Parece que al juez Peinado le han entrado las prisas, así, sin avisar. Y es que los tiempos judiciales son igual o más importantes que puedan llegar a ser las resoluciones. ¿Y por qué se preguntarán ustedes? Pues muy sencillo, se lo explico, cuando un procedimiento se dilata por ejemplo mucho en el tiempo las partes pueden pedir las ya famosas dilaciones indebidas, que si el tribunal las concede conlleva una rebaja en la pena. Pero si dilatar un procedimiento en el tiempo es malo, jugar con ese mismo tiempo para que un juicio caiga cuando al señoría turno le interesa es peor.

Y por qué digo esto, pues porque el polémico juez Peinado se jubila en poco menos de un año, pero es que las elecciones generales también son en un año, y si Peinado mantiene la causa viva más meses, con el colapso que actualmente hay en los juzgados de toda España, y cómo no en los madrileños, el juicio a Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, se celebraría sí o sí después de las elecciones generales, un hecho que parece no interesarle ni al PP ni, visto lo visto, al propio Peinado.

No solo son los tiempos

A los tiempos judiciales también hay que añadir algo que ha sucedido este lunes, y es que como siempre hace el juez Juan Carlos Peinado, ha hecho público su auto en el que anuncia que quiere terminar con la instrucción judicial, y sentar en el banquillo para que un jurado popular juzgue a la mujer de Sánchez, oh sorpresa, el mismo día que el investigador jefe de la trama kitchen ha declarado en la audiencia nacional en el juicio que se celebra contra la cúpula de Interior del Gobierno de Mariano Rajoy que utilizó dinero público para crear una trama para policial que acabará con sus enemigos y que defendiera la presunta implicación del entonces presidente Rajoy.

Este juicio comenzó la semana pasada, pero la declaración de este lunes, la del investigador jefe de Asuntos Internos, ha resultado ser una de las más importantes que se verán en este juicio. Y es que el agente no ha dudado, cuando le han preguntado que quién era ‘el asturiano’, en contestar que era Mariano Rajoy, el entonces presidente del Gobierno.

Pero tampoco ha dudado en asegurar que los integrantes de esta trama parapolicial entraron en el estudio de pintura de Rosalía iglesias, mujer de Luis Bárcenas, para robar un pendrive que contenía dos conversaciones que el extesorero del Partido Popular había mantenido Con Mariano Rajoy y con Arenas.

Unas conversaciones, que según lo que se desprende de la declaración del policía, así como de la declaración del propio Bárcenas en instrucción, implicarían al otrora todopoderoso líder del Partido Popular y presidente del Gobierno en la mayor trama de corrupción política de la historia: el caso Gürtel.

Así pues, lectores, quiero que sean ustedes quienes extraigan sus propias conclusiones sobre lo sucedido este lunes con Peinado. Está claro que todo puede haberse debido a una casualidad, pero es que la casualidad persigue desde el principio de la instrucción a Peinado, porque ya es casualidad que todas sus resoluciones importantes siempre salgan o cuando el presidente del Gobierno está de viaje, o cuando hay sesión de control en el Congreso de los Diputados, o cuando los titulares periodísticos los acapara el Partido Popular por temas de corrupción. Yo no soy mucho de las teorías de la conspiración. De hecho, no soy nada de las teorías de la conspiración, pero es que lo de ‘caballo loco Peinado’ no tiene nombre. Bueno sí, lo tiene, pero eso ya se lo dejo a ustedes.

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