West Ham ha generado titulares en Inglaterra y España por una medida poco habitual: el técnico Nuno Espírito Santo ha prohibido a Adama Traoré acudir al gimnasio para levantar pesas con el objetivo de proteger su físico natural y su explosividad. El extremo español, conocido por su potencia y capacidad de regate, vive un momento especial en su trayectoria profesional, y ahora una decisión de entrenamiento vuelve a poner su nombre en la actualidad futbolística.

“Su físico es increíble, pero no necesita pesas”

En rueda de prensa, Nuno explicó que la prioridad del club es que Adama conserve su capacidad física, velocidad y agilidad máximas. El técnico portugués señaló que el futbolista ya posee una musculatura natural excepcional (tan desarrollada que levantar pesas podría perjudicar su rendimiento en el campo), y por ello ha decidido restringir ese tipo de entrenamiento.

Su físico y su genética son increíbles, pero debería evitar el gimnasio. Ya le he dicho que no puede ir. Es algo que debe entender, que ya levanta demasiado peso y ya tiene suficiente masa muscular”, manifestó Nuno con absoluta claridad. La decisión ha sorprendido en el entorno del jugador, pero también ha generado debate entre analistas y aficionados sobre cómo manejar el físico de jugadores con características tan atípicas como las de Traoré.

La medida se produce tras la llegada del jugador al West Ham durante el último mercado de fichajes desde el Fulham, buscando consolidarse en la Premier League y competir por un lugar fijo en el once. Aunque no ha sido titular con regularidad, su velocidad y capacidad en el 1 contra 1 siguen siendo armas peligrosas para cualquier defensa rival.

Adama Traoré, un perfil poco convencional

Adama Traoré Diarra, nacido el 25 de enero de 1996 en L’Hospitalet de Llobregat, es uno de esos casos únicos en el fútbol moderno: un jugador cuyo físico no solo llama la atención, sino que ha definido su estilo de juego. Desde niño, sus rasgos atléticos (genética, potencia natural y velocidad fuera de serie) lo distinguieron de sus compañeros.

Formado en La Masía, la legendaria academia del FC Barcelona, Adama despuntó desde cadete por su explosividad y su descaro con el balón. Su capacidad para romper líneas con un simple cambio de ritmo y su habilidad para encarar rivales le colocaron en el radar de clubes europeos muy pronto. En Barcelona, aunque las oportunidades en el primer equipo fueron limitadas, su nombre ya empezaba a sonar fuera de España.

Su salto definitivo llegó con su fichaje por el Aston Villa en 2015, iniciando un periplo por clubes ingleses que terminaría definiendo su carrera. En Inglaterra, Adama encontró el contexto perfecto para explotar sus virtudes: un fútbol más físico, directo y exigente donde su velocidad de punta, capaz de alcanzar más de 35 km/h y su fuerza bruta le convirtieron en un extremo temible.

Tras pasar por el Middlesbrough, su consolidación llegó en el Wolverhampton Wanderers, donde fue pieza clave en varios proyectos exitosos en la Premier League. Su destacada actuación le llevó incluso a regresar cedido al FC Barcelona en 2022, aunque no logró asentarse definitivamente en el club catalán.

De vuelta a Inglaterra, un paso por el Fulham y su reciente llegada al West Ham United le han traído de nuevo al foco mediático. Su estilo, basado en la potencia, velocidad y una enorme capacidad de desequilibrio, continúa siendo su mayor carta de presentación en la liga más exigente del mundo.

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