Opinión
El Major de los Mossos d'Esquadra Josep Lluis Trapero, durante la ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova con motivo de la celebración de la Diada fuente EFE
El Major de los Mossos d'Esquadra Josep Lluis Trapero, durante la ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova con motivo de la celebración de la Diada.
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EFE

Los Mossos en el ojo del huracán

Considero que las demandas del pueblo de Cataluña son legítimas. Y además, era lógico que más pronto que tarde nos encontrásemos ante esta situación

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Mié, 13 Sep 2017

Se ha anunciado este miércoles: los Mossos han recibido la orden de incautar todas las "armas de decisión masiva". La Fiscalía ha emitido la instrucción mediante la cual da las pautas a la Policía Nacional, a la Guardia Civil y a los Mossos respecto al próximo 1 de octubre. Deberán hacer todo lo que esté en sus manos para "impedir que se cometa el delito", esto es, votar. 
A este punto ha llegado el esperpento en el día de hoy. En lugar de haber reflexionado, el Gobierno ha emprendido su (esperada y desesperada) huída hacia delante. No escuchan, no quieren hacerlo. Supongo que de este modo obtendrán algún tipo de rédito, aunque todo apunta a que lo único que van a conseguir es generar una mayor tensión ante la situación que bastante tensa es ya. 
En lugar de haber reflexionado, el Gobierno ha emprendido su (esperada y desesperada) huída hacia delante
Parece mentira que hace casi un mes Barcelona sufriera un brutal golpe, un atentado terrorista. Parece mentira que hayamos visto cómo desde el Gobierno se ha intentado enfangar la actuación policial de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad catalanes. Parece mentira, sí. Pero ha sido real. Y es que el Gobierno del Partido Popular disfruta enredando, generando confusión; no podemos pensar de otro modo cuando sabemos que desde algún ministerio se avisó a algún periodista de tener "mierda suficiente para estar dos semanas inundándolo todo" después de los atentados. Así funcionan. 
Poco les importa el dolor de las víctimas; nada ha parecido hacerles cuestionarse la sensación de inseguridad que podrían generar a toda la población. No. Lo fundamental para ellos era dar a entender que en Cataluña son unos incompetentes. Que quieren la independencia y no son capaces de cuidar de sí mismos. Eso es lo que han querido que entendiéramos. 
Sin embargo, me van a disculpar, yo estoy ya cansada. He decidido informarme de manera concienzuda y he llegado a unas cuantas conclusiones
  • Que el Partido Popular ha jugado cuando ha querido con los independentistas. Con las élites catalanas que a día de hoy están resultando ser tan corruptas como las españolas. básicamente porque según las investigaciones que están dándose a conocer últimamente, participaban todos de la misma corrupción. O sea: que estaban bien organizados para, una vez en el poder, utilizarlo con fines totalmente opuestos a la defensa de los intereses de la ciudadanía. 
  • Que una vez esquilmados los recursos públicos, después de habernos intentado convencer de que nos hallábamos ante una crisis de la que no podíamos escapar, tras rescatar a la banca, modificar esa sacrosanta e inamovible Constitución para calmar a los mercados (esos donde se han jugado el haber de nuestras arcas públicas), vienen a montar un follón de enormes dimensiones para hablarnos de Democracia, Estado de Derecho y vaya usted a saber. De todo lo que ellos se han saltado durante sus años de desgobierno.
  • Que tanto la derecha catalana como la española utilizan y manipulan conceptos que para muchos son casi sagrados, con el fin de rodearse y así dar a entender que no están solos. Sí: el Partido Popular llama a Ciudadanos y al PSOE, que raudos y veloces acuden porque tienen que demostrar que su "sentido de Estado" está por encima de todo lo demás. Como si el Partido Popular supiera algo del "sentido de Estado" después de haber estado inmerso en tramas de corrupción a costa de erario público, legislando contra nuestros derechos fundamentales, dejándonos desprovistos de vivienda, sanidad, educación e infraestructuras. Esos son los que apelan ahora al sentido de Estado.
  • Que las cloacas del Estado llevan tiempo funcionando; que han extorsionado, chantajeado, embarrado a distintos actores públicos y políticos simplemente para obtener réditos, ajustar cuentas. Y se han servido de toda la maquinaria del Estado, para parapetarse. Han espiado, humillado y falseado información sin más intención que eliminar a posibles contrincantes políticos. Respondiendo a deseos e intereses de las cúpulas institucionales que siguen mirando hacia otro lado. 
  • Que mientras todo esto sucede, existe un pueblo: empobrecido, fustigado, silenciado que sale a la calle exigiendo su dignidad.
  • Que nuestra democracia hace aguas. Nuestro Estado de Derecho, nuestro sistema, en todos los sentidos necesita ser revisado. Y es urgente. 
Por todo ello, y por muchas razones más, considero que las demandas del pueblo de Cataluña son legítimas. Y además, era lógico que más pronto que tarde nos encontrásemos ante esta situación. Sobre todo desde la chispa que supuso el Estatut de Cataluña: la utilización política por parte del Partido Popular del Tribunal Constitucional, el ataque continuo, incluso recogiendo firmas contra una norma que fue debatida, refrendada y aprobada siguiendo todos los cauces legales, ha sido verdaderamente antidemocrático, oscuro y rastrero. Y de esos barros, tenemos estos lodos. 
Considero que las demandas del pueblo de Cataluña son legítimas. Y además, era lógico que más pronto que tarde nos encontrásemos ante esta situación
Además, para que no quede en el tintero, hay que agradecerle a un Partido Socialista timorato y huidizo su cambio continuo de chaqueta. Desde aquélla magnífica apuesta por el expresidente Zapatero respecto a la elaboración del Estatuto catalán, pasando por su propio desinfle, para continuar con una deriva que ha posicionado a los socialistas del lado del Partido Popular, marchándose del Parlamento de Cataluña y negando toda posibilidad de diálogo con los soberanistas. Precisamente se colocan junto a quien deberían combatir. 
El PSOE era fundamental en todo este proceso. Era necesario para establecer un puente, una conexión de diálogo con los soberanistas. Pero con un paso previo: la moción de censura a Rajoy. Bien podría haber intentado negociar Sánchez el apoyo de los independentistas para sacar al PP del Gobierno, a cambio de trabajar para la reforma de la Ley Orgánica del Referéndum (porque con este cambio habría sido suficiente para poder tener una consulta tranquila el próximo 1 de octubre). El PSOE podría haberlo hecho, debía haberlo hecho. Sin embargo, voces como Susana Díaz, Felipe González y compañía dejaron claro que a Sánchez no le querían ni ver cerca de independentistas ni soberanistas. Que no le darían el visto bueno como Presidente de Gobierno si llegaba a serlo con la ayuda de aquéllos. Y de esta manera Sánchez quedó bloqueado en su propia casa. Lo que vino después ya lo saben ustedes, un golpe de estado en Ferraz aquél 1 de octubre del año pasado. 
Tiene guasa que coincida la fecha. Aquél día el sistema decidió eliminar a Sánchez, no fuera a ser que les saliera socialista y quisiera desbloquear la situación en Cataluña. Este año, resulta que los catalanes son acusados por poner urnas para expresar sus pensamientos. 
Y mientras la Fiscalía se dedica a decirle a los mossos que persigan cada papeleta y cada urna, se afana por archivar investigaciones que podrían aportar más luz sobre la Operación Cataluña. 
Defender que esto funcione así ahora resulta llamarse Sentido de Estado. Permítame que yo desee que el sentido de Estado se demuestre con vías democráticas, justas y transparentes. Aunque empiezo a pensar que algunos no saben de qué va. 

 

Beatriz Talegón es miembro de Somos Izquierda

 


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