La NBA quiere cortar de raíz una de las prácticas más incómodas de su competición: el tanking, es decir, la estrategia de algunas franquicias de perder partidos o debilitar su plantilla para acabar con peor balance y tener más opciones de elegir alto en el Draft. El nuevo plan, conocido como “3-2-1”, busca cambiar las probabilidades de la lotería a partir de 2027 y evitar que ser uno de los peores equipos de la temporada se convierta en una ventaja deportiva. La propuesta cuenta con apoyo mayoritario entre los directivos de las franquicias y podría votarse el 28 de mayo de 2026

Qué es el ‘tanking’ y por qué preocupa tanto a la NBA

El tanking no es nuevo, pero esta temporada ha alcanzado una dimensión especialmente llamativa. Más de ocho equipos han sido señalados por rebajar claramente su nivel competitivo en distintos tramos del curso, ya fuera reservando jugadores importantes, priorizando el desarrollo de jóvenes o tomando decisiones deportivas que parecían más orientadas al futuro Draft que a ganar partidos en el presente.

En una liga sin descensos, donde las peores franquicias pueden recibir como premio una elección alta del Draft, algunos equipos entran en una lógica peligrosa: competir menos hoy para intentar ganar más mañana. El problema no es solo deportivo. También afecta al espectáculo, a la credibilidad de la temporada regular y a los aficionados que pagan entradas o ven partidos de equipos que, en la práctica, ya no tienen interés real en ganar.

Para la NBA, que vende su producto como una liga global, la imagen de tantas franquicias renunciando a competir en la misma temporada es difícil de sostener. Por eso la liga trabaja en un nuevo formato que reduzca el premio directo a ser el peor. La idea es clara: perder mucho no debería garantizar una posición privilegiada en el Draft.

El sistema “3-2-1”: menos premio para los peores

El nuevo modelo ampliaría la lotería de 14 a 16 equipos y repartiría las opciones de una forma distinta. En lugar de concentrar las mejores probabilidades en los equipos con peor balance, el sistema daría más opciones a franquicias que se hayan quedado cerca del play-in o de los playoffs.

La propuesta funcionaría con una distribución por grupos: algunos equipos recibirían tres bolas, otros dos y otros una, de ahí el nombre “3-2-1”. La gran novedad es que los tres peores equipos de la liga ya no serían los grandes beneficiados del sorteo. Entrarían en una especie de zona penalizada, con menos incentivo para hundirse deliberadamente en la clasificación.

Además, el plan incluiría límites adicionales: un equipo no podría ganar el número uno del Draft en años consecutivos y tampoco podría encadenar demasiadas elecciones dentro del top-5. Con eso, la NBA intenta evitar reconstrucciones eternas basadas únicamente en acumular talento joven a costa de perder temporada tras temporada.

Una medida pensada para proteger la competición

La reforma no busca solo cambiar un sorteo. Busca proteger el sentido competitivo de la liga. Si un equipo sabe que acabar último ya no le garantiza grandes probabilidades de elegir primero, tendrá menos motivos para tirar la temporada antes de tiempo.

La NBA lleva años intentando hacer más valiosa la fase regular. El play-in, la NBA Cup o las normas sobre descanso de estrellas son parte de ese mismo intento: mantener el interés durante más meses y evitar que los equipos gestionen la competición como si hubiera partidos prescindibles.

El Draft, sin embargo, seguía siendo el gran agujero del sistema. Porque mientras el premio por perder fuera tan atractivo, siempre habría franquicias dispuestas a sacrificar el presente por la posibilidad de encontrar a su próxima superestrella.

El riesgo: castigar también a los equipos realmente malos

La medida, aun así, no está libre de debate. Hay equipos que no pierden porque quieran, sino porque realmente tienen plantillas débiles, proyectos rotos o mercados menos atractivos para fichar estrellas. Penalizar demasiado a los peores también puede dificultar que esas franquicias se reconstruyan.

Ese es el equilibrio que intenta encontrar la NBA: castigar el tanking sin destruir la lógica del Draft. El sistema nació precisamente para ayudar a los equipos más necesitados, pero con los años se ha convertido también en una vía para especular con la derrota.

Si la propuesta sale adelante, el Draft de 2027 sería el primero bajo este nuevo formato. La medida tendría un periodo de prueba hasta 2029, alineado con el actual convenio colectivo, lo que permitiría revisar su impacto antes de convertirla en una norma permanente.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora