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Durante cuatro días, el centro mundial del tirachinas no está en Pekín, Nueva York ni ninguna gran capital europea. Está en Las Mesas, un municipio de Cuenca, donde 384 participantes llegados de 21 países compiten desde este jueves en el III Campeonato del Mundo de Tirachinas Deportivo. Hay representantes de Europa, Asia y América, 611 inscripciones repartidas entre sus diferentes pruebas y hasta un desfile de selecciones por las calles del pueblo.
La escena puede resultar extraña para quien todavía relacione el tirachinas exclusivamente con un objeto de infancia. La competición que se está celebrando en La Mancha tiene poco que ver con aquello. Los participantes disparan desde diez metros, utilizan material específicamente preparado para la precisión y afrontan pruebas regladas en las modalidades de clásico y precisión. El campeonato se desarrolla entre el 1 y el 4 de octubre en el pabellón municipal, acondicionado expresamente para una cita que se celebra por primera vez en España.
Y detrás de la anécdota existe otra historia. El tirachinas deportivo lleva años intentando que España lo reconozca oficialmente como deporte.
De una afición en Las Mesas a traer el Mundial
Buena parte del camino hasta este campeonato pasa precisamente por Las Mesas. Óscar Collado, actual presidente de la Asociación Española de Tirachinas Deportivo (AETD), comenzó practicándolo en la localidad y terminó convirtiéndose en uno de los impulsores de su organización competitiva en España.
La asociación nació en enero de 2020 y fijó su sede en Las Mesas. Desde entonces se han sucedido campeonatos nacionales, pruebas autonómicas y competiciones internacionales. El propio municipio cuenta actualmente con un club de más de 30 integrantes, según explicó Collado a El Digital de Cuenca.
El salto internacional llegó rápido. Las Mesas ya acogió pruebas nacionales y la disciplina fue extendiéndose a otros puntos de España. En 2024, por ejemplo, un campeonato nacional celebrado en Tomelloso reunió tiradores procedentes de Castilla-La Mancha, Córdoba, Jaén o Valencia. Las competiciones se desarrollan con blancos de diferentes tamaños y los participantes deben combinar puntería, estabilidad y regularidad desde una distancia establecida. Ahora el recorrido desemboca en un Mundial.
La edición española toma el relevo de Shanghái, escenario del campeonato de 2024. Allí España terminó como subcampeona del mundo, mientras que Collado había conseguido también proclamarse campeón de Europa ese mismo año, según recoge el anuario de El Deporte Conquense.
La dimensión alcanzada en Las Mesas obliga también a mirar más allá del pabellón. La llegada de cientos de participantes ha requerido organizar alojamientos en distintos municipios de la comarca y establecer un sistema de autobuses para trasladar a los deportistas. Para una localidad pequeña, recibir durante varios días a delegaciones de más de veinte países convierte el campeonato también en un acontecimiento económico y social.
Un Mundial para demostrar que también es deporte
El campeonato tiene además un objetivo que sus organizadores no esconden: conseguir que el tirachinas sea reconocido oficialmente como modalidad deportiva en España.
La Asociación Española de Tirachinas Deportivo asegura haber presentado varios expedientes para obtener ese reconocimiento del Consejo Superior de Deportes (CSD). Actualmente no figura entre las modalidades deportivas reconocidas oficialmente por el organismo, una situación que limita sus posibilidades de integración dentro de las estructuras federativas habituales.
Para quienes lo practican, la comparación habitual aparece con otras disciplinas de puntería. El tirador debe mantener una posición estable, controlar la tensión de las gomas, calcular el lanzamiento y repetir el gesto con precisión. Los modelos utilizados en competición pueden incorporar materiales como fibra de carbono y componentes específicamente adaptados a cada participante.
En Las Mesas, las modalidades principales del Mundial son clásico y precisión. Las fases clasificatorias comenzaron el viernes y continúan este sábado con la prueba de precisión. El domingo llegarán las finales y la competición por equipos nacionales.
La organización tiene motivos para utilizar las cifras como argumento. 384 tiradores, 21 países y 611 inscripciones son números alejados de una reunión testimonial de aficionados. El salto desde los primeros campeonatos organizados en la zona hasta reunir selecciones de tres continentes explica también por qué esta edición tiene un significado especial para la AETD.
Durante este fin de semana, al menos, el reconocimiento internacional ya existe. El que todavía busca el tirachinas deportivo es el de las instituciones españolas. Y para intentarlo ha encontrado un escaparate difícil de imaginar hace apenas unos años: un Mundial entre viñedos y pueblos de La Mancha con casi 400 deportistas apuntando a una diana desde diez metros.



