Ahora, Vivanta. Otra cadena de clínicas dentales que se declara en concurso de acreedores. La historia vuelve a repetirse y los ministros de Consumo y Sanidad siguen haciendo como que la cosa no va con ellos.

Llevamos años reclamándoles una y otra vez que cambien la ley, que obliguen a que las clínicas dentales y los centros sanitarios en general, y cualquier establecimiento que preste servicios a los usuarios, estén obligados a contar con un seguro que cubra el riesgo de quiebra.

Un seguro que actualicen cada año y que dé una cobertura proporcional al número de clientes y del dinero que esté en juego si acaban cerrando. Pero se ve que para Mónica García y Pablo Bustinduy no es urgente actuar.

Todo es cuestión de prioridades y en este asunto todavía no toca. Seguro que cuando sean ya diez las cadenas de clínicas dentales cerradas, entonces tomarán medidas porque se habrán dado cuenta de que en esta historia hay un patrón.

Porque a ver, hagamos memoria: ¿cuántas han cerrado en los últimos años dejando colgados a sus pacientes? Tampoco son tantas, ¿no? Dental Line, Lasodent, Funnydent, Mi Dentista, iDental, Dentix, SmyDent, Lahsen Dental, Oral Studio, Vivanta... ¡Vaya! Diez.

Entonces, no es eso.

Igual es que somos muy exagerados y la cosa no tiene tanta importancia. Total, si una clínica dental cierra y te quedas con media boca sin dientes porque te dejaron los implantes a medio poner, con no sonreír... Y si les pagaste por adelantado 1.000, 5.000, 20.000 euros, pues ya los ahorrarás de nuevo.

Si la economía del país va fenomenal, mira Juan Roig cómo ahorra.

Además, con la de cosas que tienen que hacer los ministros, no se van a parar en un problemilla que en los últimos años solo ha afectado a unos cuantos cientos de miles de personas.

Soy Rubén Sánchez y en ocasiones veo fraudes.
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Editorial del episodio 128 de En Ocasiones Veo Fraudes, el pódcast de FACUA.

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