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Pablo Laso se reencuentra con el Real Madrid, pero el partido esta vez permite ensanchar las miras hacia su presente y no hacia su pasado. Su Anadolu Efes recibe este martes al conjunto blanco en la segunda jornada de la Euroliga y lo hará, además, en su primer partido europeo de la temporada ante su afición. El vínculo resulta tentador y del todo inevitable. El vitoriano pasó once años al frente del club más laureado de Europa, al que resucitó tras imponer un modelo de juego que cautivó a Europa y que se tradujo en 22 títulos. Construyó un legado imborrable en la idiosincrasia de la entidad más grande del basket FIBA, definiendo el grueso de su carrera como entrenador. Pero ya han pasado cuatro años desde su abrupta salida.
Desde entonces, parón mediante, Pablo ha dirigido al Bayern de Múnich, se ha sentado en el banquillo del Buesa Arena para terminar en Estambul. Tres destinos distintos tras más de una década trabajando en el mismo proyecto. En Efes afronta ahora una circunstancia que no tuvo cuando aterrizó en Turquía en diciembre. Laso tiene ante sí una temporada confeccionada a su gusto desde el verano y una plantilla remodelada bajo su supervisión. He ahí el principal punto de interés del reencuentro, amén del meramente nostálgico.
Sello Laso
El vitoriano firmó con Anadolu Efes en diciembre de 2025, con el curso ya avanzado y después de la salida de Igor Kokoskov. El equipo fue vilmente castigado por las lesiones y acabó penúltimo en la Euroliga con un balance de 12 victorias y 26 derrotas. Unos números que no corresponden a la historia reciente de la entidad, dos veces campeona de Europa bajo la batuta de Ergin Ataman. Su margen de actuación fue limitado y su trabajo prácticamente consistía en salvar los muebles de una temporada finiquitada en navidades y corregir errores sobre la marcha.
Pero este verano, el escenario cambió. El año II de Pablo Laso en Estambul arrancó de otra manera. Ya no tuvo que hacer frente a un elenco de jugadores ajeno a su estilo. Efes ha acometido una renovación importante con siete incorporaciones. Mike James, Dario Šarić, Matthew Strazel, Santi Yusta, Bruno Fernando, Collin Malcolm y Daron Russell. Permanecen nueve activos de la anterior plantilla, con la adhesión además de dos jóvenes al primer equipo.
El idilio Larkin-Efes llegó a su fin. El amor se agotó de tanto usarlo, marcando el cambio de etapa. El estadounidense pasó ocho temporadas en el club, cuatro de ellas como capitán, y fue la figura clave del Anadolu campeón de la Euroliga en los años 2021 y 2022. Rodrigue Beaubois, Rolands Smits, Nick Weiler-Babb, Şehmus Hazer y el exmadridista Vincent Poirier, entre otros, abandonaron el barco otomano. En la mente de Laso su tarea en Estambul no consiste en acumular talento nuevo en torno al que ya existía, sino en dar el salto a un nuevo periodo con sello propio.
Acostumbrarse a empezar otra vez
En Madrid pudo trabajar durante once temporadas en una misma estructura. Cambiaron jugadores. Los roles en la plantilla fueron evolucionando, al igual que el propio Laso. Lo que no cambió es la continuidad que la entidad le concedió a una rara avis en los estándares del baloncesto europeo. Pero las mieles del éxito no son eternas y un infortunio acabó con la brillante etapa del vitoriano en la Casa Blanca, abriendo el camino a un periodo de mayor inestabilidad.
El Bayern fue su primer banquillo tras abandonar la disciplina blanca. Recuperado ya del infarto, fichó por la entidad bávara en la temporada 2023-2024, donde ganó la Bundesliga y la Copa Alemana. La aventura apenas duró un año, pues al final de temporada el club alemán explicaba que el vitoriano había solicitado la rescisión del año que le quedaba de contrato por cuestiones familiares.
Motivos personales que le marcaron el camino de regreso a Vitoria, donde posteriormente firmó con el Baskonia. Una etapa que tampoco fue duradera. Al final de su primer año en el Buesa Arena, el conjunto azulgrana destituyó al que fuera una de sus leyendas sobre el parqué y entregaba las llaves del banquillo a Paolo Galbiati, quien acabó derrotando al Real Madrid en la final de la Copa del Rey de 2026. Así, Laso eligió Estambul como su siguiente alto en el camino, en busca de una estabilidad que el baloncesto le negaba por unas u otras cuestiones.
La sucesión de proyectos ha cambiado necesariamente el contexto de su trabajo. Laso pasó de más de una década trabajando día a día en una misma estructura a encadenar proyectos en los que el tiempo para asentarse ha sido prácticamente inexistente. Él mismo se ha referido esta temporada a la necesidad de encontrar un equilibrio entre paciencia y resultados. “Necesitamos tiempo”, llegó a explicar en una entrevista en el Diario AS. Su autoexigencia, sin embargo, le obligaba de inmediato a poner unas barreras a su petición: “No puedo pedir tiempo y después perder 25 partidos seguidos”.
Una frase que encaja especialmente bien con su situación en Efes. El club otomano ha cambiado una buena parte de su equipo, aunque no parte de cero en cuanto a expectativas se refiere. Su historia reciente, presupuesto y plantilla lo mantienen dentro del grupo de proyectos para volver a competir en la zona alta de la Euroliga. Pero Pablo necesita algo de margen para ordenar las piezas sin disponer de una temporada entera para hacerlo.
Mike James y una maquinaria por engrasar
De entre todos los movimientos del verano, ninguno cambia tanto la imagen de Anadolu como el fichaje de Mike James. El estadounidense, una de las figuras de la última década en la Euroliga y máximo anotador histórico de la competición, llega después de varias campañas como referencia ofensiva del Mónaco. En Efes se encuentra ahora con un entrenador cuya idea de juego se basa en el reparto de responsabilidades y en eludir la dependencia excesiva de actuaciones individuales. Una receta que le catapultó a la gloria en un Real Madrid donde la coralidad fue el catalizador del éxito.
Laso lo explicó sin tapujos cuando repasó la confección de su plantilla. “No quiero héroes”, indicó al referirse a la necesidad de que el equipo genere ventajas desde el colectivo y no espere a que un solo jugador resuelva cada actuación. Bajo ningún concepto fue un recado a Mike James y presentarlo así sería rayar en la simplificación. Utilizó a Ercan Osmani como ejemplo para hablar de una idea general para el equipo. Lo cual no quita para que la llegada de un jugador acostumbrado a amasar balón añada interés a la exportación del lasismo a Efes.
Anadolu ha incorporado también a Strazel y Russell para aumentar la generación exterior, además de añadir a Šarić para sumar veneno a la creación desde posiciones interiores. El fichaje de Bruno Fernando busca apuntalar uno de los déficits que identificó Laso la pasada temporada: el rebote. El estreno europeo, sin embargo, dio algunas pistas y expuso otros tantos problemas.
Efes perdió 89-82 ante el Barcelona después de llegar a disponer de una ventaja de 15 puntos. Ganaba 25-16 al acabar el primer cuarto y entró en el último por delante 67-63, pero encajó un parcial de 26-15 en los diez minutos finales. Mike James terminó con 22 puntos y cinco asistencias; Šarić añadió 17 puntos y cinco rebotes. El Madrid llega inmediatamente después.
El Real Madrid como medida
Es prácticamente imposible separar el componente nostálgico que tiene el partido. Cada reencuentro con el Real Madrid seguirá teniendo una carga especial mientras Laso continúe entrenando. El vitoriano dirigió a los blancos durante 860 partidos, con un total de 659 victorias, y una lista prácticamente interminable de títulos. El Madrid de Laso coleccionó hasta 22 trofeos, entre los que destacan las dos Euroligas, seis Ligas Endesa, seis Copas del Rey y siete Supercopas de España. Es el entrenador con más partidos y victorias de la historia de la sección.
Un bagaje suficiente para explicar por qué cada cruce es una ventana para asomarse a aquella época dorada. Pero el partido de este martes ofrece otra lectura. Laso ya ha conseguido títulos lejos del Real Madrid. Volvió al club en el que se formó como jugador y ahora tiene la tarea de reconstruir el ambicioso proyecto de Anadolu. El elenco que recibirá al equipo de Pedro Martínez en Turquía no es el que llegó en diciembre con la temporada en marcha. Ahora dispone de una plantilla diseñada para cambiar el rumbo.
Como ocurre con Martínez en el Real Madrid, aún es pronto para determinar hasta dónde puede llegar Laso en Estambul, pues apenas se ha disputado una jornada de Euroliga. Lo que sí ofrece el reencuentro con los blancos es una primera oportunidad para analizar el avance del proceso ante uno de los rivales de mayor exigencia de la competición. He ahí la parte más interesante de la nueva etapa de Laso. No tanto en volver a enfrentarse al equipo con el que ganó todo, sino en comprobar qué es capaz de construir cuando tiene los mimbres para hacerlo de nuevo.



