Hay series que no envejecen: se convierten en refugio. Aquí no hay quién viva se estrenó en 2003 y, más de dos décadas después, sigue circulando por plataformas, redes sociales y conversaciones cotidianas como si Desengaño 21 no hubiera echado nunca el cierre. Las discusiones de comunidad, los portazos, los cotilleos de rellano y aquel “un poquito de por favor” forman ya parte del imaginario colectivo.
Ideada por Alberto y Laura Caballero, junto a Iñaki Ariztimuño, la ficción convirtió una comunidad de vecinos del centro de Madrid en espejo - deformado, pero reconocible - de la España de la época. Cinco temporadas bastaron para dejar personajes y diálogos que hoy continúan generando memes y nuevas generaciones de espectadores. Y mientras tanto, sus creadores han seguido encadenando éxitos como La que se avecina, El pueblo o Machos alfa.
Ahora ha sido el propio Alberto Caballero quien ha desempolvado un secreto que, de haber salido a la luz, habría reescrito el final emocional de la serie.
La escena perdida que cerraba el círculo
En el pódcast Animales Humanos, el creador ha contado que llegó a grabar una escena inédita con José Luis Gil (Juan Cuesta) y Loles León (Paloma) cuando ya estaban trabajando en el plató de La que se avecina. Fue, ha dicho, una ocurrencia casi íntima, un guiño pensado más para el equipo que para la emisión.
“Dije: tenemos a José Luis y a Loles… ¿hacemos una parodia del final de Los Serrano?”, ha explicado. La referencia no era casual. La idea consistía en recrear un despertar inesperado que funcionara como broma metatelevisiva. Para ello, pidió que montaran una cama que recordara al dormitorio de los Cuesta.
Según ha relatado, grabaron una secuencia en la que Juan se despertaba sobresaltado junto a Paloma y le confesaba que había tenido “una pesadilla”. “He soñado que vivía en la periferia y estaba con otra persona…”, le decía el personaje, en una clara alusión a su nueva vida en otra serie. El guiño cerraba el círculo con ironía y regalaba a los seguidores un final alternativo tan absurdo como brillante.
Caballero ha matizado que nunca se planteó emitirla. “Sin decir literalmente que eran Juan y Paloma, era una coña para tenerla nosotros guardada para redes. No era para emitirla”, ha zanjado. Era, en definitiva, un capricho para iniciados.
Pero esa pequeña joya ya no existe. Cuando el equipo se trasladó de plató, la grabación - al no formar parte oficial del rodaje - no se conservó. “Formatearon los discos y se perdió”, ha contado con toda la naturalidad del mundo.
De esta manera, se cerraría el círculo y los fans de la serie de Antena 3 hubieran tenido un final diferente para la ficción que dejó de emitirse en 2006. En el final original, los vecinos de Desengaño, 21 tienen que desalojar el mítico edificio del centro debido a que una plaga de termitas está acabando con sus cimientos, cerrando así todas las aventuras que vivieron juntos durante 5 temporadas.