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El DAU Barcelona cumple quince años. El festival de juegos de mesa de referencia en España vuelve del 12 al 15 de noviembre al recinto Fabra i Coats con una edición especial de aniversario y el reto de igualar el éxito de 2025, cuando reunió a más de 35.000 personas. Serán más de 10.500 metros cuadrados, 11 espacios de juego temáticos, más de 60 actividades, 400 juegos y 200 novedades, con entrada libre y gratuita en todas las zonas.
Al frente está Anna López, que afronta su tercer año como directora desde que Kid's Cluster, asociación sin ánimo de lucro que agrupa a empresas del sector infantil y familiar, asumió la organización. Su equipo ha mantenido el espíritu fundacional que imprimió Oriol Comas, creador del festival, que este año recibirá el premio honorífico a una vida dedicada al juego: un evento abierto a toda la ciudadanía que reivindica el juego de mesa como producto cultural.
Sobre esa base, el DAU ha ido sumando capas. El Congreso Profesional llega a su tercera edición con la participación de Ken Suzuki, de la japonesa Arclight Games, y acogerá el jueves 12 la presentación de un estudio pionero sobre el sector. Escoles al DAU reunirá a cerca de un millar de alumnos para mostrar el potencial del juego como herramienta de aprendizaje, y el DAU Tranquil repite como espacio de bajos estímulos para personas con alta sensibilidad.
En esta conversación con ElPlural, López repasa la evolución del festival, explica por qué cree que el juego de mesa puede cubrir algunas carencias de unas aulas cada vez más digitalizadas y reclama a las administraciones que traten a esta industria como lo han hecho con el libro, el cine o el videojuego.
Un festival abierto a todo el mundo
Pregunta: Para quien no lo conozca, ¿cómo definirías el DAU? ¿Cuál es su elemento diferencial?
Respuesta: Para nosotros, el DAU es el festival de juegos de mesa más abierto a todo el público que conocemos. Existen muchas otras ferias de juegos de mesa, algunas más enfocadas al B2B, como puede ser Essen, aunque también esté abierta al público. En nuestro caso es un festival y, desde sus orígenes —este año celebramos la decimoquinta edición—, está muy pensado para acercar los juegos de mesa a toda la ciudadanía. Puedes encontrar desde primeros juegos hasta juegos más avanzados.
Así se conceptualizó desde el inicio, y da cabida a todos los niveles y a todos los perfiles de jugadores y jugadoras. Tanto si eres un experto como si nunca has jugado a un juego de mesa, hay espacio para ti en el festival. Además, es gratuito, que es otra de sus cosas singulares. Eso favorece al público familiar que se acerca el fin de semana, juega y comparte un día de ocio, que es de lo más significativo de esta experiencia.
P: ¿Cómo ha cambiado el festival desde sus inicios? ¿Cuál ha sido el cambio más significativo en los últimos años?
R: Se ha mantenido la génesis, y eso fue una convicción de Oriol Comas, uno de los grandes referentes de los juegos de mesa en Cataluña y en todo el mundo, seguramente uno de los expertos más conocidos. Él lo tuvo muy claro y hemos conservado ese legado: un evento abierto, como te decía, a toda la ciudadanía, gratuito y que reivindica el juego de mesa como producto cultural, que es también una de las grandes demandas que hacemos desde el festival. Tenemos muy claro que otras propuestas de ocio, como el cine, los libros o incluso el videojuego, son propuestas culturales. En cambio, al juego de mesa todavía le falta ese posicionamiento.
Entre los grandes cambios, te diría que hemos ido incrementando los visitantes año a año: actualmente estamos en más de 35.000. También lo hemos acercado a otros colectivos. Por ejemplo, hacemos una actividad para escuelas. Normalmente son dos mañanas, jueves y viernes, aunque este año será solo una por motivos de la actualidad en Cataluña. Invitamos a las escuelas a conocer el juego y, sobre todo, lo que se llama ABJ, el aprendizaje a través del juego, que cada vez se trabaja más en las aulas. Creemos que es una herramienta muy potente para trabajar diferentes disciplinas dentro y fuera del aula.
En estas tres ediciones que organizamos desde Kid's Cluster, la asociación que organiza actualmente el festival, también hemos puesto en marcha un congreso internacional que sirve de punto de encuentro de toda la industria: editoriales, ilustradores, autores, organizaciones, empresas, retail... Es además un espacio en el que damos cabida a la academia y a la investigación que se está haciendo alrededor del juego de mesa. Creíamos necesario poner en valor esos trabajos y esas líneas de investigación de universidades y académicos.
Y luego está la parte de talento, que considerábamos muy necesaria: conectar a las nuevas generaciones con un sector que todavía está creciendo mucho, que es relativamente moderno, probablemente aún muy desconocido, y que a los jóvenes les atrae muchísimo. Por eso hacemos una actividad con escuelas que vienen a conocer, desde la ilustración o desde la autoría, cómo acercarse a este sector o profesionalizarse en él.
El juego de mesa entra en las aulas
P: Ya que hablas del juego en las escuelas, ¿qué ventajas ofrecen los juegos de mesa como herramienta de aprendizaje?
R: Muchas, sobre todo en un momento en el que hemos pasado de un extremo al otro. Hemos digitalizado mucho las aulas, creyendo que la digitalización mejoraría el aprendizaje, y la evidencia nos está dando datos contrarios. Desde el clúster lo analizamos en distintos grupos de trabajo con asociados vinculados al mundo educativo, y vemos indicadores como la falta de comprensión lectora, que ponen de manifiesto que seguramente es necesario introducir nuevas metodologías, y que eso no pasa necesariamente por la digitalización.
Creemos que el juego de mesa es uno de los elementos clave para trabajar las matemáticas, incluso técnicas de negociación, o para entender ciencia e historia. Dentro de un juego hay muchos elementos: desde respetar un turno hasta negociar cómo movemos las fichas. Hay juegos colaborativos y competitivos, largos y cortos, juegos con matemáticas, con ciencia, con historia... Hay muchísimas tipologías que ayudan a trabajar en el aula muchos temas.
En el clúster también tenemos experiencia previa en introducir el juego en otros retos, como conocer el ciclo del agua o trabajar la sostenibilidad. Se puede adaptar incluso a temáticas de los programas curriculares. Tiene mucho recorrido y todavía se aplica muy poco respecto a su potencial. Es lo que queremos mostrar en las jornadas en las que vienen las escuelas, aunque para los alumnos es también una experiencia lúdica. Hay que recordar que el juego es una finalidad en sí misma: no hace falta darle más objetivos.
Pero sí creemos que es muy necesario dar herramientas a los docentes, porque cada vez reclaman más recursos adaptados a las necesidades, a los nuevos retos y al nuevo contexto. Y los juegos siguen siendo una herramienta más desconocida de lo que nos gustaría. Es una propuesta muy bien valorada: en estas tres ediciones han pasado más de 3.000 niños y más de 100 escuelas, así que los datos son realmente muy satisfactorios.
DAU Tranquil y la accesibilidad
P: Este año vuelve el DAU Tranquil, un espacio pensado para personas con alta sensibilidad. ¿Cómo surgió la iniciativa? ¿Deberían otros festivales tener en cuenta este tipo de propuestas para ser más accesibles e inclusivos?
R: Sí, totalmente. La iniciativa surge desde Kid's Cluster, que es una organización sin ánimo de lucro que aglutina empresas del sector infantil y familiar. Una de nuestras principales líneas estratégicas es la investigación de mercado: entender hacia dónde van los cambios y cómo se transforman las necesidades y los retos de las familias. Ahí nos dimos cuenta de que la accesibilidad es uno de los grandes retos, una de las necesidades y de las tensiones que más señalan las familias.
Y siendo el festival un evento con un 90 % de público familiar, vimos la necesidad de revisar hasta qué punto era accesible. Cómo ser más inclusivos y accesibles para todo tipo de necesidades y perfiles familiares es una de las obsesiones que nos han acompañado durante estas tres ediciones.
Fue un piloto que iniciamos el año pasado, tuvo mucho éxito y este año lo repetimos. Pero no nos queremos quedar aquí. Queremos seguir trabajando de la mano de las asociaciones vinculadas al territorio y al distrito de Sant Andreu, y recogiendo lo que nos trasladan las familias que participan en el evento. Desde que organizamos el festival escuchamos, hacemos encuestas y atendemos las necesidades de los diferentes públicos para entender qué no estamos cubriendo, cómo ampliar la participación de distintos perfiles y cómo mejorar la experiencia.
El DAU Tranquil parte de una idea sencilla: hay niños y niñas que necesitan espacios más relajados, con pocos estímulos, algo que no ocurre en el resto del festival. No es que sea muy ruidoso, pero el juego muchas veces provoca euforia, una diversión que no todos los perfiles necesitan y que a algunos les puede sobreestimular o generar rechazo. Por eso creamos este espacio, con aforo limitado, reserva previa y una curaduría de todos los juegos seleccionados. Del mismo modo, queremos diseñar otros espacios para públicos que quizá no estamos atendiendo ahora mismo.
Y creo que, en general, no solo en los festivales, muchas veces obviamos lo que nos es desconocido. Hace un año lanzamos desde el clúster un observatorio de familias y ahí entendimos muy bien las necesidades de familias con hijos e hijas con diferentes tipos de discapacidad. También abordamos la inclusión lingüística: cómo acompañar a familias para las que el idioma puede ser una barrera. Son necesidades que nos hemos tomado como un reto, y en próximas ediciones queremos ser todavía más inclusivos.
Un congreso para conectar a la industria
P: El público es principalmente familiar, pero el festival acoge también un Congreso Profesional, que este año celebra su tercera edición. ¿Por qué es importante que la industria esté presente y qué se podrá encontrar en él?
R: Para nosotros tenía mucho sentido, porque lo vemos también en otros festivales: el público general y el profesional van de la mano. El DAU es un evento muy pensado para el público familiar, en el que participan más de 35.000 personas en un fin de semana, y las editoriales ya estaban presentes, exponiendo juegos y enseñando sus novedades. Veíamos claro que había que aprovechar para conectar a la industria entre sí: ilustradores, creadores, editoriales, retailers y todos los que intervienen en la cadena de valor del sector.
Este año el congreso vuelve a tener tres patas. En Industria habrá varias presentaciones, entre ellas la del informe sectorial. En Academia presentaremos las últimas innovaciones y proyectos alrededor de los juegos de mesa. Y en Talento vienen escuelas a conectar con las editoriales y con la industria. Ese intercambio es muy interesante, porque desde la industria conocemos muy bien el sector, pero las preguntas que lanzan los alumnos muchas veces sorprenden. Tú piensas que es muy evidente qué implica dedicarse a los juegos de mesa, ser editor, trabajar en comunicación o en ilustración, pero para ellos no lo es tanto. Conectan a un nivel que sorprende mucho, sobre todo a los profesionales que participan en el congreso.
La mirada a Japón y el reto de las pequeñas editoriales
P: Este año participa Ken Suzuki, de Arclight Games. ¿Hay algo del mercado japonés de juegos de mesa que se podría aplicar en España?
R: Sí, totalmente. Cada año queremos traer un país invitado para hacer este intercambio y conocer qué se está haciendo en otros mercados, sobre todo como fuente de inspiración. El año pasado fue Italia y este año hemos cambiado radicalmente de escenario, a Japón. Son mercados que parecen lejanos y culturalmente muy diferentes, pero el perfil de público no lo es tanto. Cada vez hablamos más del perfil kidult, un adulto que consume cada vez más juegos de mesa, manga y, en general, productos vinculados a lo que tradicionalmente sería la categoría del juego y el juguete.
Ese perfil se está consolidando en España, mientras que en el mercado japonés está hiperconsolidado desde hace muchos años y no resulta novedoso. Para nosotros sí lo es, y creemos que tenemos mucho que aprender, especialmente en un momento en el que las tendencias del mercado asiático han llegado, se han consolidado y están creciendo muchísimo. De hecho, en el estudio se ve que el mercado de los juegos y los juguetes tiene una balanza comercial deficitaria: importamos mucho más de fuera, y buena parte proviene del mercado asiático.
P: ¿Es fácil hoy para una editorial pequeña o para un autor novel abrirse camino en el mercado español de los juegos de mesa?
R: Es una buena pregunta y, de hecho, es una de las que abordamos en el congreso. El sector está muy fragmentado. Hay muchas pequeñas editoriales con uno, dos o tres juegos de mesa, y la dificultad está en cómo se consolidan y cómo hacen sostenible su modelo de negocio. Por eso creemos que el congreso es clave para ayudar a consolidar la industria, fortalecerla y generar competitividad.
Al mismo tiempo, pedimos a las administraciones que vean el juego de mesa como un sector estratégico, como han hecho con el libro, el cine o incluso los videojuegos. Por eso hemos hecho también un informe: queremos que la Administración posicione al juego de mesa como sector estratégico y ayude a la industria a ser más competitiva, atraer talento e impulsar unos modelos de negocio que, como te decía, en muchos casos todavía son muy emergentes.
Premios, tendencias y un DAU para todo el año
P: El festival entrega también los Premios DAU, que reconocen el trabajo de autores, artistas y profesionales. ¿Se conocen ya los ganadores? ¿Qué importancia tienen estos galardones para dar visibilidad a quienes están detrás de los juegos?
R: Son totalmente necesarios. Existen desde la primera edición, es algo que heredamos de los anteriores directores del DAU, y reivindican todo el trabajo hecho durante el año. Quieren premiar la autoría, la ilustración y la creación de juegos de mesa, que no es fácil y requiere mucho trabajo. Desde que organizamos el festival añadimos un premio más. Hasta entonces había premio al mejor autor, al mejor autor novel, a la mejor ilustración y a una vida dedicada al juego. Nosotros incorporamos el de mejor divulgación, porque los divulgadores de juegos de mesa tienen cada vez más presencia y son necesarios para generar contenido, hacer que llegue al mercado y crear más aficionados.
Ya hemos publicado los finalistas. El único que no tiene finalistas es el premio honorífico a una vida dedicada al juego, que este año será para Oriol Comas, fundador del festival. Después de quince años, el jurado ha decidido entregarle este reconocimiento.
P: ¿Detectas alguna tendencia en el sector? ¿Qué tipo de juegos crees que crecerán en el futuro?
R: Si se replica lo que está pasando ahora, la tendencia es hacia una apertura: el juego se extiende cada vez más a jugadores menos expertos. Si hace un tiempo los juegos de mesa parecían algo, mal llamado, friki, ahora vemos cómo se popularizan. Por eso hay una tendencia hacia los party games, esos juegos cortos, que se explican rápido y en los que puede jugar toda la familia, desde los más pequeños hasta los abuelos y las abuelas o los tíos y las tías. Vemos cómo se consolida, en las comidas familiares, y ahora que vienen las Navidades, que la sobremesa sea un juego de este tipo. Pero estos juegos conviven con los de rol, con los que llamamos expertos y con otros perfiles que todavía tienen mucho espacio y mucha aceptación.
P: Después de quince ediciones, ¿qué objetivos os marcáis? ¿Hay algún proyecto que os gustaría desarrollar en las próximas ediciones?
R: Muchos. Lo que nos pasa con el DAU es que le vemos mucho potencial, aunque en un fin de semana difícilmente caben más cosas. Hay muchísimas actividades, y este año además habrá un escenario para conmemorar los quince años, con actividades programadas durante todo el fin de semana. El reto siempre es si hacer más días: del fin de semana nos atrevimos a abrir el viernes y luego pasamos al jueves. Siempre está la duda de si hay que ampliar más o hacer más cosas durante el año.
Ahora mismo estamos pensando en proyectos para que el DAU perdure todo el año. Cuando termina, parece que todo el mundo siente cierta nostalgia: "Se ha terminado el DAU y hasta el año que viene no podremos volver". Estamos trabajando justamente en ese concepto de que el DAU te acompañe el resto del año, en una línea transmedia, porque los usuarios tenemos cada vez más necesidad de estar en contacto con las marcas que nos gustan y con las comunidades con las que compartimos aficiones o valores. No te puedo contar más porque todavía no hemos anunciado nada, pero vamos en esa línea: seguir consolidando el festival, mejorando la experiencia del usuario para que sea más vivencial y memorable, y que durante el resto del año el DAU siga vivo.
P: Para terminar, ¿te consideras aficionada a los juegos de mesa? ¿Tienes un juego favorito?
R: Siempre me ponéis en un compromiso con esta pregunta. Sí, juego mucho y me encanta jugar, pero cuando te juntas con los expertos del sector no me atrevo a decir que soy experta, ni mucho menos. En mi entorno hay jugadores y jugadoras con ludotecas de muchísimos juegos, así que me cuesta reivindicarme. Me considero aficionada de nivel intermedio. Tengo juegos favoritos, eso es indiscutible, pero me pasa como con la lectura o con el cine: hay juegos para cada momento. Hay momentos en los que te apetece un género y otros en los que te apetece otro.
Cuando alguien me dice que no le gusta jugar, le respondo que es como con la lectura: no es que no te guste leer, es que no has encontrado el libro que te haga conectar. Hay momentos en los que te apetece un juego rápido, de quince minutos, para descomprimir, reírte, pasarlo bien o jugar con los más pequeños y con la familia. Y otros en los que te apetece una partida larga, más tensa, un juego más sesudo o estratégico, o un wargame para pasar la tarde. Así que, según el momento, te diría uno u otro.




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