La temporada 26/27 echa a rodar este viernes en la Europa de la pelota naranja. La Euroliga se ha sacado de la chistera una nueva competición que sirva como prólogo de cada campaña con una Supercopa, cuya primera edición se celebrará en Abu Dabi. Un nuevo formato a modo de Final Four que enfrentará a Olympiacos, Fenerbahçe, Dubai Basketball y Real Madrid por el primer título del año. Los blancos llegan al Etihad Arena tras un verano de cambio radical, con la llegada de Pedro Martínez como relevo de Sergio Scariolo en el banquillo, la marcha de Mario Hezonja a la NBA y la reestructuración de una plantilla mucho más compensada para paliar las bajas. Con el proyecto aún sobre plano, el técnico catalán se enfrenta a su primer gran test como técnico madridista.
Enfrente estará el Dubai Basketball; un hueso muy duro de roer que ha elevado su techo competitivo a base de talonario y que anticipa complicaciones para esta nueva era de Pedro Martínez. La cita en Abu Dabi permitirá comprobar bajo presión cuánto ha cambiado un equipo que ha hecho una limpieza prácticamente estructural tras una campaña sin títulos y con un sabor de lo más amargo. El ejercicio 25/26 dejó derrotas en las finales de la Supercopa Endesa, la Copa del Rey y la Euroliga, siendo esta última – pese a la contradicción – la más dulce por la versión competitiva que exhibió un equipo diezmado por una epidemia de bajas en su juego interior. La tumba del equipo de Scariolo llegaría unas semanas después, cuando su elenco fue incapaz de eliminar a La Laguna Tenerife en la primera ronda de los playoffs de Liga Endesa.
Un desenlace que puso fin a la breve segunda etapa de Scariolo en el banquillo blanco y abrió sus puertas a Pedro Martínez. El técnico catalán aterriza en la estructura merengue tras dos temporadas en el Valencia Basket en las que conquistó tanto la Liga Endesa como la Supercopa. El desafío inmediato pasa por integrar las múltiples incorporaciones blancas y trasladar cuanto antes su manera de jugar a un equipo de máxima exigencia y acostumbrado a competir por todos los títulos en liza.
¿Vuelve el parque de atracciones a Goya?
Las primeras semanas de Martínez en Valdebebas han dejado algunas migas de pan en el camino, aunque todavía son insuficientes para extraer conclusiones definitivas. Durante la pretemporada, el Madrid quiere desprenderse de la pereza de etapas anteriores, apostando fuerte a un baloncesto de ritmo muy alto. Un estilo al que están acostumbrados en Goya, especialmente durante los años dorados de la era Pablo Laso. El catalán busca una dirección similar, con un reparto del protagonismo entre su elenco, además de elevar – e igualar - la intensidad en ambos lados de la cancha.
Los amistosos son una demo de una maquinaria que todavía busca sus automatismos, pero sí han servido para identificar algunos rasgos del estilo Martínez. Ante el Breogán, y pese a la derrota, los blancos sumaron 102 puntos, mientras que contra Baskonia alcanzaron los 121. En ese segundo encuentro de la temporada, tras la derrota frente a los gallegos, el Real Madrid llegó al descanso con 78 puntos y 20 asistencias, teniendo a Campazzo, Andrés Feliz y Theo Maledon como referencias principales en un partido de rotación amplia.
El propio Pedro Martínez insistía en que no se pueden extraer conclusiones de sendos partidos, pese al elevado puntaje anotado y también encajado, en el caso del Breogán. Después del último encuentro de pretemporada frente a Unicaja, el técnico reclamó que sus jugadores deben salir preparados “para dar el cien por cien en cada acción”, sean peligrosos en ataque y, sobre todo, agresivos en defensa. También recordó que el equipo todavía tiene “muchas cosas que mejorar”, pero sí subrayó que el camino es el correcto.
La adaptación de Martínez tiene una dificultad añadida por el volumen de cambios en la plantilla durante el parón estival. Timothé Luwawu-Cabarrot, máximo anotador de la pasada Liga Endesa con Baskonia, y Mikael Jantunen, procedente de Fenerbahçe, forman parte de una renovación a la que se suman Max Shulga, Jaime Pradilla, Olivier Sarr y Damian Jones, estos últimos para apuntalar el juego interior. La guinda del pastel no había llegado hasta ahora, dado que este miércoles, el Real Madrid hacía oficial la incorporación del joven (22 años) ex de Los Ángeles Lakers, Nick Smith Jr., para completar el juego exterior con un escolta anotador.
No todo es una novedad en un Real Madrid que conserva como pilares a jugadores capitales como Facundo Campazzo y Eddy Tavares, además de Sergio Llull como líder espiritual del grupo con menos minutos sobre el parqué, pero muchos para impartir lecciones de jerarquía. El base argentino se pronunció sobre estos primeros pasos del nuevo Real Madrid, asegurando que las piezas deben acoplarse poco a poco a una nueva estructura y, sobre todo, a una “manera diferente de jugar”. Tavares abundaba en esta dirección indicando que el proyecto necesita tiempo y tiene margen de mejora, pese a que ya aprecia trazas de un baloncesto más fluido.
Dubai, dura piedra de toque
Pero el calendario no espera a nadie en el deporte de élite y en la Casa Blanca menos aún. La competición oficial llega mientras todas esas piezas del engranaje buscan encajar y el primer rival no será precisamente un paseo. Es más, todo lo contrario. Al Real Madrid le espera en las semifinales de esta Supercopa de la Euroliga el Dubai Basketball; un equipo que afronta su segunda campaña en la máxima competición continental tras proclamarse campeón de la Liga Adriática y que ha colocado al frente del equipo a un viejo conocido del basket español como Xavi Pascual.
El técnico catalán llega a tierras emiratíes tras dirigir al Barcelona durante esta última tormentosa campaña y acumula una trayectoria continental tras sus etapas en Panathinaikos y Zenit de San Petersburgo. Su presencia en el banquillo rival añade otro matiz al encuentro, pues sendos equipos llegan a este primer partido oficial tras una tabula rasa veraniega. Dos técnicos que están empezando a inocular sus ideas en sus jugadores.
Dubai ha recorrido mucho camino en poco tiempo. El club, fundado en 2023, compite actualmente en la Euroliga y en la Liga Adriática. Se prevé que se encuentren de nuevo con el Real Madrid el próximo 24 de septiembre, aunque esta vez en el Coca-Cola Arena dentro de la fase regular de la competición continental. Pero antes del encuentro rutinario, llega un partido con un billete para la primera final de la historia de la Supercopa.
Para Pedro Martínez, el encuentro ofrecerá una referencia más útil que los marcadores de pretemporada. Será la primera ocasión para observar cómo responden las rotaciones, el aumento del ritmo y las nuevas incorporaciones cuando cada posesión empieza a tener consecuencias competitivas.
Pedro Martínez ha reiterado durante la preparación que el equipo todavía se encuentra en construcción. Campazzo también ha hablado de un proceso que requerirá tiempo. La peculiaridad del calendario es que ese aprendizaje tendrá que convivir desde el comienzo con partidos que pueden entregar un título.
La Supercopa difícilmente permitirá sacar conclusiones definitivas sobre una temporada que apenas comienza, pero sí ofrecerá la primera referencia competitiva del Madrid de Pedro Martínez. Después de semanas de pruebas, cambios y ajustes, Dubai servirá para medir cuánto ha impregnado en la plantilla la idea del entrenador.
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