La final de la Copa del Rey ha vuelto a reunir este sábado en La Cartuja a buena parte del poder político español. Pero, más allá del fútbol, la imagen que ha dejado el palco es la de una fuerte presencia del Partido Popular, con hasta tres de sus principales dirigentes ocupando posiciones destacadas, encabezados por Alberto Núñez Feijóo. Su presencia, sin embargo, ha desatado críticas y preguntas incómodas: ¿qué papel institucional justifica que estuviera allí?

Mientras el rey Felipe VI ha presidido el encuentro, el Gobierno ha optado por una representación discreta con la ministra Milagros Tolón, enviada por Pedro Sánchez. Frente a esa sobriedad, el PP ha convertido el palco en una exhibición de poder territorial: junto a Feijóo estuvieron el presidente andaluz Juanma Moreno, sentado junto al monarca, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La final de la Copa del Rey ha dejado una imagen llamativa en el palco: más que una representación institucional plural, parecía por momentos una reunión del Partido Popular. La presencia de los 'populares' , ha alimentado las críticas sobre el uso político del evento. Sin un papel institucional claro, Feijóo ha acaparado la atención en redes, donde muchos se preguntaban qué hacía allí, en una escena que desdibujó la frontera entre deporte y estrategia partidista.

La acumulación de cargos del mismo partido en un espacio institucional como la final copera no ha pasado desapercibida. En redes sociales, numerosos usuarios han cuestionado abiertamente la presencia del líder popular. “¿En concepto de qué está Feijóo en el palco?” o “Está en todos los fregaos”  han sido algunos de los comentarios que reflejan el malestar ante lo que muchos interpretan como una utilización política de un evento deportivo.

El contraste ha resultado aún más evidente si se tiene en cuenta que otros dirigentes acudieron con un papel institucional claro, como el lehendakari Imanol Pradales o representantes del ámbito deportivo. En cambio, la presencia de Feijóo —sin cargo ejecutivo— ha alimentado la sensación de que el PP busca capitalizar cualquier escaparate público, incluso aquellos que deberían mantenerse al margen de la confrontación política.

El propio Feijóo ha intentado rebajar la polémica con un mensaje en redes en el que elogió el “espectáculo, calidad y deportividad” del partido y ha felicitado a la Real Sociedad. Sin embargo, sus palabras no han evitado que crezca la crítica sobre una estrategia cada vez más visible: ocupar todos los espacios posibles, también los institucionales, aunque eso suponga desdibujar la línea entre representación pública y promoción partidista.

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