Ser el atleta más regular de la temporada no es una garantía para el triunfo final. Tampoco llegar a la última reunión encabezando la clasificación por puntos lo es. Como titular de previa es perfecto, pero ahora toca borrón y cuenta nueva. Una gran final en la que no importa nada lo sucedido el resto de la temporada. Bruselas reúne este viernes y sábado, 4 y 5 de septiembre, a los mejores clasificados de las 32 disciplinas del circuito para decidir a los campeones del 2026 en la gran final de la Diamond League. En juego, mucho dinero en premios, un billete para el Ultimate Championship y el diamante más codiciado del mundo del atletismo.
En la mente de los más profanos puede resonar la pregunta ‘qué es lo que gana el campeón de la Diamond League’. La respuesta es bien sencilla. El Diamond Trophy no se trata de una gema o una piedra preciosa, sino una porción de vidrio tallado que cada vencedor recibe tras conquistar su disciplina y que, al hacerlo, pasa a ser de su propiedad. El premio, además, incluye una importante recompensa económica y, este año, puede abrir la puerta a otra competición de talla internacional.
A lo largo de la temporada – 14 mítines previos a la gran final -, los atletas acumulan puntos según su posición. El ganador suma ocho, el segundo siete y así sucesivamente hasta el octavo clasificado. Ese listado determina quién obtiene una plaza en Bruselas, que este año, además, celebrará el 50º aniversario del Memorial Van Damme. Según estipulan las reglas de la Diamond League, acceden los seis mejores en los concursos, los ocho primeros en las pruebas comprendidas entre los 100 y los 800 metros; y los diez primeros en los 1.500 metros y las distancias superiores.
Durante las 14 reuniones anteriores a la final, los atletas acumulan puntos según su posición. El ganador suma ocho, el segundo siete y así sucesivamente hasta el octavo clasificado.
Esa clasificación determina quién obtiene una plaza en Bruselas. Según las reglas de la Diamond League, acceden los seis mejores en los concursos, los ocho primeros en las pruebas comprendidas entre los 100 y los 800 metros y los diez primeros en los 1.500 metros y las distancias superiores.
Cuando se llega a la final, sin embargo, ese largo camino deja de contar. Los puntos y la regularidad tienen poco peso en la gran cita del atletismo mundial. El campeón se decide exclusivamente por el resultado de la carrera o el concurso disputado en Bruselas. Un formato que permite que un atleta que haya dominado buena parte del calendario pierda el título en la última cita, mientras que otro que haya llegado a la final con menos puntos pueda dar la sorpresa y proclamarse campeón. El todo o nada en el tartán del estadio Rey Balduino.
Un trofeo de casi cinco kilos
Los campeones se llevarán a su casa el Diamond Trophy, un trofeo diseñado por Carlo Mutschler para la joyería suiza Beyer Chronometrie que pesa 4,9 kilogramos y combina una base de granito negro con tres estructuras ovaladas que reproducen la forma de una pista de atletismo. Un entorchado que también incorpora el material utilizado en este tipo de superficies a modo de homenaje.
En la parte superior se sitúa el diamante, una pieza de vidrio que imita la forma de la piedra preciosa y que da nombre al trofeo – y al torneo, por extensión -. La propia Diamond League explica que el diseño busca representar distintos elementos de la competición; desde la pista hasta el atleta vencedor, que será el que reciba una pieza elaborada específicamente para la ocasión. En consecuencia, un codiciado premio que si una sola persona asumiera todo el proceso de su fabricación, serían necesarios alrededor de cien días de trabajo.
Hasta 60.000 dólares para el ganador
Pero no sólo del diamante vivirá el campeón. Tampoco los otros ocupantes de los podios. La Diamond League reparte en 2026 un total de 9,24 millones de dólares en premios, de los que 2,24 corresponden a la final de Bruselas. En las disciplinas ordinarias, ganar la final supone 30.000 dólares, mientras que el segundo clasificado recibirá 12.000 y el tercero, 7.000.
Unas cantidades que aumentan en las bautizadas como Diamond+ Disciplines. En dichas pruebas, el vencedor recibe el doble, 60.000 dólares; frente a los 20.000 que irán al bolsillo del segundo clasificado y los 9.000 que ganaría el tercero. La organización selecciona ocho disciplinas bajo el formato de Diamond+ por reunión, sin distinción en las cuantías percibidas entre las categorías masculina y femenina.
Todo ello, según los cálculos elaborados por la propia organización, si se suman los premios y las cantidades destinadas a la participación de los atletas, alrededor de 18 millones de dólares se distribuirán entre los deportistas durante esta temporada.
Billete a Budapest
La edición del 2026 también incorpora un aliciente adicional. Los vencedores de la final de la Diamond League recibirán una invitación automática para el World Athletics Ultimate Championship, que se disputará en Budapest tan sólo una semana después, entre los días 11 y 13 de septiembre. La IAAF (federación de atletismo) ha creado esta nueva competición para reunir a campeones olímpicos y mundiales, así como a ganadores de la Diamond League y atletas situados en las mejores posiciones del ranking internacional.
La clasificación automática afecta, por tanto, a las pruebas incluidas en el programa del campeonato. World Athletics ha confirmado 25 plazas vinculadas a los vencedores de la final. Así las cosas, la cita de Bruselas decide mucho más que la clasificación definitiva de una temporada. El pasado no importa; sólo el presente. El título, el trofeo, el premio económico y el billete para el gran evento de Budapest se resuelven en una única actuación. Alea iacta est.
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