Muchos recuerdan a Erik Lamela como un jugador diferente. Era un extremo con una gran calidad técnica que le valió para ganar el premio Puskas al mejor gol de la temporada. También tuvo la suerte de ganar la última Europa League del Sevilla hace cuatro años. Sin embargo, durante sus últimos partidos en el Sánchez Pizjuán, jugó un papel como parte del staff técnico del equipo, con el objetivo de prepararse para en un futuro ser entrenador.

Por desgracia, una lesión de cadera le hizo retirarse a los 32 años mientras jugaba en Atenas. Por suerte para él, otro ex sevillista, Matyas Almeida, le pidió que formase parte de su cuerpo técnico en Rayados de Monterrey, México. Lamela aceptó, pero había un problema. No contaba con la documentación necesaria para poder ser parte del staff, por lo que el equipo mexicano usó una gran pericia para manejar el reglamento a su antojo.

Utillero de forma oficial, delegado de campo en la sombra

Es bastante curioso meterse en la página del club y darse cuenta de que, entre los miembros del cuerpo técnico, se encuentra Erik Lamela. Pero si ahondas más, te das cuenta de que sale como el utillero del equipo, lo que sorprende aún más. Esto tiene una explicación clara.

Según el artículo 17.1 del estatuto de la Liga MX, para formar parte del staff de cualquier equipo mexicano, se necesita de la Licencia Pro, cosa que el argentino no tiene, ya que se encuentra realizando el curso de entrenador de la UEFA desde su retiro en Atenas. Lo mismo ocurre con Fabián Donelli, entrenador de arqueros. 

Una maniobra legal para cumplir el reglamento

La decisión de Monterrey ha generado numerosos comentarios por lo llamativo de ver a una figura como Lamela registrada como utillero. Sin embargo, el club no estaría falseando las funciones internas del argentino, sino utilizando una categoría administrativa para cumplir temporalmente con el reglamento.

En la práctica, Lamela continúa aprendiendo junto a Almeyda y preparándose para la siguiente etapa de su carrera. Su presencia en los entrenamientos y en la dinámica cotidiana del primer equipo forma parte de un proceso de aprendizaje que ya había iniciado tras abandonar los terrenos de juego.

El argentino conoce perfectamente la metodología de Almeyda. Ambos coincidieron en el AEK de Atenas durante la última temporada de Lamela como jugador y posteriormente trabajaron juntos en el Sevilla. Esa relación de confianza explica que el técnico volviera a contar con él en su aventura mexicana.

De la rabona a la pizarra

La peculiar inscripción contrasta con la carrera de un jugador que pasó por River Plate, Roma, Tottenham, Sevilla y AEK de Atenas. Su etapa más extensa fue en Londres, donde disputó 257 partidos con el Tottenham y se convirtió en un futbolista muy querido por la afición gracias a su entrega, su agresividad competitiva y su capacidad para marcar goles espectaculares.

En total, cerró su trayectoria con cerca de 500 partidos profesionales, más de 80 goles y más de 70 asistencias. También disputó 25 encuentros con la selección absoluta de Argentina y participó en las Copas América de 2015 y 2016.

Ahora, su objetivo ya no es desbordar por la banda ni sorprender con una rabona, sino aprender a interpretar los partidos desde el banquillo. Cuando termine el curso y reciba la licencia UEFA Pro, Monterrey podrá modificar su registro para que aparezca con el cargo que verdaderamente desempeña.

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