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Ocho libros infantiles para leer en Halloween: brujas, monstruos y miedos a la medida de cada edad

De los cartoné troquelados para los más pequeños a las novelas que ponen la piel de gallina a partir de los diez años, una selección de clásicos y series disponibles en castellano para acompañar la no

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Ocho libros infantiles para leer en Halloween

Ocho libros infantiles para leer en Halloween

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Halloween se ha instalado en el calendario escolar y familiar de España con disfraces, calabazas y fiestas de barrio. Pero entre la compra del disfraz y la ruta de caramelos queda un hueco que muchas familias aprovechan para algo más tranquilo: sentarse a leer. Los libros con brujas, fantasmas y monstruos tienen una ventaja que no tiene el resto del año, y es que esta semana a los niños les apetece especialmente que se los cuenten.

El miedo, además, es un viejo aliado de la literatura infantil. Los cuentos populares ya estaban llenos de lobos, ogros y bosques oscuros, y no por casualidad. Enfrentarse a algo que asusta desde la seguridad del sofá, con un adulto al lado y la posibilidad de cerrar el libro, ayuda a los niños a poner nombre a sus temores y a comprobar que se pueden superar.

El reto está en acertar con la dosis. Un álbum que encanta a un niño de cuatro años puede aburrir a uno de diez, y una novela que engancha a un lector de once puede quitarle el sueño a uno de seis. Por eso esta selección no busca el libro más terrorífico, sino el adecuado para cada momento lector.

Todos los títulos elegidos están publicados en castellano por editoriales que operan en España, y combinan clásicos que llevan décadas en las estanterías con series más recientes que funcionan bien entre los lectores de primaria.

Cómo hemos hecho la selección

El orden de la lista no es una clasificación de calidad, sino de edad. Empieza por un libro pensado para bebés y niños de hasta tres años y termina con una novela que las propias librerías recomiendan a partir de los trece, aunque muchos lectores la descubren antes. Entre medias hay álbumes para leer en voz alta, libros para los primeros lectores autónomos y novelas para quienes ya leen solos con soltura.

Para elegir los títulos se han tenido en cuenta tres criterios: que la historia tenga una relación clara con el imaginario de Halloween (brujas, vampiros, monstruos, casas inquietantes), que el tratamiento del miedo sea adecuado para la edad a la que se dirige y que el libro tenga recorrido más allá de la fecha, de modo que no quede olvidado en un cajón el 1 de noviembre. Las edades indicadas proceden de las fichas editoriales y de librerías; cuando no coinciden entre sí, se señala.

1. ¡Fuera de aquí, horrible monstruo verde!, de Ed Emberley

Es uno de los libros más eficaces que existen para hablar del miedo con los más pequeños, y lo consigue con muy pocas palabras. Su mecanismo es sencillo: las páginas están troqueladas, de modo que al pasarlas va apareciendo por partes la cara de un monstruo. Primero unos ojos amarillos, luego una nariz, después unos dientes afilados, hasta que la criatura queda completa. Y entonces el libro da la vuelta a la situación: es el niño quien tiene el poder de hacerla desaparecer, pieza a pieza, mientras le ordena que se marche.

Su autor, Ed Emberley, es un veterano ilustrador estadounidense ganador de la Medalla Caldecott, el premio más prestigioso del álbum ilustrado en Estados Unidos. El título original, Go Away, Big Green Monster!, data de 1992, y en castellano lo publica Océano Travesía dentro de su colección Primeras travesías, con traducción de Sandra Sepúlveda Amor. Las librerías lo sitúan en la franja de cero a tres años.

Su gran virtud es que convierte el susto en un juego participativo: el niño no solo escucha, sino que grita, señala y "echa" al monstruo. Su limitación es la obvia, que a partir de los cinco o seis años se queda corto. Para Halloween funciona especialmente bien con niños que empiezan a mostrar miedo a la oscuridad o a los disfraces.

2. La bruja Brunilda, de Valerie Thomas y Korky Paul

Brunilda vive en una casa en la que todo es negro: las alfombras, las sillas, la cama, las sábanas y hasta el cuarto de baño. El problema es que su gato, Bruno, también lo es, y cuando cierra los ojos se vuelve invisible. La bruja tropieza con él y se sienta encima una y otra vez, hasta que decide solucionarlo con su varita. Lo que parece un arreglo rápido desencadena una cadena de despropósitos que la obligará a buscar una salida más sensata.

La pareja es conocida en el mundo anglosajón como Winnie y Wilbur y, en castellano, como Brunilda y Bruno, nombre con el que la publica Blume. La escritora australiana Valerie Thomas y el ilustrador Korky Paul, nacido en Harare (Zimbabue) en 1951, crearon el primer libro en 1987, año en que ambos recibieron el Children's Book Award británico. Desde entonces la serie ha sumado decenas de títulos y, según la información biográfica de la autora que difunden sus editores, más de cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

Lo que hace especial al álbum son las ilustraciones de Korky Paul, abarrotadas de detalles que invitan a volver a cada página. Es una bruja que no da miedo, sino risa, lo que lo convierte en una buena opción para niños que disfrutan del ambiente de Halloween pero no quieren pasarlo mal. Para quien quiera ir un paso más allá en la temática, la misma colección incluye Brunilda y Bruno: la asombrosa calabaza.

3. Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak

Max se pone su disfraz de lobo, hace una travesura tras otra y su madre lo manda a la cama sin cenar. Esa noche, su habitación se convierte en un bosque, aparece un océano y el niño navega hasta la isla donde viven los monstruos. Allí no solo no se asusta, sino que los domina con una mirada y se convierte en su rey. La aventura acaba cuando Max siente nostalgia de casa y regresa a su cuarto, donde le espera la cena.

Publicado originalmente en 1963, el álbum de Maurice Sendak obtuvo la Medalla Caldecott al año siguiente y se ha convertido en uno de los libros ilustrados más influyentes del siglo XX. En España lo edita Kalandraka, con traducción de Agustín Gervás, en una edición de tapa dura de 48 páginas que recupera las ilustraciones originales.

No es, en sentido estricto, un libro de Halloween, pero pocos títulos encajan mejor con el espíritu de la fiesta: un niño disfrazado, unas criaturas enormes de dientes afilados y la idea de que los monstruos pueden ser también una forma de expresar la rabia o la frustración. Funciona en lectura compartida con niños de infantil y primeros cursos de primaria, y admite una segunda lectura adulta que explica su prestigio.

4. Isadora Moon va al colegio, de Harriet Muncaster

Isadora Moon tiene un problema de identidad bastante particular: su madre es un hada y su padre, un vampiro. Ella ha heredado un poco de cada uno, así que tiene alas y varita, pero también colmillos y gusto por la noche. Cuando llega el momento de empezar el colegio, no sabe si le corresponde ir a la escuela de las hadas o a la de los vampiros, y ninguna parece encajar del todo con ella.

Es el primer título de una serie que Alfaguara publica en castellano con traducción de Vanesa Pérez-Sauquillo y que ya supera la decena de entregas. La autora británica Harriet Muncaster firma también las ilustraciones, en una paleta de rosa, negro y gris que se ha convertido en seña de identidad de la colección. La editorial la recomienda para lectores de siete a nueve años.

Su atractivo para Halloween es evidente, porque mezcla el mundo de los vampiros con el de las hadas sin rastro de terror. Pero su mayor acierto está en el fondo: es una historia sobre sentirse diferente y aceptarlo. La combinación de texto breve, letra grande e ilustraciones en casi todas las páginas la hace muy adecuada para niños que acaban de dar el salto a la lectura autónoma. Quien busque una historia con algo de tensión, en cambio, no la encontrará aquí.

5. La brujita, de Enrique Huetos

Manuela tiene un sueño muy claro: quiere ser bruja. La oportunidad le llega cuando vuelve a la televisión "Un, dos, tres... bruja otra vez", un concurso cuyo nombre es un guiño evidente a uno de los programas más recordados de la televisión española. Para superar las pruebas no estará sola: la acompaña Curra, una antigua bruja con un pasado complicado. Entre retos mágicos y obstáculos, las dos descubren que ninguna varita sustituye a la amistad ni al trabajo en equipo.

La novela la firma Enrique Huetos y la publica Editorial Gusanillo con ilustraciones en blanco y negro de Paula Rodenas. Es un volumen en tapa blanda de unas 180 páginas que la editorial recomienda para lectores de siete a doce años, una horquilla amplia que la sitúa entre los primeros libros de capítulos y las novelas de mayor extensión.

Frente a las brujas clásicas de esta lista, su principal rasgo diferencial es el escenario contemporáneo: el concurso televisivo acerca la magia a un mundo que los niños reconocen, y el humor pesa más que el suspense. Es una opción adecuada para quienes ya han superado series como Isadora Moon y buscan una historia algo más larga, pero sin pasar miedo. Los lectores que prefieran tensión o atmósfera inquietante encontrarán más de eso en los títulos que cierran la selección.

6. La pequeña bruja, de Otfried Preussler

La protagonista tiene ciento veintisiete años, lo que entre brujas la convierte en una jovencita. Por eso no le permiten acudir al gran baile que las brujas celebran en lo alto del monte. Ella se cuela igualmente, la descubren y el castigo es severo: le queman la escoba y la emplazan a demostrar en un año que es una "buena bruja". El problema es qué entiende cada una por "buena", y en ese malentendido se apoya buena parte de la gracia del libro.

Otfried Preussler, nacido en 1923 en Bohemia, en la actual República Checa, es una de las grandes figuras de la literatura infantil en lengua alemana y recibió el Premio Hans Christian Andersen en 1972. Publicó La pequeña bruja en 1957. En España, Maeva Young la recuperó en 2020 dentro de su colección de clásicos, en tapa dura y con traducción de Carmen Maluenda; en esa edición, el cuervo que acompaña a la protagonista se llama Ajetreo. Ediciones anteriores la recomendaban para niños de siete a nueve años.

Es una novela corta, de capítulos breves y casi independientes, ideal para leer uno cada noche durante la semana de Halloween. Su humor ha envejecido sorprendentemente bien, y la protagonista, de buen corazón y algo rebelde, sigue conectando con los lectores actuales. Puede parecer algo lenta a quienes vengan de series más trepidantes, pero recompensa la paciencia. Para quien se quede con ganas, la misma editorial publica El pequeño fantasma, del mismo autor.

7. Las brujas, de Roald Dahl

Aquí el tono cambia. Las brujas de Roald Dahl no llevan sombrero puntiagudo ni vuelan en escoba: parecen señoras corrientes, con ropa corriente y vidas corrientes, y precisamente por eso son tan inquietantes. Odian a los niños y, durante su congreso anual, celebrado en un hotel con apariencia respetable, traman un plan para convertir a todos los de Inglaterra en ratones. Solo un niño y su abuela, que sabe más de brujas que nadie, pueden impedirlo.

Publicada en 1983 con ilustraciones de Quentin Blake, es una de las novelas más populares de Dahl y ha tenido dos adaptaciones cinematográficas, la primera dirigida por Nicolas Roeg en 1990. En España la publica Alfaguara en varias ediciones. Sobre la edad hay cierta disparidad: algunas fichas la recomiendan a partir de los nueve años y otras la sitúan entre los diez y los doce.

Es probablemente el libro de esta lista que mejor equilibra humor negro y tensión real. Tiene escenas que pueden impresionar a lectores sensibles, y su final se aleja del desenlace feliz convencional, algo que conviene saber antes de regalarla. A cambio, ofrece una de las parejas protagonistas más entrañables de la literatura infantil y un ritmo que engancha incluso a los niños que leen poco.

8. Coraline, de Neil Gaiman

Al día siguiente de mudarse a una casa vieja, Coraline se dedica a explorarla. Entre todas las puertas hay una que da a una pared de ladrillo, hasta que un día deja de hacerlo. Al otro lado encuentra una versión de su propia casa en la que todo parece mejor: la comida es más rica, los juguetes más divertidos y su "otra madre" le presta toda la atención que no recibe de sus padres, siempre ocupados. El precio de quedarse allí, sin embargo, resulta inquietante.

Publicada en 2002, la novela es la más claramente terrorífica de la selección. En España la edita Salamandra, con traducción de Raquel Vázquez Ramil, y existe también una edición ilustrada por Aurélie Neyret, publicada en 2021. Aquí la disparidad de edades es mayor que en ningún otro título: hay librerías que la recomiendan desde los trece años y otras que la incluyen en la franja de ocho a doce. Lo prudente es que sea un adulto quien valore si el lector está preparado, sobre todo antes de los diez.

Su gran logro es la atmósfera: Gaiman construye el miedo con detalles pequeños y extraños más que con sustos explícitos, y la protagonista es una niña valiente que resuelve el problema por sí misma. Es una buena puerta de entrada al género fantástico y de terror para preadolescentes. A quien prefiera el formato cómic le puede interesar la adaptación en novela gráfica de P. Craig Russell, y la historia se llevó también al cine en una película de animación.

Qué libro elegir según el niño

Para los menores de tres años, la apuesta segura es el monstruo verde de Emberley, que además sirve para trabajar el miedo a la oscuridad más allá de Halloween. Entre los tres y los seis, Brunilda y Donde viven los monstruos cumplen funciones distintas: la primera es pura comedia y la segunda invita a hablar de emociones. Si el niño empieza a leer solo, Isadora Moon es la opción con menos riesgo de rechazo; si ya lee con algo de soltura, La brujita y La pequeña bruja ofrecen dos versiones del mismo sueño de ser bruja: la primera, actual y con mucho humor; la segunda, un clásico con más poso.

A partir de los nueve o diez años, la elección depende del carácter del lector. Las brujas es la mejor opción para quien disfruta del humor con un punto macabro, mientras que Coraline encaja con quienes buscan pasar miedo de verdad. En ambos casos, conviene que los padres conozcan el libro antes, no para censurarlo, sino para estar disponibles si surgen preguntas o alguna noche se hace más larga de lo previsto.

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