Madrid es un auténtico hervidero. No porque esté repleto de gente, porque el bullicio del orgullo ha comenzado a disiparse, sino porque ahora somos como un montón de cangrejos dentro de una cazuela a punto de romper a hervir. Quedo con Inés para esta charla y antes aprovechamos para ponernos al día en una céntrica y altísima terraza de la Gran Vía. Cuando llegamos a la redacción de El Plural Inés pide unas tijeras, saca de su bolso una cuartilla de fotos de carnet, recorta una de ellas con más fuerza que maña y me la entrega. “Toma, para que me lleves en tu cartera”. La guardo junto a una estampita del Papa Francisco que también me trajo ella de un viaje a Roma. Ahora sí, estamos preparados para empezar.

 

Pregunta: ¿Cómo llegas a final de temporada?

Respuesta: Contenta, con una sonrisa y muy satisfecha. Con la sensación de haber hecho un buen trabajo y estando en mi eje. Llego con un buen norte moral, eso lo conservamos. No hay dinero que venza al pulso de eso y también, por qué no decirlo, llego un poco exhausta. Como siempre digo, la vida en Madrid no se sostiene con el salario mínimo interprofesional ni con las vacaciones establecidas en los convenios colectivos. Yo creo que en Madrid siempre hay que negociar como un mes más. Y bueno, vamos a intentar por lo menos coger 40 días como una cuarentena, porque yo necesito restaurar esto que tengo aquí arriba. (Se señala la cabeza)

P: ¿Qué balance haces de este curso que ya podemos dar por terminado?

R: Creo que ha sido un buen curso en lo que a mí respecta, pero si tengo que hacer una lectura un poco más generosa con el contexto que estamos viviendo yo creo que ha sido bueno. No sabría ponerte una analogía, a lo mejor de circuitos de Fórmula uno, pero ha sido ha tenido muchísimas curvas. Un circuito con muchísimos momentos inesperados y cosas verdaderamente desagradables que han ocurrido este curso. Creo que tenemos que reflexionar y transitar todo esto evitando esa especie de anestesia que nos genera la actualidad para poder, como diría el Papa León XIV; alzar la mirada.

P: ¿Cuál ha sido el mejor momento de esta temporada? ¿Y cuál el peor?

R: Yo creo que el mejor momento de este curso escolar comprendido entre septiembre y junio han sido las grabaciones de Ordena tu vida, que es un formato que sale ahora en verano con seis episodios fantásticos en los que ayudamos a algunas familias españolas a reorganizar su hogar. Me satisface mucho el pulso de la horizontalidad con la gente y el poder echar una mano de forma genuina. Ese ha sido el mejor momento de mi temporada. Y el peor, pues que me he mudado y como cualquier mudanza ha resultado traumática (se ríe). Y siempre, como dice la antropóloga Candela Antón, vivimos como en un sistema lineal, donde no se pueden poner chinchetas y posters. Esperemos que en esta ocasión sí se pueda.

P: Acabas de retransmitir la manifestación estatal del Orgullo LGTBIQ+ en TVE junto a Aitor Albizua haciendo un muy buen trabajo. ¿Qué te llevas de esa experiencia?

R: Pues siempre lo he vivido o a pie de calle o en una carroza y ha sido la primera vez que la retransmito, y que, podíamos tener la oportunidad de elegir ciertos perfiles y sobre todo, ciertas preguntas para conectar con esos hogares españoles y que llegasen a entender la importancia de estar haciendo esa retransmisión de una manifestación en la que por supuesto, no quita la reivindicación, la celebración. Porque no nos pueden robar los besos, ni nos pueden robar el baile, ni nos pueden invisibilizar las realidades que están ocurriendo a tantísimas personas de este país que están conviviendo con nosotros en nuestros hogares. Me llevo una gratísima experiencia, sobre todo por tener, insisto, la oportunidad en abierto de hacer público ese acompañamiento a tantas personas que a lo mejor pues necesitan ese respiro. Cualquier persona que tenga más de 30 años con la que hables a día de hoy te va a decir que a lo mejor durante su edad temprana no tuvo referentes o que los referentes que tuvo eran más limitados o eran estereotipados. Y a mí el poder hablar desde un lugar en el que enseñemos, pues realidades como las que podrían ser la de la heteronorma desde un lugar tranquilo y desde lo constructivo de todo esto que estamos montando, que se llama una sociedad, que me parece fantástico.

P: ¿Y qué nota nos pones en diversidad? Porque a veces, como parte del colectivo, tengo la sensación de que la “G”, los hombres gays, nos comemos todo lo demás…

R: Hay un pequeño lobby, sí. Pero fíjate, atendiendo un poco a toda la transversalidad y la interseccionalidad que tenemos sobre la mesa, creo que España es un país muy diverso. Y en las próximas décadas lo vamos a ver todavía mucho más, porque va a tener una presencia migrante y o racializada mucho más amplia y mucho más ensanchada. Y también va a tener las realidades incorporadas del colectivo LGTBIQ+. Nos pongo una buena nota en diversidad, evidentemente hay sendas por andar, pero vamos en el buen camino. 

ElPlural.com abre las puertas de su redacción a Inés Hernand. ElPlural.com.

P: Esta temporada has capitaneado también La Retaguardia en En Play de RTVE Play ¿Qué balance haces?

R: Pues la verdad es que tengo que decir que estoy muy contenta. Es un programa presentado por mujeres con sketches y en el que con recursos bastante limitados hemos intentado hacer un trabajo muy digno. Hemos intentado incorporar como voces críticas, políticas y sobre todo, con perspectiva de género. El otro día leí un artículo que me pareció aterrador. Preguntaban a hombres y mujeres por sus lideres de opinión y entre hombres eran todos varones. Hay tarea pendiente ahí.

P: Llevas ya seis años en esta industria a la que llegaste de rebote ¿En qué momento estás? ¿Cuál ha sido tu evolución?

R: Pues creo que sigo trabajando en ello. (Se ríe). Creo que es una industria que te permite muchísimo aprender y sobre todo que te libera de tiempo para formarte, para seguir leyendo, escuchando, viendo y en definitiva seguir interesándote por cosas que te amplifiquen y te den cierta plasticidad a la hora de pensar. Y mi evolución ha sido como ha sido los últimos seis años de cualquier persona que haya vivido en el mundo. Hemos vivido una pandemia, he cambiado de casa varias veces, he cambiado de pareja varias veces. Me he convertido en alguien más responsable, más informada y, por ende, quizás un poco menos libre. Tengo ya 34 años y en cierto modo, siento que mi audiencia ha ido creciendo conmigo también.

P: Estás a punto de estrenar en TVE Ordena tu vida, ¿Qué nos vamos a encontrar? O sea, ¿va a ser el típico formato de te ayuda a hacer algo o va más allá?

R: Es un formato que va muchísimo más allá. Es un formato de verano que se estrenará a partir de mediados de julio en La 1 y en el que vamos a acompañar a varias familias a poner orden en algunas cosas que se les han hecho bola, cosa que creo que es algo bastante transversal. Todos hemos atravesado un momento de una ruptura, una pérdida de un familiar, un cambiar de trabajo, una depresión.... Y cuando tú atraviesas estas cosas que forman parte de la vida, pues lo primero que se te descontrola es lo menos importante como las cosas cotidianas como el orden en casa. Además, se genera algo muy bonito cuando las personas son tan generosas contigo como para abrir la intimidad y las puertas de su casa para mostrarte cómo es, cómo viven y sobre todo con el compromiso, atención exclusiva, de deshacerse del 50% de las cosas de las estancias que se van a rehabilitar, a través de donaciones, ventas o reciclaje. Es curioso porque es un programa que requiere un duelo, porque hay muchas cosas nimias a las que dotamos de un calor emocional que hace que nos cueste desprendernos de ellas. Es un programa para toda la familia que además incluye e incorpora tips, consejos y trucos de limpieza, de orden y de bricolaje… Yo creo que también va a ayudar a el resto de espectadores desde sus casas.

P: He conocido dos de tus casas y diría que eres bastante ordenada. ¿Eres maniática del orden?

R: Soy bastante ordenada y cero acumuladoras, que esto es una cosa que he aprendido también a raíz del programa. Creo que los recuerdos tenemos que hacer un esfuerzo activo por o escribirlos, o memorizarlos, o almacenarlos en fotos mentales, pero no almacenarlos en casa. Creo que mi orden en casa sucede de forma contestataria. Como crecí en un entorno donde no podía controlar que todo estuviera ordenado y bien, en cuanto viví por mi cuenta supe cómo quería que fuera mi espacio.  Pensé, “cuando yo tenga la oportunidad, pondré un pequeño pie en la puerta”, y así ha sido.

P: Tu casa y tu vida la compartes con la Guille (conocido como DJ Verse) … Os veo enamoradísimos.

R: La Guille y yo estamos divinas. Creo que hemos conseguido un buen equilibrio que tiene que ver con la madurez, que tiene que ver también con los lugares comunes, evidentemente, y que tiene que ver como con un día a día y una rutina que sepas reconvertir en algo que no sea una pasión triste, sino una pasión alegre. Compartimos esa cosa de interesarte por la vida de la otra persona, ilusionarte por los proyectos de la otra persona y acompañar en todo ese proceso. Estoy muy contenta de vivir con él y de que él viva conmigo y que no sea una puta rata peluda, como cantidad de heterosexuales que hay por ahí campando. Es que de pronto nos toca, David, de pronto te puede tocar....

P: Es como la lotería “¿y si toca aquí?”

R: Puede ser que cualquiera de estas lectoras maravillosas del Plural que nos esté leyendo en el día de hoy, de pronto esté con una rata peluda y diga “¿Y yo porque he tenido esta mala suerte?”. No te preocupes, ha sido una estafa piramidal como la de Herbalife. Saldrás de ello. (Se ríe).

La presentadora Inés Hernand, en las instalaciones de ElPlural.com.

P: Hace como un año me dijiste que había ganas de boda. ¿Al final va a haber boda?

R: ¡Es verdad! Pues estoy fatal con eso... ¡Lo que he dicho antes de la anterior pregunta bórralo! ¡Dale a suprimir completamente esa pregunta! (Se ríe). No, en serio. Habrá que buscar el momento. Lo que pasa es que nosotros, como vivimos de hito en hito… Tú lo sabes, David. Mudanza, reforma, un programa… Pues tendremos que esperar a que pase un poco el tsunami cuando estemos en calma y digamos “Oye, le podemos dar un poco a esto de hacer una fiestecita”. Además, ya sabes que nosotros somos muy de hacer rejuntes con nuestra gente… es como una boda todo el rato.

P: Tu último cumpleaños fue bastante como una boda.

R: ¿A que fue la boda de Schrodinger?

P: Totalmente.

R: Y eso que tú te perdiste al pianista en directo…

P: Porque si algo se me da bien es irme de una fiesta cinco minutos antes de que me echen.

R: Es verdad, Insua. Qué elegante. Pero que sepas que el pianista en directo, mi amigo Iñaki Simón, tocó hasta con los pies.

P: ¿Qué tienes para septiembre? ¿Hay cosas por ahí?

R: Pues mira, tengo que serte honesta, la verdad es que no. Y es que hasta los proyectos más sólidos todavía no tengo garantizada la renovación. Entonces, pues estamos en este momento del limbo, pero vivo tranquila porque afortunadamente soy muy hormiguita y creo que también hay que acostumbrarse a vivir en el audiovisual, que es como una especie de ERE continuo. Hay que tener cierta cintura con esto, pero si te acostumbras puedes vivir de ello. Yo tengo confianza en que algo aparecerá. Tengo confianza, soy trabajadora y tengo algo de talento. Y si todo falla, las redes no se cierran… ¡Si no tendremos que hacer otra nueva serie de zulos en mi canal de YouTube y estaremos con una sonrisa!

P: Mientras tanto ¿el verano cómo te lo planteas?

R: De momento tengo ya un vuelo con mis amigos Andrea y Rubén, que nos vamos a Costa Rica diez días y el resto va a ser un poco dibujo libre, aun no sé qué haremos. La Guille y yo tendremos que ir a poner el culo a remojo en Asturias, un poco de Chanquete de Cádiz y todas esas cosas. Pero sobre todo quiero estar un poco en oblicuo. O sea, no quiero hacer nada.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora