayoría de esas coaliciones está presente la derecha. Increíblemente, Iglesias estaría pidiendo a gritos que el acuerdo fuera, por ejemplo, con Ciudadanos. Salvo que, como es costumbre, se tome como ejemplo solo la parte que conviene a los propios intereses, claro.

Las contradicciones de Pablo Iglesias no pueden ser una excusa para justificar los errores de Pedro Sánchez y su equipo, que por supuesto alguna responsabilidad tienen. El problema es que unos y otros están midiendo todo en función de victoria y derrota y ese no es el espíritu de una negociación. Se trata de llegar a un acuerdo en el que todos ganen. Los ciudadanos empiezan a estar hartos. Faltan poco más de quince días para que caduque el tiempo para lograr la investidura o convocar nuevas elecciones. Elecciones en las que, previsiblemente, la izquierda tendría una nueva división, el partido de Errejón.

Por responsabilidad, con coalición o con cooperación, Pedro Sánchez tiene que gobernar. El 28 de abril, muchos se abrazaron, cantaron y brindaron con cava por el triunfo, inapelable, de la izquierda. No se puede traicionar a toda esa gente.

Ya lo dijo el poeta Antonio Machado en su discurso a las Juventudes Socialistas Unificadas en mayo de 1937: “Y en cuanto habéis sabido unificaros, que es mucho más que uniros, o juntaros, para hacer ruido, contáis con toda mi simpatía y con mi más sincera admiración”.

Enric Sopena es Presidente Ad Meritum y fundador de ElPlural.com