La noche del viernes en TVE ha dado una imagen poco habitual: una doble oferta de concursos encadenados en pleno prime time - algo que puede traducirse como una clara estrategia para reivindicar el entretenimiento basado en el conocimiento -. La cadena pública ha celebrado el 35 aniversario de Cifras y letras con un salto excepcional del formato desde La 2 a la cadena principal (La 1) y, a continuación, ha estrenado Trivial Pursuit, la adaptación del célebre juego de mesa presentada por Egoitz Txurruka.

La apuesta no ha sido improvisada. La cadena pública ha diseñado para la ocasión un bloque continuo bajo la marca “Aprende jugando”, una fórmula con la que ha buscado atraer a un público amplio y, al mismo tiempo, medir el recorrido que pueden tener este tipo de concursos en una franja dominada tradicionalmente por grandes formatos de entretenimiento en las cadenas privadas. No es una fórmula habitual para lanzar un nuevo concurso y, precisamente por eso, la cadena ha decidido concentrar varias entregas consecutivas del nuevo programa, prologando su emisión hasta pasada la medianoche. Una estrategia que ha permitido a los espectadores incorporarse a cualquiera de los episodios sin necesidad de seguir una continuidad narrativa.

El nuevo concurso reproduce la mecánica del juego de mesa original sobre un gran tablero en el que los participantes avanzan respondiendo a preguntas de distintas categorías, acumulando los “quesitos” hasta alcanzar el centro antes de que lo hagan los distintos rivales. Cada entrega combina rapidez, memoria y estrategia, ingredientes que TVE lleva tiempo reforzando en su oferta.

La noche especial ha servido también para poner en valor la trayectoria reciente de Cifras y letras, que en enero firmó una media de 712.000 espectadores y un 5,5% de cuota en La 2, además de superar los 1,2 millones de televidentes, su segundo mejor dato histórico mensual en espectadores. Ese respaldo previo ha facilitado su salto puntual al prime time y ha permitido a la cadena utilizarlo como antesala del estreno.

En redes sociales, la acogida inicial del nuevo formato ha sido en general positiva. Muchos espectadores han destacado el regreso de un concurso clásico a la franja principal y han destacado la elección de Egoitz Txurruka al frente del programa, subrayando el tono ágil del estreno.

Una noche de competencia intensa

En cuanto a los datos, la noche ha mantenido un panorama similar al habitual de los viernes. El liderazgo ha vuelto a ser para El Desafío, que se ha situado en un 12,9% de cuota y roza los 1,2 millones de espectadores, aunque con un ligero descenso respecto a semanas anteriores. También ¡De viernes! ha cedido algunas décimas, pero se mantiene en el doble dígito con un 11% y una media de 915.000 espectadores.

El bloque de concursos de La 1 se ha movido en cifras más modestas pero estables: tanto Cifras y letras como el estreno de Trivial Pursuit han alcanzado un 7,9% de cuota. El veterano formato ha reunido a 911.000 espectadores, mientras que el nuevo concurso ha arrancado con 679.000, un dato que en la cadena ha servido para medir el potencial del formato y comprobar que existe margen para seguir explorando los concursos en el prime time.

Más allá de la fotografía concreta de la noche, el experimento ha dejado una lectura clara. El estreno de Trivial Pursuit, acompañado por una marca reconocible y por un formato asentado como Cifras y letras, abre la puerta a que los concursos vuelvan a tener un papel más relevante en el prime time de La 1.

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