Su contribución a la conquista del espacio está injustamente olvidada. A los libros de historia han pasado hombres como Yuri Gagarin o John Glenn, pero de ellos nadie habla. Los animales que hicieron las primeras pruebas de resistencia en los vehículos espaciales siguen en el ostracismo. Hasta ahora. Bueno, la perrita rusa Laika sí consiguió cierta notoriedad. Aunque lo cierto es que parte de su historia es puro invent soviético. Laika no resistió demasiado tiempo en el espacio. Más increíble y exitosa es la odisea de la gata Félicitte. En 1963 la carrera espacial estaba en pleno auge. No solo Estados Unidos y la Unión Soviética competía en esta plano. También otras naciones como Francia ultimaban sus vehículos orbitales. Pero antes de montar a un ser humano, tenían que conocer los efectos de la aceleración y la ingravidez sobre seres vivos. Por eso recolectaron 14 gatos por todos París. Después de unas semanas de estudio, eligieron a Félicitte. Su carácter calmado y relativamente colaborador la hicieron destacar entre sus compañeros. El 18 de octubre de 1963, el cohete especial de Félicitte fue lanzado desde la base de Hammaguir, en Argelia. En su corto vuelo, la gata heroína se mantuvo en microgravedad durante más de cinco minutos. Tras ese breve trayecto, la cápsula en la que viajaba cayó a tierra suavemente gracias a un paracaídas. Unos minutos después fue recogida por un helicóptero de la armada francesa. Ella llegó sana y salva, pero… Félicitte no dejaba de ser un sujeto de estudio. Después de unas semanas de estudio sobre el impacto del viaje en su organismo fue sacrificada para analizar los electrodos que habían sido insertado en su cerebro. Pero su contribución a los viajes espaciales ya era muy relevante. Por eso un grupo quiere erigirle una estatua en París. Para ello han abierto una cuenta de crowdfounding en Kickstarter. Una cuenta en la que más de 1.100 patrocinadores han aportado más de 50.000 euros. Más de la cantidad necesaria. De este modo parece que Félicitte tendrá por fin su reconocimiento.