Parece irreal, pero 14 años y 600 partidos después, el Racing de Santander vuelve a jugar este domingo 16 de agosto en Primera División. A las 17:00 horas volverá a rodar el balón en la máxima categoría para un club que durante este tiempo descendió hasta Segunda B, estuvo amenazado por graves problemas institucionales y recorrió un largo camino hasta regresar a la élite. Pero el Racing que vuelve a Primera no es exactamente el mismo que se marchó.

En las gradas también ha ocurrido una transformación. La Gradona de los Malditos nació y creció precisamente durante los años del desplome del Racing. Cuando los grandes partidos desaparecieron de El Sardinero y el equipo comenzó a frecuentar campos alejados del fútbol profesional, una nueva generación de aficionados convirtió la grada en uno de los motores sociales del club.

Roberto González acaba de asumir la presidencia de La Gradona. A pocas horas del regreso, habla de lo que significa para una hinchada que creció en los peores años poder recibir ahora a la Primera División: “Para nosotros es un auténtico sueño cumplido, porque esta grada comienza cuando el club empieza a decaer a los infiernos”, explica. Los infiernos. Los chorizos del palco, expulsados. El sentir popular y el amor por el Racing de sus aficionados salvaron al club. Dignificaron un escudo que, si hoy late, es gracias a ellos.

“Hemos sabido tirar del carro”

Para entender el significado del partido frente al Villarreal de este domingo hay que regresar a aquellos años. González reivindica el papel de una afición que permaneció junto al Racing cuando el horizonte era muy distinto al actual. “No solo hemos sido capaces de sobrevivir nosotros y hemos sabido crecer, sino que además hemos conseguido salvar al club en sus peores momentos de caer en el abismo de la desaparición. También hemos sabido tirar del carro cuando las temporadas en Segunda B venían cuesta abajo”, resume.

Aquella resistencia no se limitó a mantener una grada. Con los años, alrededor del Racing fue creciendo una cultura de animación que ha incorporado a aficionados muy jóvenes, multiplicado los recibimientos al equipo y convertido los tifos y las previas en elementos habituales de los partidos en Santander. De hecho, La Gradona se convierte en uno de los mayores atractivos para un país falto de pasión y belleza en las gradas.

El Racing que regresa a Primera

El cambio se ha acelerado especialmente durante las últimas temporadas. Los resultados deportivos han acompañado a un crecimiento social que puede apreciarse cada fin de semana en El Sardinero: “El estallido deportivo es evidente, pero el estallido cultural que ha vivido El Sardinero y el estallido social también son increíbles”, explica González. Una de las imágenes que mejor representan ese cambio es escuchar a prácticamente todo el estadio acompañando los cánticos que parten de la grada de animación. “Es una locura ver cantar al campo completo”, asegura.

La Gradona también destaca la incorporación de una nueva generación a la vida del Racing. “El nivel de animación que hemos conseguido crear, el nivel de jóvenes que hemos conseguido arrastrar al campo, a las fiestas, a los recibimientos, los tifos... Hemos conseguido tener un nivel de grada que esperamos que, cuando ahora regresemos a Primera División, la gente se sorprenda”. Y entonces González deja la frase que resume lo que quiere enseñar Santander al resto del fútbol español a partir de este domingo: “El Racing que conocieron hace 14 o 15 años no tiene nada que ver con el Racing que van a conocer este año”.

Pasión, sentimiento, orgullo y cultura

González quiere alejar la identidad de La Gradona de la imagen que habitualmente acompaña a determinados grupos de animación. Al explicar qué representa la grada, escoge cinco conceptos: “Pasión, sentimiento, orgullo, cultura e identificación”.

Son también palabras que permiten entender cómo ha cambiado El Sardinero durante la travesía del Racing por el infierno. La grada que ahora se prepara para recibir nuevamente a algunos de los grandes clubes del fútbol español se construyó cuando esos equipos habían desaparecido del calendario. Por eso el ascenso supone también un desafío para La Gradona. La Primera División cambia los rivales y el escenario, pero González considera que la respuesta debe ser la misma que durante las temporadas difíciles. “Sabemos de la dificultad que tiene ser un recién ascendido”, reconoce. “Pero si hemos sabido salvar al club de todo aquello, espero que sepamos estar a la altura de lo que requiere la Primera División”.

El objetivo de la grada durante la temporada está claro para su nuevo presidente: “Saber remar todos en la dirección correcta, apoyando deportiva y socialmente”.

Este domingo, después de 14 años y 600 partidos, el Racing volverá a Primera División. También lo hará una generación de racinguistas que aprendió a llenar, cantar y defender El Sardinero cuando regresar a la élite todavía quedaba muy lejos.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora