Hazte Oír solicita hasta 24 años de prisión para Begoña Gómez y 22 para su asesora en Moncloa, Cristina Álvarez, por "presunta malversación" y su papel de "cooperadora necesaria" en los delitos atribuidos a Gómez. Esta petición de máximos no solo choca con la defensa de los acusados, sino también con la Fiscalía, que ha pedido el archivo de la causa durante la audiencia preliminar. Desde El Intermedio, han tirado de Código Penal para comparar la condena que se pide para la esposa del presidente del Gobierno con otros delitos, asegurando que el juez Peinado se la quiere "merendar con patatas".

"Si me dieran un euro por cada vez que te metes con el juez Peinado me estaría investigando la UCO por financiación irregular", bromeaba Thais Villa, dirigiéndose a Wyoming. La colaboradora arrancaba entonces tirando de ironía al asegurar que el magistrado "solo hace su trabajo: juzgar a peligrosos criminales como Begoña Gómez porque recordemos que las asociaciones populares le piden 24 años de cárcel".

"Eso significa que lo que hizo Begoña Gómez, sea lo que sea, es muy grave", añadía Villa, que procedía repasar las penas que conllevan algunos delitos según el Código Penal. "Más grave, por ejemplo, que pegarle a un empleado por una discusión en el trabajo. Ahí te pueden caer nueve meses. Algo más chungo sería dedicarle insultos racistas a Mbappé. Por eso te puede caer un añito, si acaso", comenzaba.

La colaboradora proseguía indicando que "si nos metemos en el narcotráfico, que te pillen con 20 kilos de coca supone 10 años de cárcel", "algo menos que si te dedicas a estafar por apps de ligoteo que serían 10 años". "Tranquilos que pasar la foto de perfil por la IA para salir un poquito así más sexy no cuenta como estafa. Si no habría más gente en la cárcel aquí que en El Salvador", bromeaba.

Villa lanzaba todo un dardo al seno del PP sosteniendo que "si nos vamos a los casos gordos gordos, si montas una policía patrónica y espías al tesorero de tu partido, te pueden caer hasta 15 años". Como colofón final, iba a volver a ironizar para hablar sobre las penas que se piden para Gómez: "Pero eso no es nada comparado con que tu secretaria mande un mail que no le corresponde o que igual hiciste uso de un software que no debías. Por eso te piden 24 añazos. Que, repetimos, es lo que le piden a Begoña Gómez. Y ojo, que no le piden otros 5 años si sospechan que ha hecho trampas al Buscaminas".

"Begoña Gómez es muy peligrosa, si es que habría que llevarla con camisa de fuerza y máscara como Hannibal Lecter. Aunque a decir verdad, aquí el que se la quiere merendar con patatas es el juez Peinado, y en ello está", sentenciaba Villa. 

Una investigación a medida

Hazte Oír ha elevado sus peticiones en la causa que instruye el juez Juan Carlos Peinado contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. La acusación popular solicita hasta 24 años de prisión para la investigada principal, 22 años para su asesora en Moncloa por su presunto papel de “cooperadora necesaria” en un delito de “presunta malversación”, y seis años de cárcel para el empresario Juan Carlos Barrabés por supuestos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

Se trata de una petición de máximos que choca con la posición de las defensas y también con la de la Fiscalía, que han solicitado el archivo de la causa durante la audiencia preliminar al considerar que no existen indicios suficientes para abrir juicio oral.

La defensa de Begoña Gómez ha reclamado su absolución incluso en el caso de que el procedimiento llegue a juicio. Su letrado sostiene que los hechos investigados por el juez Peinado “no son constitutivos de delito alguno” y acusa a las acusaciones de actuar con “mala fe”.

En la misma línea, el Ministerio Fiscal, representado por José Manuel San Baldomero, ha mantenido una posición crítica con la instrucción. Llegó a calificar como “irracional” uno de los últimos autos del magistrado y aseguró “no haber entendido en muchos momentos qué se investigaba y cuál era el objeto de numerosas diligencias”.

El fiscal también cuestiona la evolución del procedimiento al señalar la existencia de “nuevas reformulaciones de la secuencia de hechos y de las imputaciones realizadas”, lo que, a su juicio, evidencia un planteamiento cambiante de la causa.

En ese contexto, San Baldomero ha advertido de una dinámica en la que el proceso se mantiene abierto “siempre en pro de la continuación de la causa, sea por un título de imputación o sea por otro”, lo que prolonga el procedimiento y genera lo que describe como una “pena de banquillo” para los investigados.

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