En el salto con pértiga, el listón siempre fue una frontera. Una línea horizontal que separaba lo posible de aquello que todavía pertenecía a la imaginación. Sergei Bubka pasó años desplazándola centímetro a centímetro y convirtió cada récord en un acontecimiento. Armand Duplantis ha ido un poco más lejos: ha conseguido que esa frontera parezca provisional.

Hay algo casi literario en su manera de competir. Corre por la pista cargando una pértiga de varios metros, la clava contra el cajetín y durante unos segundos negocia con la gravedad. Lo extraordinario es que el desenlace empieza a resultar familiar. Duplantis gana, pide que suban el listón y vuelve a perseguir una altura que unas temporadas antes parecía absurda. Lo imposible se ha convertido en rutina.

Ahora el escenario será Birmingham. El Alexander Stadium acoge hasta el 16 de agosto unos Campeonatos de Europa que reúnen a figuras como Jakob Ingebrigtsen, Karsten Warholm o Keely Hodgkinson, pero pocas generan la sensación de estar contemplando a un deportista capaz de modificar los límites históricos de su disciplina como el sueco.

Un talento precoz con una formación muy poco común

Duplantis nació en 1999 y creció en Lafayette, Luisiana, en una familia muy vinculada al atletismo. Su padre fue saltador con pértiga y su madre, atleta sueca de pruebas combinadas y voleibolista. Esa combinación ayuda a entender el contexto en el que empezó su desarrollo: desde muy pequeño tuvo acceso a una formación técnica y a un entorno deportivo de alto nivel.

Ese arranque precoz no quedó en la típica etiqueta de promesa. Ya en 2017 aparecía en World Athletics como uno de los talentos juveniles más destacados del atletismo tras superar 5,90 metros y establecer un récord mundial sub-20. A partir de ahí, la transición a la élite fue especialmente rápida, hasta convertirse en una figura estable del máximo nivel internacional antes de cumplir los 21 años.

El punto de inflexión: del talento al dominio

El gran cambio de escala llegó en 2020, cuando batió su primer récord del mundo absoluto. Desde entonces, la progresión ha sido constante. Entre 2020 y 2026 ha ido elevando la marca mundial de forma sucesiva hasta llevarla a 6,31 metros, esa es hoy la mejor marca de la historia en la prueba. La secuencia no es un detalle estadístico menor: retrata un dominio sostenido durante años.

Además, su dominio no se ha reducido a una única gran competición. Duplantis ha sido capaz de mantener el nivel en Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo, pista cubierta y circuito de Diamond League. Esa regularidad es uno de los rasgos que más peso tiene a la hora de valorar su dimensión histórica.

Los Juegos Olímpicos como escaparate definitivo

En el plano mediático, los Juegos han sido decisivos para amplificar su figura. En Tokio 2020 logró el oro olímpico y confirmó que su dominio ya no era una expectativa, sino una realidad consolidada. En París 2024 repitió título y además ganó la final con un nuevo récord mundial de 6,25 metros.

La final de París reforzó una idea que se viene repitiendo en sus grandes apariciones: Duplantis suele responder mejor cuanto mayor es el foco. No es un especialista que reserve sus mejores marcas para reuniones menores. Ha sido capaz de producir récords y victorias en el contexto más expuesto del deporte internacional, algo que añade peso a su perfil competitivo.

Más que récords: una colección muy sólida de títulos

A veces su capacidad para batir récords eclipsa otra parte igual de importante de su carrera: su palmarés. En 2026 logró su cuarto título mundial indoor consecutivo, es el líder del ranking mundial de la especialidad. A eso se suman sus títulos olímpicos, sus campeonatos mundiales al aire libre y varios triunfos en la Diamond League. En términos de jerarquía competitiva, pocas trayectorias recientes en atletismo presentan una combinación tan completa entre marcas y títulos.

También en 2025 fue reconocido como World Athlete of the Year, un premio que World Athletics reserva a figuras con impacto global dentro del atletismo. Ese reconocimiento no mide solo resultados, sino también peso competitivo, continuidad y capacidad para marcar una etapa. En el caso de Duplantis, encaja con la sensación de que lleva varios años funcionando como la gran referencia masculina de los saltos.

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