Para ser justos no deberíamos incluir este invento en este apartado en el que recordamos la historia de la tecnología puesto que no ha desaparecido. Sin embargo, y a pesar de que muchos en un primer momento, es decir, cuando salió al mercado, lo calificaron como el gran descubrimiento del nuevo siglo, el Segway no ha logrado la implantación que le auguraban... ni mucho menos.

Hace unos días volvió a las páginas de información puesto que la compañía estadounidense que le da nombre al aparato ha sido adquirida, casi de manera sorpresiva, por Ninebot, otra empresa en este caso china y participada por el gigante asiático de la telefonía móvil, Xiaomi.

Muchos, entre ellos algunos nombres muy conocidos en el mundo de las nuevas tecnologías, vaticinaron a finales del siglo pasado y principios del actual, que el Segway sería el medio de transporte del futuro en las ciudades. Incluso la empresa predijo unas ventas millonarias en su primer año de salida al mercado -2001- pero todo se quedó en agua de borrajas.

¿Qué es un Segway?
A estas alturas quizás muchos se pregunten de qué demonios hablamos. Sin embargo, y a pesar de no despuntar en lo que se refiere a su implantación, sí es habitual verlos en centros comerciales y, últimamente, en distintas urbes al incorporarlas las oficinas de turismo en su oferta.

El Segway es ese vehículo eléctrico de dos ruedas con autobalanceo controlado por ordenador y según señalan en la página web de la compañía en España, muy seguro. Quizás la insistencia en este aspecto tiene que ver con que al principio se generó cierta paranoia alrededor de este dispositivo y su peligro en situaciones en las que se quedaba sin batería.

Historia negra
Lo cierto es que, al margen de mitos y leyendas, desde un punto de vista real el Segway no ha vivido casi nunca un período de existencia tranquilo. A las previsiones totalmente desacertadas iniciales (se calcularon unas 50.000 unidades vendidas el primer año y en cerca de 2 se llegó solo a los 6.000 vehículos), hay que sumar otros hechos que no han contribuido a su despegue.

Uno de ellos, tal vez el más llamativo, es que en 2010 fue adquirida la empresa por el millonario británico James Helseden, quien falleció unos meses después mientra probaba, precisamente un Segway. Tampoco han contribuido a su despegue como medio de transporte determinados vídeos que circulan por la red sobre golpes de conductores, si bien en la mayoría de los casos debido a usos incorrectos... Incluso el ex presidente norteamericano George W. Bush tuvo sus problemas con uno de ellos...

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Mejores perspectivas
Ahora parece que las cosas pueden cambiar, o eso han dicho desde la compañía china que acaba de hacerse con ella. Durante estos meses atrás se había observado cierto repunte en la presencia de estos vehículos en algunos lugares como el centro de las ciudades o en superficies comerciales.

De hecho, tras no calar entre la población en general y dejar de lado el afán por convertirse en el vehículo del futuro/presente, desde hace un tiempo se insiste en su uso comercial y en materia de seguridad.

Desde luego el invento es curioso, ecológico y con el tiempo será considerado, sin duda alguna, uno de los más importantes de las últimas décadas. Su presencia masiva en las urbes y, más aún, su papel de sustituto del coche convencional tendrá que esperar todavía...

Mientras esos augurios positivos se cumplen con el impulso que los nuevos propietarios pueden darle al invento, el Segway forma parte de esos dispositivos que tras una expectativas muy elevadas se han quedado en prácticamente nada.