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Christian Gálvez, el “magufo” que pasa palabra ante la educación pública desde Telemadrid

La expulsión de los profesores en huelga de su programa en Telemadrid es solo el último episodio en el largo historial de polémicas del presentador madrileño

Christian Gálvez (MEDIASET ESPAÑA, Elaboración Propia)

Christian Gálvez (MEDIASET ESPAÑA, Elaboración Propia)

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El reciente encontronazo de Christian Gálvez con cuatro docentes en el plató de La Tarde en Telemadrid ha devuelto al presentador al centro del huracán mediático. La incursión sorpresa de los profesores, que buscaban denunciar los recortes de Isabel Díaz Ayuso aprovechando el altavoz de la televisión pública, fue cortada de raíz por el conductor, quien les afeó las "artes" utilizadas y les espetó: "Nunca jamás en mi vida (...) ningún profesor me engañó como me han engañado ellos".

El incidente, rematado según los docentes con un "por mí os podéis ir a tomar por culo" fuera de cámaras, provocó una oleada de indignación. Rostros como Inés Hernand le exigieron "menos lecciones y más respeto", recordando que un espacio público "debe recoger las necesidades de los profesores". Pero entre la lluvia de críticas en redes, una palabra resonó con fuerza para definir la actual deriva del presentador: "No falla, también es un magufo".

Y es que el incidente con la educación pública es solo el último capítulo en la metamorfosis pública de Christian Gálvez. Atrás quedó la imagen inofensiva del sonriente presentador de Pasapalabra; el madrileño ha ido esculpiendo en los últimos años un perfil marcado por su choque frontal con el mundo académico, su resurgir ultracatólico y su nada disimulado acercamiento a los postulados de la derecha política.

El "muñeco de Telecinco" contra la Academia

El calificativo de "magufo" (término despectivo hacia quienes difunden pseudociencias o investigaciones sin rigor histórico) no es casual. En 2018, Gálvez desató la ira del Comité Español de Historia del Arte (CEHA) al comisariar la exposición Leonardo Da Vinci. Los rostros del genio. Los historiadores lanzaron un demoledor comunicado acusándole de un "doble intrusismo profesional" y tachándole de "supuesto filántropo" y "referente sociológico sin ningún aval científico". La institución denunció que el presentador sustentaba sus teorías en "obras de ficción con, a veces, dudosas bases histórico documentales".

Lejos de hacer autocrítica, Gálvez adoptó un perfil de víctima incomprendida. En una profunda entrevista concedida a El Español a finales de 2024, el presentador comparó su situación con la de los grandes genios de la historia: "Leonardo fue criticado por la Academia y Jesús fue atacado por un Sanedrín también". Refugiado en su propia vanidad, aseguró que "hay gente que no quiere trabajar sus heridas narcisistas" y lamentó el esnobismo de los historiadores: "había un sector del mundo académico que no aprobaba que un muñeco de Telecinco hablara de Da Vinci".

De la crisis de fe a abrazar el discurso de Ayuso

Esa entrevista de 2024 sirvió para presentar en sociedad al nuevo Christian Gálvez: un hombre que, tras superar una crisis personal y perder la fe rodando documentales sobre pederastia en Camboya, experimentó un renacer místico. La chispa, asegura, fue conocer a su actual pareja, la periodista Patricia Pardo, un momento que él mismo define rozando el delirio mesiánico: "Fue una aparición mariana. Es como si yo fuese María Magdalena y se me presentara Jesús en el Santo Sepulcro y me dijese 'dile a tus colegas que te has enamorado'".

Este fervor religioso, que cristalizó en la publicación de una novela sobre Jesús de Nazaret, vino de la mano de un fuerte posicionamiento ideológico. Gálvez no dudó en alinearse con la presidenta de la Comunidad de Madrid, la misma que ahora recorta a los profesores que él expulsa de su plató. "Creo que hay intereses en politizar la Navidad. ¿Qué coño? Sí, sí, claro que se quieren cargar la Navidad. Estoy de acuerdo con Ayuso. Me mojo. Sí", sentenció, advirtiendo a la izquierda de que "no lo van a conseguir, porque la Navidad es indestructible".

Semanas después, y ante el revuelo generado, el presentador trató de matizar sus palabras en el podcast Vaya Vaina a principios de 2025, aunque terminó embarrándose aún más. "¿Tú facha no eres?", le preguntaron directamente. Su respuesta evidenció su malestar con las etiquetas: "No, bueno es que... lo de facha va a llegar un momento en que dices no me gusta este agua y ya eres un facha".

En su intento de desvincularse de la política ("nunca me he posicionado absolutamente con nada", llegó a decir), Gálvez terminó reafirmando su visión más tradicionalista y excluyente de las fiestas: "La Navidad no es multicultural, es cristiana. Es Navidad tío, pues feliz navidad y ya está".

El falso rebelde que silencia las protestas

Resulta paradójico que el hombre que no dejó hablar a los profesores en Telemadrid sea el mismo que, meses antes, se erigía como un mártir de la libertad de expresión. "Creo que mi acto de rebeldía es hoy en día no callar aquello que quiero decir, durante mucho tiempo sí lo hice. Y permití que me silenciaran con Leonardo", confesaba en El Español, llegando a relatar cómo en 2002 fue despedido del programa Desesperado Club Social "por razones políticas" tras cubrir una manifestación. "Me dieron una hostia brutal (...) El lunes, adiós".

Ese mismo "rebelde" que se jacta de decir lo que piensa sin filtros, que ataca el "complejo" de Pedro Sánchez por no acudir a funerales o a la ofrenda del Apóstol, y que se equipara con Da Vinci y Jesucristo en su incomprensión, es el que hoy ejerce de celador del orden en la televisión pública madrileña. 

Etiquetas Televisión

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