No hay duda de que aprender sobre la historia y el patrimonio del entorno resulta más eficaz cuando se hace a través de actividades participativas. Los formatos lúdicos, en particular, permiten acercarse a estos contenidos de una manera más accesible y entretenida.

¿Eres capaz de descubrir la palabra de la memoria escondida en el pasatiempo de hoy?
Por este motivo, cada vez son más los educadores que incorporan los juegos de mesa como una herramienta educativa dentro de sus clases. Este tipo de recursos facilita que los estudiantes se familiaricen con conceptos históricos y culturales mientras participan en una actividad dinámica.
Además, los juegos permiten asimilar y retener información de forma natural. En muchas ocasiones, los jugadores adquieren conocimientos casi sin darse cuenta, simplemente a través de la propia dinámica de la partida.
Aprender historia mientras se juega
Partiendo de esta idea de aprender mientras se juega, dos estudiantes de 4º de ESO de Niebla, en la provincia de Huelva, han creado un juego de mesa titulado Iliplapoly, con el que pretenden dar a conocer la historia de su localidad de una forma diferente.
Se trata de Leticia Martín y Rubén Vilalta, ambos de 15 años, que decidieron aprovechar el legado histórico de su municipio para trasladarlo a un formato lúdico. Su objetivo era sencillo: convertir el conocimiento sobre su propio pueblo en una actividad que pudiera disfrutarse jugando.
La propuesta consiste en llevar al tablero distintos espacios, calles y elementos históricos de la localidad, de modo que los jugadores puedan recorrer el municipio de una forma distinta mientras participan en la partida.
Niebla es conocida por su patrimonio histórico y cultural, que forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Entre los lugares más representativos se encuentran el Castillo de los Guzmanes, el Hospital de Nuestra Señora de los Ángeles o la Iglesia de San Martín, edificios que reflejan la importancia histórica del municipio y que siguen siendo puntos de referencia dentro de la localidad.
“A nosotros nos gusta mucho los juegos de mesa y aprovechando el gran patrimonio cultural que tiene Niebla decidimos de hacer un juego para que las personas, y principalmente los niños, aprendan sobre Niebla de forma más divertida”, explican.

Un juego para recorrer Niebla a través de la historia
La idea surgió, en parte, de su afición previa a los juegos de mesa. Ambos reconocen que ya jugaban con frecuencia antes de iniciar el proyecto, por lo que no debería ser extraño que quisieran crear el suyo propio.
A partir de ahí comenzaron a pensar en cómo transformar los elementos más conocidos de su municipio en un tablero. El objetivo es acercar el patrimonio local a jugadores de distintas edades.
Para sus creadores, el formato del juego facilita que los contenidos históricos lleguen a los más jóvenes ya que consideran que “ya que es una forma más divertida que a través de un libro de texto".
Un tablero que recorre las calles del municipio
La dinámica del juego es sencilla. Los participantes lanzan los dados y avanzan por el tablero según el número obtenido. En el recorrido aparecen algunas de las calles más representativas de Niebla, que pueden comprarse durante la partida.
Además, el tablero incluye casillas especiales. Algunas están dedicadas a preguntas sobre la historia del municipio y otras representan las puertas de acceso a la ciudad amurallada.
En esos puntos también se plantean cuestiones relacionadas con el patrimonio local, y que no tienen por qué ser fáciles de adivinar. De hecho, sus creadores confiesan que descubrieron aspectos de la historia de su propio municipio que desconocían.

Un proyecto pensado para jugar en familia
El propio diseño del juego busca que pueda utilizarse en reuniones familiares o entre amigos. De esta forma, la historia local se integra en una actividad de ocio compartida.
El tablero está fabricado como un puzle compuesto por cuatro piezas de madera. Las fichas y las tarjetas de propiedad se han elaborado en PLA, mientras que las tarjetas de preguntas están plastificadas. El juego también incluye billetes de distintos colores.
Con Iliplapoly, Rubén y Leticia han querido acercar el patrimonio de Niebla a nuevos públicos y mostrar que la historia del entorno también puede descubrirse a través de un juego de mesa.