Hoy tenía que haber una celebración. En toda España y Europa. La música y la televisión nos deberían haber unido este sábado para disfrutar con familia y/o amigos de la gran final del Festival de Eurovisión, pero no va a pasar. Hoy no le diré a mi amigo Coque a qué hora quedamos para verlo, como hicimos en aquel 2022 con Chanel. Tampoco le escribiré a mi madre para preguntarle, por ejemplo, qué le pareció Nebulossa con Zorra, como ocurrió cuando estaba en el Press Centre de Malmö 2024, en medio de un ambiente tenso y hostil. No pasará. He desconectado. Hemos desconectado de la que era una de las tradiciones más fraternales y familiares que vivíamos en mayo, porque los valores y la dignidad humana son más importantes. 

La participación de Israel en pleno genocidio en Gaza (Palestina) y el incumplimiento reiterado de las normas del certamen, jugando con política en un escenario que debería ser exclusivamente musical, hizo que España se retirase de Eurovisión a finales de 2025. Aquella decisión de RTVE fue y sigue siendo respaldada por casi la unanimidad de los fieles eurofans, anteponiendo los derechos humanos y la dignidad a su pasión por un festival herido que queremos, pero que no quiere curarse. 

Las razones de este boicot, desconexión, retirada o como se quiera decir están más que claras viendo la cronología de la crisis reputacional de Eurovisión, la más importante de su historia. Es más, este sentimiento se reafirma al conocer la investigación que The New York Times publicó esta semana, en la que cuenta cómo Israel, en su utilización del festival como herramienta de “poder blando”, ha intentado influir en su votación con importantes inversiones en la publicidad relacionada con el festival. Por ejemplo, en la edición de Malmö 2024, según el medio estadounidense, se gastó 800.000 dólares en esta cuestión, según la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel.

"La decisión de RTVE fue y sigue siendo respaldada por casi la unanimidad de los fieles eurofans, anteponiendo los derechos humanos y la dignidad a su pasión por un festival herido que queremos y que no quiere curarse"

 

Mientras, la Unión Europea de Radiodifusión sigue sin afrontar con valentía esta grave crisis reputacional, que está matando día a día al Festival de Eurovisión con su estrategia de hacer ver que todo funciona perfectamente como siempre, y no. Como hemos contado, caen los streams de las canciones de esta edición, las audiencias han experimentado una importante bajada y el presupuesto de la producción ha bajado considerablemente al no ingresar las cuotas de participación de los cinco países retirados, entre los que se encuentra España, una de las que más aporta. Pero esto no importa a esa UER que pensó en nuevas normas para evitar una votación directa sobre la participación de Israel porque era “el mejor sistema democrático posible”, según el NYT. Siguen orgullosos de esta decadencia, pero, eso sí, cuál ex tóxico, nos piden que volvamos. Que harán todo lo posible para ello. Saben que aportamos mucho, en lo económico y en otros muchos sentidos, pero no admiten ni el más mínimo error. Son muchas palabras bonitas para tan pocas acciones. 

"Cuál ex tóxico, nos piden que volvamos a Eurovisión (...), pero no admiten ni el más mínimo error. Son muchas palabras bonitas para tan pocas acciones"

 

Diría que este ya no es nuestro festival. Al menos, con estas posiciones adoptadas por la UER. Pero hay muchos sentimientos entre España y Eurovisión. Cual capítulo de La isla de las tentaciones, desde la distancia y casi en una tablet (no se ha emitido en RTVE), nuestro país ha visto, como si estuviera en una hoguera, cómo el festival prefirió apostar por una excesiva protección a un país que incumple las normas antes que quedarse con las virtudes de uno de sus grandes amores, que solo quería que la música les uniese en una gran fiesta, al menos una noche al año. Lo único malo que hizo España fue cuidar la relación y, en los últimos meses, empoderarse y reivindicar sus valores. 

Y no me quiero olvidar de una cosa. Además de las palabras de los máximos responsables de RTVE, una de las mejores respuestas que pudimos dar ante esta situación tuvo lugar en una de las actuaciones más emocionantes de la final de la última edición del Benidorm Fest. Participantes como Nebulossa, Blanca Paloma, Almácor o Vicco, entre otros, y el público cantaron junto al público el Eres tú de Mocedades, una de las canciones más importantes de la historia de España en Eurovisión. Era una gran y elegante bofetada. Estábamos unidos por la música, ejemplificando el eslogan del certamen europeo, y les estábamos diciendo a la UER que éramos parte del festival. Que tenemos muchas vivencias en común, pero que tragar con su inacción, sin respetar nuestros principios y valores, nos da pereza. Era un gran “Tú verás”. Un gran "Tú te lo pierdes".

Cual capítulo de La isla de las tentaciones, hemos visto cómo Eurovisión prefirió apostar por una excesiva protección a un país que incumple las normas antes que quedarse con uno de sus grandes amores"

 

Es por ello por lo que no quiero acabar sin decir que cuidemos lo que tenemos. No sé si volveremos a Eurovisión. No sabemos si se darán cuenta de los errores o si la herida por no poner límites a Israel será mortal ante una posible victoria suya tras lo que sabemos, pero cuidemos la gran joya que tenemos en nuestras manos: el Benidorm Fest, que nos está uniendo a través de la música. Debemos sentirnos orgullosos del gran trabajo que en RTVE, especialmente personas como César Vallejo, Sergio Calderón, Sergio Jaén, Borja Rueda o María Eizaguirre, están realizando para que tengamos un punto de encuentro para amar la música con fraternidad y un motor para la industria musical de nuestro país. 

Volviendo al quid de la cuestión, el hecho de que la UER no le haya puesto límites ni serias sanciones a Israel ha hecho que el festival musical “apolítico” se haya roto. No hay más, porque hay una cosa clara: si hemos llegado a esta situación, es porque no se ha cuidado y protegido a la verdadera protagonista frente a la injerencia política: la música, la que une

"No sé si volveremos a Eurovisión, pero cuidemos la gran joya que tenemos en nuestras manos: el Benidorm Fest, que nos está uniendo a través de la música"

 

Muchos nos quedaremos sin esa cita que nos unía en torno a la música y la televisión cada mayo, conocida como Eurovisión. No sé si volveremos para construir nuevos momentos, pero haré una cosa este sábado. Llamaré a mi amigo Coque y le diré que me siento muy afortunado de haber vivido el Chanelazo en 2022 con él y de haber compartido la euforia que sentimos esa noche por ese tercer puesto. A mi madre le diré que nunca dejemos de creer en el mensaje de Zorra, y que siempre diré orgulloso que me puso Sergio porque se enamoró de Sergio Dalma tras verlo en el festival, porque recordad: Eurovisión es parte de nosotros. Es parte de nuestras vidas. Son nuestros recuerdos, pero también debemos estar muy orgullosos de respetar los derechos humanos, nuestros principios y nuestra dignidad.

Como diría Nebulossa: 

Esta es mi naturaleza. Cambiar por ti me da pereza.

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