Los Goya de 2003 no fueron unos premios cualquiera, sino los del "No a la guerra". La sociedad española, especialmente el mundo de la cultura, expresaba su rechazo a la guerra de Irak mientras que aún estaba muy reciente el recuerdo de una huelga general y del desastre del Prestige. Así, con el objetivo de rebelarse contra el "autoritarismo del Gobierno de Aznar", los actores burlaron a la televisión estatal y a la Academia de cine para colar ese lema que puso en tantos apuros al Ejecutivo durante la celebración de la gala. Sin embargo, desde aquella TVE, acusada continuamente de "manipulación", se dieron una serie de órdenes que ahora han salido a la luz en la última entrega de Anatomía de...
Actores y académicos lograron politizar aquella retransmisión a escondidas para intentar frenar la guerra de Irak: "En el guion y en ninguna parte aparecía nada que tuviera que ver con el 'No a la guerra", recordaba Luis Campoy, quien fuera realizador y encargado de aquella gala de los Premios Goya.
Sin embargo, tanto la Corporación como TVE se las apañaron para terminar aplicando su censura a la gala. Joaquín Oristrell, presidente de la Academia de Cine, reconoce que, tan solo unas horas antes de la emisión, tuvo que abortar algunos elementos: "Fui a un ensayo y les vi un par o tres números y les dije que eso no podía ser". Por ejemplo, que Javier Bardem apareciese con un mono blanco lleno de chapapote o que una cabra se llamase Marisa, como la presidenta de la Academia de Cine.
"Había cosas que a mí me parecían que no eran propias de la entrega de premios", admite más de dos décadas después. Por otro lado, los actores colaron las míticas chapas con el lema desde que llegaron a la alfombra roja. La propia Marisa Paredes coló algunas de ellas en una caja de zapatos y el resto fueron repartidas por los de "la vieja guardia" a la entrada del evento o se escondieron en bolsillos o bolsos. Sin embargo, los presentadores, Alberto San Juan y Willy Toledo decidieron no lucirlas: "Nosotros estamos aquí como institución".
Una ministra enfadada. Una orden: "no la saques". Y un realizador que cumplió. #AnatomiaNoAlaGuerra pic.twitter.com/lQ6iNdE2nZ
— ANATOMÍA DE (@anatomia_tv) June 21, 2026
La orden más clara estuvo relacionada con el Gobierno de Aznar. Algunos de los asistentes recuerdan el enfado de la por aquel entonces ministra de Cultura, Pilar del Castillo, presente en el auditorio. De hecho, el ealizador y encargado de la gala de aquel año, Luis Campoy, recibió una orden muy clara: "Dile a tus cámaras que no le hagan muchos primeros planos. (...) Si pasa cualquier cosa, no saques a la ministra".
Y es que ya sospechaban que algo se estaba fraguando entre bambalinas. "Y no saqué a la ministra. Sé que era un error, pero soy cumplidor y hago lo que me mandan", sostiene Campoy. También recibió indicaciones para que se cortara el plano de los actores que llevasen la chapa del "no a la guerra": "Yo no hago degollados", dijo entonces. Es más, casi "nos vamos a negro. Era una de las posibilidades", confiesa Oristrell.
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