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Estamos en precampaña, aunque lo cierto es que esta última legislatura de nuestra democracia ha sido como vivir en una continua precampaña que nunca llegaba a culminar en elecciones. Pero ahora ya estamos en esa tesitura, el 29 de noviembre estamos llamados a votar 38,7 millones de españoles. Cada uno de su padre y de su madre, cada uno con sus líneas rojas y sus aspiraciones, cada uno con sus filias y sus fobias… y al final hay que elegir entre un puñado de hombres que se mueven entre lo poco y lo nada admirables.
Esta semana se sentó Pedro Sánchez en La Revuelta de Broncano en La 1 y su visita llevó al espacio a su máximo histórico de audiencias: 33,9% de share y 4.387.000 espectadores siguieron atentos su entrevista. Una entrevista en la que Pedro Sánchez asumió pocas culpas: habló de su decepción con Ábalos y aceptó que quizás la situación de Ceuta no se gestionó del todo bien. Quizás lo más interesante de esta entrevista sucedió cuando Candela Peña salió al escenario. Venía cargada y no era para menos. “Poco habéis hablado de señoras, las señoras estamos de renuncias de los nabos hasta aquí (…) ¡Que tienes dos hijas!”.
Y es que en las casi dos horas de entrevista de Sánchez en prime time no hubo, por ejemplo, mención alguna a la violencia de género y a qué puede estar fallando en nuestro país para que en los 10 meses que llevamos de 2026 en España hayan sido asesinadas 43 mujeres y que ya no nos pille por sorpresa. ¿Os imagináis qué titulares tendríamos a diario en la prensa si se asesinaran a 43 políticos por el mero hecho de serlo? ¿Creéis que la inacción sería la misma por parte de los políticos? ¿Creéis que las familias, los compañeros de trabajo y los amigos de las víctimas serían capaces de vivir solo de buenas palabras? Eso es lo que pasa en España con las víctimas de violencia de género.
Y es verdad que esta crítica no supone una enmienda a la totalidad, que este reclamo no significa que tengamos la peor situación posible, pero es que no me quiero comparar con los países que están peor que nosotros, aspiro a compararme con los que están mejor. También Candela Peña puso voz a algo que muchos sentimos cuando vemos una sesión parlamentaria en nuestro país. “Seamos todos un poco más educados en la vida, sobre todo los políticos que sois nuestro referente, y es como tener unos padres que se gritan y no se aman. No son un buen referente”. De ahí lo que os decía antes de tener que elegir entre un puñado de hombre entre poco o nada admirables.
También en esta precampaña ha visitado Alberto Núñez Feijóo, candidato del Partido Popular, el Hoy por Hoy de Aimar Bretos en la SER. Hora y media de charla que he escuchado con atención, aunque a veces fuera difícil de entender muy bien de qué estaban hablando. Lo que sí me ha quedado clara es la medida estrella de Feijóo y que posiblemente sea lo único que su electorado espera de él: echar a Sánchez de la Moncloa. Núñez Feijóo se presenta como una suerte de fungicida que promete acabar con la plaga sanchista y de rebote arrasar con el Ministerio de Igualdad, la Ley de Eutanasia, volver a avivar el debate sobre el aborto…
Es complicado escuchar esos tres posicionamientos y acto seguido escuchar como Feijóo se reconoce feminista porque creció en una casa donde había más mujeres que hombres. Mientras tanto, se niega a afear el comportamiento de un presidente extranjero que viene a España a insultar al presidente y a llamar “zurdo de mierda” a cualquiera que no encaje en su categorización de lo que debe ser el mundo. Cómo será la situación para que Ana Rosa Quintana salga a defender a Sánchez tildando de “inadmisible” que se permita que Milei venga a escupir a la cara a nuestra democracia.
Como veis, nuestra televisión se va a llenar aun de mucha más política. Vamos a tener muchas más horas de contenido de debate político. Ya se confirma, por ejemplo, el primer cara a cara entre los dos principales candidatos: será en Mediaset. Será en un grupo de comunicación completamente echado al monte donde por la mañana en Telecinco un tertuliano llama “perroflauta”, “porrero” y manda “a la ducha” a los manifestantes en Sol, mientras recibe como respuesta un “¡cocainómano!”. Y ya a nadie le sorprende, porque ese es también el habitual tono de las mañanas también en Cuatro y qué decir de las noches mirando al horizonte… Como veis, todo sigue manga por hombro.




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