Dacia ha presentado oficialmente el Striker, un crossover que materializa la estrategia de la marca para el segmento C, donde aspira a elevar su cuota de mercado del 20% al 33% en 2035. Este modelo, que se sitúa como complementario al Bigster, propone una fórmula que amalgama elementos tradicionalmente asociados a categorías distintas: la altura y robustez de un todocamino, la capacidad de carga y versatilidad de una familiar, y la eficiencia dinámica de una berlina. Esta aproximación, según la compañía, responde a la búsqueda de un equilibrio entre usos diversos sin renunciar al posicionamiento de coste contenido que ha caracterizado a la firma del grupo Renault.

Dos estéticas bien mezcladas
El diseño exterior del Striker se articula en torno a una línea de cintura que separa visualmente dos registros estéticos. Por encima, las superficies fluidas y el parabrisas inclinado evocan la silueta de los turismos, mientras que por debajo, los volúmenes más verticales y la altura al suelo —19 o 20 centímetros según la versión— refuerzan la percepción de solidez propia de los SUV.
Con 4,62 metros de longitud y 1,53 metros de altura, el modelo se sitúa en unas proporciones intermedias que buscan conciliar habitabilidad y aerodinámica, con un coeficiente Cx de 0,29. La firma lumínica en forma de T, integrada en una calandra negra que atraviesa todo el frontal, constituye el elemento distintivo de su identidad visual.

Mucha capacidad de maletero e interior acogedor
En el interior, el salpicadero organiza sus funciones en tres niveles que separan superficies textiles, mandos físicos y elementos de visualización. La pantalla central de 10,1 pulgadas es de serie en toda la gama, mientras que el cuadro de instrumentos LightVision recurre a tecnología de reflexión óptica para proyectar la información. El maletero alcanza 600 litros de capacidad e incorpora un suelo modular de tres secciones, además de un sistema de apertura automática que no requiere gestos ni patadas, sino que se activa al permanecer inmóvil junto al portón.

Cuatro versiones electrificadas
La oferta mecánica incluye cuatro motorizaciones electrificadas. La versión mild hybrid-G 140 combina hibridación ligera de 48V con bicarburación gasolina-GLP, sistema en el que Dacia es referente en Europa. El modelo hybrid 155, con dos motores eléctricos y cambio automático sin embrague, permite circular en modo eléctrico hasta el 80% del tiempo en entornos urbanos y presenta emisiones inferiores a 100 g/km de CO₂. La novedad más destacada es la variante hybrid 150 4x4, que incorpora un motor térmico en el eje delantero y otro eléctrico en el trasero, con una potencia combinada máxima de 110 kw y modos de conducción seleccionables para diferentes condiciones del terreno.

Mucha reducción de peso del coche
Dacia ha puesto énfasis en el control del peso, con aproximadamente 1.400 kilogramos, y en la eficiencia derivada de la aerodinámica cuidada. El modelo contiene más de un 32% de materiales procedentes de la economía circular, con 47 kilogramos de plásticos reciclados, cifra que supone un récord para la marca.

Se ha eliminado el cuero de origen animal y los cromados decorativos, mientras que los acabados Extreme y Journey orientan el equipamiento hacia el uso outdoor o el confort en viajes largos, respectivamente. Con precios desde los 24.990 euros, refuerza la propuesta de valor en un segmento donde la competencia en términos de coste total de uso resulta crecientemente decisiva.
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