[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"20552","attributes":{"class":"media-image size-full wp-image-362832","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"645","height":"375","alt":"En la actualidad, en las instalaciones de Amazon Espa\u00f1a se almacenan m\u00e1s de 7 millones de productos. Foto: V.G.R."}}]] El pasado Black Friday Amazon batió todos los récords con 560.000 pedidos en solo 24 horas. Foto: V.G.R.



El corazón de la 'bestia' del comercio electrónico es como cualquier cliente pueda imaginarse, o no. Una interminable nave perfectamente organizada en la que, entre puestos de recepción de productos, selección, fotografía o embalaje, sobresalen los pisos de estantes de almacenaje. En Amazon todo es a lo grande a pesar de que esa magnitud de la que disfruta en la actualidad, la ha logrado gracias a cosas pequeñas que luego llegan a las casas en forma de pedido.

Todo está etiquetado y escrupulosamente colocado, sin seguir un patrón lógico (o tradicional) de clasificación por letra inicial o tipo de producto. En las instalaciones de Amazon España en Madrid los productos se sitúan donde hay un hueco. Es lo que uno de los responsables de comunicación denomina “el caos organizado”, porque tras años de experiencia en su matriz americana, han comprobado su eficacia. Es pragmatismo productivo, una expresión que bien podría ser aplicada a toda la multinacional, eso sí, con una regla que es casi su padrenuestro: "6 lados, 6 segundos".

Cifras que asustan
20 kilómetros de estanterías, 1.400 trabajadores, una nave que ocupa una extensión similar a 11 campos de fútbol, 7 millones de productos en la infraestructura logística de Madrid que llegan a 90 millones en la plataforma online desde la que opera. 5.000 metros de cintas transportadoras o tantos kilómetros de baldas (140) que darían la vuelta a toda la M-30 más de cuatro veces. Son solo datos, números, cifras pero que, por su dimensión, asustan y resumen perfectamente la fuerza de Amazon.

Y aquí, de nuevo, hay que citar el mantra de "6 lados, 6 segundos" -sus responsables lo repiten de forma constante-. Es quizás una de las claves del éxito de la compañía. Resume el trabajo de sus empleados (el tiempo que se ha de tardar en revisar que los productos están en perfectas condiciones) y de la propia empresa. Algo así como 'un cliente contento, volverá a pinchar en Amazon'. Ahí no tiene competencia... ni de origen asiático.



Si el corazón es impresionante, las arterias son típicamente americanas. La empresa se fundó en 1994 aunque se puso en marcha un año después en la ciudad de Seattle (Washington). De su país de origen sigue bebiendo su organización en España.

Tal y como recalcan desde Comunicación de la compañía, los responsables de la planta madrileña se pasean a primera hora de la mañana de forma permanente, para tomar nota de lo que dicen, se quejan o proponen los trabajadores. “Y no es hacer por hacer; tras eso tienen la obligación de solucionar el reporte” para lo cual disponen de un tiempo determinado. Es solo un ejemplo pero perfectamente explicativo ¿En cuántas empresas españolas se hace esto?

Productividad
Si Montoro, De Guindos -por ser los que llevan los dineros patrios- o cualquier gran empresario tomara nota de las ideas que ponen en marcha desde la multinacional, a lo mejor elevaban la productividad a la categoría de asignatura.

En Amazon todo está estudiado y los empleados saben qué, cómo, dónde y, sobre todo, en cuánto tiempo tienen que hacer su tarea porque, en efecto, la multinacional dispone de las tecnologías más avanzadas pero “la parte humana es fundamental. Aquí trabaja mucha gente y que esté contenta es prioritario”. Sin esa parte personal Amazon no funcionaría.

Programas para empleados
En este punto, y ligado a su génesis estadounidense, los responsables de comunicación recuerdan que la compañía “paga hasta el 95% de la matrícula” de los trabajadores que deseen estudiar o ampliar su formación “y adaptamos su horario a los estudios”. Es uno de los programas que la compañía reserva a sus empleados más fieles a quienes, incluso, “si deciden dejarnos tras finalizar esos estudios, por ejemplo, Amazon les ayuda con su propio negocio”.

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El futuro
A tenor de los datos que maneja la empresa y que se resumen en el mejor dato obtenido en la corta historia de la instalaciones logísticas de Madrid el pasado 27 de noviembre (por el Black Friday se registraron 392 pedidos por minuto), esa superficie se ha quedado pequeña. Para hacer frente al incremento que se espera del ecommerce en España, Amazon construye otra nave de 45.000 metros cuadrados, que cuando esté operativa -en la segunda parte de 2016- hará que disponga en total de 75.000 metros cuadrados, casi nada.

Esto tendrá su reflejo también desde el punto de vista laboral con la contratación de 1.000 personas más en un período de tres años. Una vez más las cifras y Amazon, o Amazon y las cifras. Porque al fin y al cabo, la compañía de Jeff Bezos que comenzó siendo una librería en línea, no ha hecho más que crecer en este tiempo, diversificando sus productos (los últimos en llegar a España son los de alimentación) e incrementando sus ingresos ¿Qué será lo próximo?