La noche del 24 de febrero parecía una más en la tranquila comunidad de Chaptico, en el condado de St. Mary’s, en Maryland. Sin embargo, en cuestión de minutos, el fuego lo cambió todo. El actor estadounidense Bobby J. Brown, conocido por su participación en The Wire, ha muerto a los 62 años tras quedar atrapado en el incendio del granero de su vivienda.

Según han informado las autoridades locales y ha recogido la prensa británica y estadounidense, Brown entró en el granero alrededor de las diez de la noche para intentar arrancar un coche con la ayuda de unas pinzas. Durante la maniobra, el vehículo se incendió. El actor pidió entonces un extintor, pero las llamas se propagaron con rapidez por el edificio. Cuando su esposa regresó con el equipo para sofocar el fuego, el granero ya estaba envuelto en llamas.

La Oficina del Jefe de Bomberos del Estado de Maryland ha explicado que la mujer sufrió quemaduras en las manos al intentar auxiliarlo. Los servicios de emergencia fueron alertados de inmediato, pero cuando lograron acceder al interior del granero, Brown ya había fallecido.

La Oficina del Médico Forense Jefe de Maryland ha determinado que la causa de la muerte fue “inhalación de humo” y una “lesión térmica difusa”, y ha zanjado que se trató de un accidente.

El representante del actor, Albert Bramante, ha expresado su consternación en declaraciones a medios estadounidenses: “Estoy disgustado y triste. Era un actor y una persona excelente”. Ha añadido que Brown estaba “totalmente dedicado al oficio” y que trabajar con él era “un placer”.

También su hija, Reina Samara Brown, ha compartido un mensaje público en el que ha calificado la pérdida de “devastadora”. En un texto cargado de emoción, ha confesado que el dolor “pesa en el pecho y no se mueve” y ha subrayado lo abrupto de la tragedia: una noche normal, ha escrito, puede convertirse en el último momento compartido. En su mensaje ha pedido a quienes la leen que se detengan, que hablen con sus padres, que “se queden un poco más”, porque - ha advertido - la rutina puede hacernos olvidar lo que realmente importa.

La muerte de Brown se produce apenas semanas después del fallecimiento de otros intérpretes vinculados a The Wire, lo que ha reavivado la conmoción entre seguidores y compañeros de una serie convertida en referencia indiscutible de la ficción televisiva contemporánea.
 

De los guantes al set de rodaje

Nacido en 1963 en Washington D. C., Bobby J. Brown fue campeón de boxeo aficionado antes de dar el salto a la interpretación a finales de los noventa. Sus primeros papeles llegaron en series policiacas como Homicide: Life on the Street o Law & Order: Special Victims Unit, un terreno que marcaría buena parte de su trayectoria.

Su nombre quedó definitivamente ligado a The Wire, la producción de HBO creada por David Simon que diseccionó las entrañas de Baltimore a través de la policía, la política y la calle. Entre 2002 y 2008 apareció en una docena de episodios interpretando a un agente del Distrito Oeste, en una serie que con el tiempo se convirtió en obra de culto.

Años más tarde volvería a colaborar con Simon en la miniserie We Own This City (2022), donde encarnó al sargento Thomas Allers. En paralelo, desarrolló una carrera discreta pero constante en cine y televisión, y llegó incluso a dirigir documentales.

Brown no fue una estrella de alfombra roja ni un rostro omnipresente en titulares, pero sí un actor de carácter. Su muerte deja una huella amarga en quienes trabajaron con él y en los espectadores que lo recuerdan patrullando las calles de Baltimore en una de las series más influyentes de las últimas décadas.

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