Este año en la NBA se conmemora uno de los momentos más importantes de la historia de la liga. Hasta 1950, los jugadores afroamericanos no podían jugar en la NBA, hasta que en el Draft de ese año, los Boston Celtics seleccionaron en la 14.ª posición a Chuck Cooper, siendo este el primer afroamericano en entrar en la competición.
"Me importa un carajo si tiene rayas, cuadros o lunares"
Charles Henry Cooper nació en el seno de una familia humilde. Hijo de una profesora y de un cartero, comenzó su carrera en este deporte jugando en el instituto. Sin embargo, sus inicios se vieron afectados por la Segunda Guerra Mundial, ya que fue movilizado para acudir en defensa de los Estados Unidos tras el ataque nipón a Pearl Harbor. Tras volver de la guerra, el alero entró en Duquesne University, donde batió récords de anotación y donde capitaneó al equipo de baloncesto; además, llegó a ser All-American.
Tras su etapa universitaria, se unió a los míticos Harlem Globetrotters, pero el 25 de abril de 1950 llegó el momento que cambiaría su vida. Los Boston Celtics decidieron ir contra corriente y elegir a Chuck en la 14.ª posición del Draft de ese año, desatando la locura en el entramado de la NBA, ya que muchos equipos, al conocer el interés de los Massachusetts, pensaban que no iban a poder añadirlo a su plantilla, por el simple hecho de que era negro. Pero para el dueño de los Celtics de ese momento, Walter A. Brown, pronunció una famosa frase: "Me importa un carajo si tiene rayas, cuadros o lunares. Boston se lleva a Charles Cooper, de Duquesne". Estas fueron unas declaraciones que derribaron el muro racial, animando también a otros propietarios a fichar a jugadores de color. De hecho, pocos meses después, los Washington Capitols eligieron a Earl Lloyd y los Knicks ficharon a Nat "Sweetwater" Clifton.
Un camino lleno de trabas
Cooper no lo tuvo nada fácil en su carrera en la NBA y sufrió bastantes incidentes racistas tanto por parte de los aficionados de los pabellones donde jugaba como en sus viajes con el equipo. Chuck disputó seis temporadas en la NBA, tres defendiendo la elástica de los Celtics, dos jugando para los Hawks (tanto en St. Loius como en Milwaukee) y, por último, una temporada en Fort Wayne Pistons. En total, llegó a disputar 409 partidos dejando unos promedios de 6,7 puntos, 5,9 rebotes y 1,8 asistencias. En esas seis campañas, consiguió disputar los Play-Off con los Celtics en cuatro ocasiones, logrando tan solo pasar a las semifinales de conferencia en sus dos últimos años. Tras su retirada, siguió trabajando a favor de los derechos civiles y en 2019 ingresó en el Basketball Hall of Fame.
Años después, el hijo de Cooper explicaba que cuando Walter Brown, el propietario de los Celtics, anunció en el Draft en nombre de su padre, se produjo una gran conmoción y hubo gente que le dijo que no podía hacerlo, porque era un jugador negro, a lo que Brown respondió con un ‘me importa una mierda si él es a rayas, con lunares o a cuadros, Boston elige a Charles Cooper”. Los tiempos estaban cambiando.