La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología reservada a expertos para convertirse en una herramienta cotidiana. Aplicaciones como ChatGPT, Gemini o Copilot se han integrado en las rutinas de millones de personas, que las utilizan para trabajar, estudiar, resolver dudas o tomar decisiones. Su expansión ha sido tan rápida que, en apenas unos años, la IA ha pasado a formar parte del día a día con una naturalidad comparable a la del acceso a internet desde el teléfono móvil.
De la misma manera que ya es extraño no tener un smartphone con internet, ya cada vez son más los adeptos que utilizan la inteligencia artificial para su vida cotidiana, para hacer cosas tan mundanas como comprar cosas. De hecho, según un estudio presentado por Fattory, unidad de análisis de datos de BeConfluence, la mayoría de los consumidores españoles toman decisiones de compra consultando a la inteligencia artificial.
El 66% de los españoles utiliza la IA para informarse sobre productos y marcas antes de comprar
Un análisis de más de 160 millones de datos generados en España entre enero de 2025 y febrero de 2026 revela que el 66% de los españoles utiliza la inteligencia artificial para informarse sobre productos y marcas antes de realizar una compra. Esta tendencia está convirtiendo a la IA en un nuevo intermediario entre los consumidores y las empresas.
Podemos afirmar, pues, que la inteligencia artificial ha cambiado la forma en la que se obtiene una información de compra. Hasta ahora, los prescriptores de compra eran sobre todo las redes sociales, y más concretamente los consumidores se dejaban guiar por las recomendaciones de los diferentes influencers, pero ahora parece que la inteligencia artificial está siendo también un actor decisivo.
La confianza no es total
Ahora bien, no todos son luces para la inteligencia artificial. Pese a que la adopción de este tipo de herramientas es masiva, lo cierto es que la confianza total y plena en este tipo de herramientas tiene sus limitaciones. Y es que aunque utilizan los consumidores utilizan la IA cada vez con más frecuencia, también desarrollan mecanismos para verificar la información que reciben. Casi la mitad investiga la autenticidad de las reseñas online, mientras que un 27,2% trata de identificar imágenes generadas artificialmente y un 15,3% cuestiona la veracidad de determinadas identidades digitales.
Además, el 38,6% de los consumidores siempre complementa la información obtenida mediante IA con fuentes humanas, lo que deja patente que la confianza en la inteligencia artificial no es total ni completa. De hecho, un 15,2% de los consumidores, siempre según el mencionado estudio, mantiene una postura de desconfianza o rechazo hacia esta tecnología.
En definitiva, queda claro que la inteligencia artificial es una herramienta muy relevante en las opciones de compra; sin embargo, el factor humano aún no ha sido desplazado del todo, en parte porque la confianza de los usuarios en este tipo de herramientas no es total sobre todo porque es bien conocido que herramientas de este estilo también pueden utilizarse para engañar al consumidor: por ejemplo, creando una reseña o una imagen falsa, como se ha indicado anteriormente.
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