Con La nena, el universo iniciado por La novia gitana llega a su desenlace definitivo este domingo, 12 de abril, en Atresplayer. La trilogía, convertida ya en uno de los thrillers más inquietantes de la ficción española reciente, ha sabido construir un relato incómodo, oscuro y profundamente adictivo que explora la violencia, la identidad y los límites morales sin concesiones. Esta última entrega eleva aún más la apuesta, sumergiendo al espectador en una historia donde las respuestas pesan tanto como las preguntas. Y, además, con la promesa de haberse hecho algo que "nunca" se ha visto en España.
Al frente está Paco Cabezas, uno de los directores españoles con mayor proyección internacional. Con una trayectoria que le ha llevado a trabajar tanto en la industria nacional como en Hollywood, Cabezas imprime a la saga un sello propio: tensión constante, crudeza visual y una narrativa que no da tregua. Su talento no ha pasado desapercibido fuera de nuestras fronteras, hasta el punto de estar actualmente inmerso en la nueva etapa de Wednesday junto a Tim Burton.
Pregunta: Llegáis al final del camino con esta tercera temporada, ¿cómo valoras la experiencia?
Respuesta: Estoy muy orgulloso, estar orgulloso de una serie y de un trabajo marca mucho la diferencia. Obviamente estoy muy orgulloso de Tim Burton, de la serie que estoy haciendo con él [Miércoles] y de muchas cosas que he hecho. Pero es que he parado la preparación de Wednesday para venir aquí.
Es raro encontrarte una serie en la que cada temporada se va más allá y mola más. Hemos podido ir tomando más riegos y lo hemos llevado muy lejos. Las locuras que hacemos en esta serie yo no las he visto nunca en ningún lado. Vais a flipar bastante.
P: Ya que estamos haciendo balance, ¿qué dirías que le ha aportado Paco Cabezas a La nena y viceversa?
R: Me han ofrecido muchas series en España y he dicho que no a muchas cosas. Cuando leí las novelas de La novia gitana dije ‘joder, esto es como el Silencio de los corderos’. Yo vi esa película con 12 años en un cine de Sevilla y me quedé enganchadísimo.
Dije es que aquí hay muchas cosas que se hicieron bien en los thrillers de los 90 y que no se han vuelto a hacer bien. Al haber hecho Adiós dije esto hay que hacerlo de verdad. Los gitanos de La novia gitana serán gitanos de verdad, van a ser actores gitanos. Y luego, el cargarlo todo de verdad. También era un compromiso porque es muy complicado llevar algo tan violento y tan difícil a la pantalla.
Las locuras que hacemos en esta serie no las he visto nunca en ningún lado
P: El personaje de Chesca va ganando protagonismo a lo largo de la trilogía. ¿Cómo has trabajado con Lucía en esta última temporada que es tan importante?
R: El trabajo de Lucía es espectacular. Cuando escojo a un actor o a una actriz para un personaje, yo me dejo llevar mucho por las tripas y por el instinto, y de repente descubres que esa persona en su vida personal tenía cosas que le conectan con el personaje y tú no lo sabías. Y ella tampoco lo sabía. Entonces, de repente, al llegar a la tercera temporada ha sido como ‘vamos a ir a fondo y al cien por cien, esto va a ser destroyer’. Ha tenido que hacer un gran cambio físico y ponerse como se ha puesto. Es una heroína de acción, es un Kill Bill que se ha montado.
Todo parte de la confianza y la entrega. Hay escenas muy fuertes que han sido muy duras de rodar, donde había violencia sexual y donde yo, como director, nunca había grabado algo tan duro. Y el conocer a Lucía y tener esa confianza nos ha permitido hacer algo juntos muy fuerte.
P: ¿Dirías que hay una línea muy fina entre buscar justicia o redención y la venganza?
R: Claro. Es un tema que a mí me obsesiona, ver cuáles son los límites del ser humano, en que en esa búsqueda de venganza te acabas perdiendo a nivel emocional y te conviertes en algo peor que la persona que te hizo daño. Es lo que explora la serie, pero lo hace desde un lugar de belleza. No puedo hacer spoiler del final, pero es precioso. Le da sentido a la palabra de La nena. Estoy enamorado de esta serie.
Cuando escojo a un actor o a una actriz para un personaje me dejo llevar mucho por las tripas y el instinto
P: Cuando te han preguntado por las producciones norteamericanas y por las nacionales decías que en las españolas no falta nada. Sin embargo, parece que siempre ha existido esa idea de la supremacía de Hollywood, de que todo lo que llega es mucho mejor.
R: La principal diferencia entre un rodaje americano y un rodaje español es que el catering tiene más donuts, más azúcar, y son muy malsanos. (risas)
Tenemos tantos medios como ellos. Cuando estaba rodando The Umbrella Academy tenía tres grúas telescópicas todos los días porque había que hacer mucho, había que rodar a muchos personajes a la vez y es muy loco. En España tienes una grúa un día y tienes que decir que es el día de la grúa. Pero al final tienes actores, tienes cámaras, tienes una historia que contar, tienes emociones y yo lo que tengo aquí, en España, es la libertad creativa de contar lo que quiero y cómo quiero.
P: Hablando de la industria, te hemos visto ser muy crítico con el uso de la IA. ¿Cómo crees que puede afectar al audiovisual?
R: La emoción de los actores y de los personajes es lo que nos engancha y lo que nos lleva a ir al cine o a ver una serie. Queremos ver a esas caras y esas personas que reconocemos como humanas. Al fin y al cabo, el cine o las series es una representación de lo humano.
Más allá de eso, hay cosas carísimas en el cine que se pueden abaratar muchísimo. Es decir, a los extras hay que pagarles el vestuario y demás. Si en lugar de eso tienes a los personajes principales y lo de alrededor está creado por IA, ahorras. Esa escena en vez de costar 20.000 dólares cuesta 200 y permite que haya muchísima más creatividad y que se pueda rodar más. Pero yo creo que el alma tiene que seguir siendo humana, que las caras y los ojos tienen que seguir siendo humanos.
A nivel político, La nena tiene un peso específico que va a remover. Ojalá
P: En muchas ocasiones vemos que la realidad supera a la ficción, tal y como se suele decir. Ejemplo de ello es todo lo que estamos conociendo del caso Epstein.
R: ¿Quién no querría ver una serie en la que podrías torturar y triturar a Jeffrey Epstein? Yo vería esa serie.
Más allá de la broma, el abuso es terrible y siempre tenemos que estar del lado de las víctimas, pero creo que es un tema que nos duele a nivel humano tanto y que es tan terrible que poder ver una serie o una película donde, de alguna manera, la ficción nos ayuda a lidiar con el trauma, con el dolor, y también es liberador. Ese es el valor que tiene esta serie.
Esto no es El caso Asunta, porque no está basada en hechos reales. Eso nos permite volar, ir con la imaginación a lugares increíbles donde estás jugando a un juego que no se ha hecho en el cine español.
A nivel político, la serie tiene un peso específico que va a remover. Ojalá. Cuando hay un tema peliagudo, que puede levantar ampollas, si se hace con respeto y desde el amor se puede hablar. La línea roja es lo que dejo en off, lo que como director insinúo en vez de mostrarlo.
Me parece que hay temas de los que se tiene que seguir hablando porque estamos, desgraciadamente, en una sociedad en la que el feminismo, por suerte, pegó un empujón en los últimos diez años hacia mejorar muchísimas cosas, pero ha habido un contramovimiento de Vox y de la ultraderecha, gente joven desgraciadamente, y es muy preocupante. Desde la ficción, a veces, podemos jugar también al contramovimiento.
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