La Villa Olímpica de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 se ha convertido en el centro de un fenómeno tan curioso como inesperado: en menos de 72 horas, la organización de los Juegos se quedó sin los 10 000 preservativos gratuitos destinados a los atletas que se alojan allí, generando comentarios, protestas y comparaciones con ediciones anteriores. 

Una escasez que calienta la Villa Olímpica

Los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán y Cortina d’Ampezzo han dado un giro inesperado fuera de las pistas: los condones gratuitos distribuidos entre los atletas se agotaron en apenas tres días, según confirmó la organización y varios participantes. 

La cifra de 10 000 preservativos inicialmente disponibles, que parecían suficientes para los cerca de 2 800 deportistas acreditados no resistió la demanda y desapareció de los puntos de distribución alrededor de las residencias olímpicas en tiempo récord. 

Mientras algunos atletas han reaccionado con humor, otros han expresado sorpresa y hasta cierta queja por la falta de existencias. Las reacciones en redes sociales han mezclado bromas, comparaciones y especulaciones sobre por qué desapareció tan rápido el stock. 

Es habitual que los preservativos de los Juegos Olímpicos sean vistos por muchos como recuerdos o souvenirs (algunos incluso terminan en venta en plataformas secundarias debido a su emblema olímpico) lo cual puede haber influido en la rapidez con la que desaparecieron. 

Tras la escasez, los organizadores aseguraron que se están gestionando nuevos envíos para reabastecer los puntos de entrega en la Villa Olímpica antes de que continúe el evento. La idea es garantizar que la distribución de preservativos se mantenga durante todo el calendario de competiciones.  Además, subrayaron que este programa de salud pública no está diseñado para regular la vida privada de los deportistas, sino para ofrecer recursos de prevención y cuidado. 

Un problema persistente durante estos eventos

La distribución de preservativos en los Juegos Olímpicos se remonta a Seúl 1988, con la idea de promover la prevención de enfermedades de transmisión sexual y la salud entre los atletas. 

Sin embargo, la cantidad de preservativos entregados en esta edición de invierno contrasta fuertemente con otras: en París 2024, por ejemplo, se repartieron cerca de 300 000 unidades, y en Río de Janeiro 2016 más de 450 000

Más allá del tono jocoso de muchos comentarios, la situación representa un desafío logístico para los organizadores de unos Juegos que deben equilibrar oferta y demanda en servicios que no solo acompañan el deporte, sino que también responden a necesidades de salud y bienestar de quienes compiten en ellos.

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