Pocos himnos han resistido tan bien el paso del tiempo como ‘Ay, Carmela’, canción popularizada durante la resistencia republicana y también conocida como ‘El paso del Ebro’, ‘El ejército del Ebro’ o ‘Rumba la rumba’. Pese a que su origen es incierto y la gran mayoría de las voces apuntan a su existencia un siglo antes, convirtiéndose en aliento de los guerrilleros españoles que confrontaban a las tropas napoleónicas, fue durante la Guerra Civil cuando esta simple marcha militar, con melodía de pasodoble y acordes sencillos, se rescató del cajón del anonimato para convertirse en bandera de la memoria de las tropas de milicianos que en el frente de Aragón luchaban por la democracia en una de las batallas más cruentas y mortales de toda el conflicto.

La sencillez de su composición permitió que durante años su letra fuese modificada para incorporar referencias a las batallas del momento o características del enemigo. De esta forma, en sus múltiples versiones conocidas, podemos escuchar cómo las tropas republicanas -así como aquellos que después de la guerra lucharon por mantener el fuego de su recuerdohablaban de la batalla del Ebro, las fuerzas invasoras, su temible aviación, los frentes de Granada o la quinta brigada.

La fuerza de 'Ay, Carmela’, que permanece inalterable como símbolo de la identidad republicana, no solo emanaba de su letra alterable y su ingente cantidad de versiones. Esta marcha, recuperada de forma espontánea durante la Guerra Civil, tenía una función principal dentro del campo de batalla: animar a los combatientes, cohesionar a tropas heterogéneas y denunciar las injerencias del bando sublevado y sus fascistas compañeros internacionales. De hecho, esta capacidad para señalar a las tropas extranjeras que apoyaban la sublevación provocó que rápidamente ‘Ay, Carmela’ fuese un canto socorrido de las brigadas internacionales, tropas venidas de todo el mundo que veían en la Guerra Civil española la antesala de lo que luego sucedería durante la II Guerra Mundial.

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Palabra oculta

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No es de extrañar que, siendo así, este pasodoble se cantase posteriormente durante la II Guerra Mundial por partisanos de toda Europa. Una de las versiones más conocidas es ‘Aj Karmela’, versión de la resistencia en Yugoslavia que cantaba contra la ocupación de la Alemania nazi. Kilómetros de distancia y dos siglos de historia y de resistencia antifascista de una canción -herramienta política común para generar identidad en una sociedad de mayoría analfabeta- que fue incluso versionada por falangistas en ‘Por el río Nervión’, canción popular en el bando contrario que modulaba la entonación y cambiaba la letra basándose en el canto republicano.

La dictadura franquista prohibió el canto de esta marcha republicana, que, no obstante, jamás desapareció de la memoria antifascista que brotaba a escondidas en España y con más fuerza el resto del mundo. Durante la Transición, tras la muerte del dictador, la canción volvió a resurgir gracias a versiones de grupos y cantautores como Quilapayún, Rolando Alarcón o Manu Chao o la película ‘¡Ay, Carmela!’ estrenada en 1990 y dirigida por Carlos Saura.

Versión más conocida

Viva la quinta brigada

Rumba, la rumba, la rumba, la

Que nos cubrirá de glorias

Ay, Carmela, ay, Carmela

 

Luchamos contra los moros

Rumba, la rumba, la rumba, la

Mercenarios y fascistas

Ay, Carmela, ay, Carmela

 

El ejército del Ebro

Rumba, la rumba, la rumba, la

La otra noche el río cruzó Ay,

Carmela, ay, Carmela

 

Y a las fuerzas invasoras

Rumba, la rumba, la rumba, la

Buena paliza les dio

Ay, Carmela, ay, Carmela

 

En los frentes de Granada

Rumba, la rumba, la rumba, la

No tenemos días lunes

Ay, Carmela, ay, Carmela

 

Ni tenemos días martes

Rumba, la rumba, la rumba, la

Con los tanques y granadas

Ay, Carmela, ay, Carmela.