Quien tiene el mando, tiene el control y el poder. No hablamos del peliculero destinado a manejar el arsenal nuclear de una potencia mundial en plena Guerra Fría. Nos referimos a algo más mundano; el mando a distancia de casa, el que controla, por ejemplo, la televisión ¡Mi tesoroooo!

Este artilugio está considerado uno de los grandes inventos tecnológicos del siglo XX y, atendiendo a sus orígenes y evolución, ese calificativo está más que justificado.

No es la primera vez que lo comentamos, pero es una constante en este campo, de modo que tampoco con el mando a distancia existe unanimidad a la hora de atribuirle un padre. No obstante, y para centrarnos en él, tal y como lo conocemos, en lugar del control remoto, cuya génesis se encuentra en 1898 gracias a Nikola Tesla o a 1903 con el español Leonardo Torres Quevedo con su telekino, es necesario trasladarse a la década de los 50.

El Flasmatic era una especie de pistola con un haz de luz.



Del control “para vagos” al Flashmatic
Desde que apareció la televisión, muchos de los avances tecnológicos creados durante el siglo pasado tenían una relación más o menos directa con ella. Y el paradigma de esto es el mando a distancia. El primero control remoto de tv llamado Lazy Bones (para vagos) estaba conectado a la caja tonta mediante un cable, que pronto fue sustituido por otro sin unión física pero cuya eficacia todavía dejaba mucho que desear. Era el Flashmatic.

Es el considerado primer mando a distancia de verdad, o al menos el más parecido a los actuales. Lo creó Eugene Polley para Zenith, y estaba basado en células fotoeléctricas que, sin embargo, se veía afectado por cualquier luz potente, por ejemplo un rayo. Se da la circunstancia de que Polley falleció hace apenas dos años.

Los 70, cruciales
Es evidente que en muchos aspectos del desarrollo tecnológico los años 70 fueron muy importantes. En el caso del mando a distancia, también. A finales de aquella década se desarrolló el sistema de teletexto de la BBC. Sin embargo, como es lógico, aquellos controles tenían una vida limitada a los televisores que dispusieran de esta función. Cabe subrayar que ese sistema de teletexto del canal público británico pasó a mejor vida hace tan solo un año y unos meses.

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Pocos años después, ya en los 80, y en el marco de un proceso desarrollado a partir del teletexto, las investigaciones conducen a los infrarrojos, un mecanismo que va a marcar un antes y un después en la evolución del mando a distancia.

Cuatro por hogar
Ese momento supuso la generalización del control remoto que, de la televisión, fue pasando paulatinamente a otros electrodomésticos con presencia en cualquier hogar. Sin ir más lejos, un estudio del año 2000 elaborado por la estadounidense Asociación de Electrónica de Consumo contabilizaba una media de cuatro mandos a distancia por vivienda.

En la actualidad, casi cualquier aparato no precisa pero sí dispone de control de este tipo. Además, la evolución tecnológica ha llevado a que, al margen de los infrarrojos, los mandos se sirvan de otros sistemas, como puede ser el Bluetooth.

También al cine y la música
Seguramente no pasará a la historia del cine por su calidad, pero es necesaria traer a colación la película Click, protagonizada por Adam Sandler, en la que encarna a un arquitecto con poco tiempo para su familia y mucho para su trabajo que una noche no encuentra el mando a distancia y compra uno un tanto especial. ¡Y qué decir de la versión de Aerolíneas Federales y su vídeo sin mando a distancia!

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Al nivel del mencionado film no hemos llegado pero podría ser una metáfora del poder que otorga este aparato al que, según dicen, poco le queda de vida ¿Por qué? Básicamente por culpa del smartphone puesto que ya existen aplicaciones que permiten utilizar el móvil como mando a distancia u otros sistemas como el reconocimiento de voz del que ya disponen algunos televisores.

Por cierto. Mientras escribo esto, pienso en cuando llegue a casa y recupere mi tesoro... porque ya se sabe que quien tiene el mando ¡Tiene el PODER!