¿Se puede doblar la luz? Para la mayoría de los mortales, la respuesta a esta pregunta es un “no” rotundo. Sin embargo, Ali Hajimiri, profesor de Ingeniería Eléctrica en Caltech [California Institute of Technology], es capaz de hacerlo con un simple y diminuto chip. Un invento que puede, entre otras aplicaciones, terminar con un mercado de diez mil millones de dólares.

El profesor Hajimiri no necesitó un proyector para presentar su última aportación a la ciencia el pasado lunes durante la conferencia de Comunicación con Fibra Óptica, celebrada en San Francisco. Su teléfono móvil está equipado con un diodo láser y un chip de un milímetro cuadrado que hace innecesarias las tradicionales lentes de aumento.

Los proyectores tradicionales, hacen pasar un haz de luz a través de una imagen en miniatura. Al atravesar una o varias lentes, la figura se puede ver aumentada sobre una superficie. El invento de Hajimiri se basa una tecnología denominada Optical Phased Array [OPA – Rango Óptico Faseado], sin utilizar elementos mecánicos para la ampliación.

Hajimiri lo explica con un ejemplo. Imaginemos a diez personas en el bordillo de una piscina. Si todas dan una palmada al agua a la vez, generarán una ola que se alejará de ellos en perpendicular. Sin embargo, si los golpes son escalonados, uno cada medio segundo, se creará también una única ola, pero en lugar de desplazarse en paralelo al bordillo, lo hará en ángulo. Al cambiar la cadencia de las ondas, puedes cambiar la dirección del haz de luz.

Ese haz de luz actúa como un lápiz sobre la superficie en la que se proyecta, con movimientos controlados por ordenador que crean líneas a gran velocidad. El ojo humano procesa éstas como si fuesen una única imagen.

Diez mil millones de dólares
Esta nueva tecnología puede tener un impacto devastador sobre el mercado de proyectores. En especial, el incipiente de dispositivos de bolsillo [más conocidos como proyectores PICO]. Las predicciones de crecimiento para esta industria realizadas por Marketsandmarkets, situaban el volumen de negocio en el año 2020 en diez mil millones de dólares. Una tecnología que ahora está en peligro de extinción gracias a los trabajos de científicos como Hajimiri.

Más aplicaciones
Las aplicaciones inmediatas del invento, al margen de la proyección de presentaciones en conferencias internacionales, son de lo más variado. Como explica el propio Hajimiri, van desde los sistemas LIDAR [Light-based radar Systems, o sistemas de radar basados en luz] que se utilizan en la actualidad en posicionamiento, robótica, mediciones geográficas y cartografía; hasta en el mundo de la medicina. "Pero no quiero limitar este dispositivo a unas pocas opciones. La belleza de esto que estos chips son pequeños y pueden fabricarse a un coste muy bajo, lo que abre multitud de posibilidades interesantes", señala el científico.

Niño prodigio
Según él mismo relata, ya desde pequeño, Hajimiri demostró interés por este tipo de inventos. "Inventé un dispositivo para evitar la hora de la siesta. Era una alarma que escondí bajo la alfombra para que sonase al pisarla mi madre y fingir estar dormido. Pero, por algún motivo, ella siempre evitaba pisar en ese punto. Me temo que me estaba vigilando", bromea.

Útiles y baratos
Del laboratorio de Hajimiri han salido otros muchos inventos. Las dos características principales de todos ellos: son útiles y baratos. "Hemos desarrollado una tecnología para los amplificadores de potencia de los móviles. Estos chips son más pequeños, baratos y mejores que los que se utilizaban antes y están en cientos de millones de teléfonos en todo el mundo. También hemos desarrollado el primer radar en un chip. Es todo el sistema de un radar, con las antenas y todo, en un chip más pequeño que una moneda. Está pensado para aplicaciones en el sector del automóvil. Debería ser capaz de prevenir accidentes, porque el coche detectará de forma automática que otro vehículo se está cruzando, por ejemplo, y frenará o girará el volante".